Una aventura más, y con esta ya van 15, de nuestros legionarios favoritos, Cato y Macro.
Después de tanto tiempo por fin llegan a Hispania, a las tierras astures, donde tendrán que enfrentarse al levantamiento de un cacique local que amenaza con provocar una crisis de consecuencias imprevisibles con riesgo de desestabilizar todo el imperio.
Como podéis imaginar, si he leído esta novela es porque ya cayeron todas las anteriores, y continuar leyendo una saga después de tantos libros solo puede significar una cosa: Me encanta. Así que cuando termino un nuevo título de sus libro siempre me hago la misma pregunta. ¿Realmente es tan bueno o me está influyendo la opinión de la saga en su conjunto?
En esta ocasión no tengo ninguna duda de la respuesta: está genial.
La historia comienza con la llegada de Cato y Macro a Roma después de todas las vicisitudes que tuvieron que afrontar en Britania. La situación que les espera allí es sumamente peligrosa para los protagonistas. Intrigas políticas, conspiraciones, y un secreto que afecta a la familia de Cato que pronto será descubierto. Todo ello los coloca en una posición de vulnerabilidad. Lejos del campo de combate, las puñaladas pueden llegar por cualquier sitio.
Una vez que avanza la historia descubrimos el próximo destino de los compañeros: el norte de Hispania, en las tierras de los astures. Allí, en inferioridad numérica como suele ser habitual a lo largo de toda la saga, tendrán que enfrentarse a un nuevo enemigo para intentar salvaguardar la paz en el imperio.
Scarrow tiene una forma peculiar de narrar, o al menos a mí me pasa algo curioso con sus libros, y es que me da la sensación de que no está pasando nada, cuando está pasando todo en realidad. Tensión, violencia, maniobras, combates… A lo largo de las páginas de sus novelas nos describe como pocos el terror de la guerra y el lado más humano de la misma: el compañerismo, la amistad, la disciplina o el heroísmo; a través de pequeños detalles que se van entremezclando para componer una visión muy realista de lo que pudo haber sido una batalla en la antigüedad.
Al final, te das cuenta de que has ido devorando las páginas casi sin darte cuenta y solo cuando echas la vista atrás eres consciente de todo lo que ha pasado.
Por supuesto aunque Cato es el protagonista principal y con el que más empatizamos por su humanidad, mi personaje favorito es Macro. Testarudo, cabezón, disciplinado… en su vida solo hay blancos o negros, amigos o enemigos. Todo lo demás son complicaciones. Y en un entorno tan violento como el de la época, en la mayoría de las ocasiones suele estar acertado.
Conclusión:
Si te planteas leer esta novela, seguro que ya conoces de qué va la saga. Y si has llegado hasta aquí, sin duda te la recomiendo. Es más de lo mismo, pero precisamente por eso mola tanto.
Valoración personal: 5/5.