Leí este libro por primera vez el verano de 2018. Entonces me flipé con él y le puse cinco estrellas.
El libro me lo recomendó Marc Alier, amigo con el que hacíamos zetatesters, podcast de desarrollo personal en plan cachondeo. Digamos que Marc me lo vendió muy bien y eso me condicionó.
Dos años más tarde lo he releído para grabar otro episodio comentando el libro, ahora con Rick Téllez, otro flipado de Jocko Willink.
La segunda lectura no me ha gustado tanto por eso le bajo mi valoración a tres estrellas.
Creo que Willink tiene un discurso simplista con unos mensajes que son muy fáciles de decir, pero complicados de seguir. Me recuerda al discurso "Si lo quieres de verdad, lo haces y punto".
No siempre es tan fácil. Hay más factores que lo que uno desea para lograr sus propósitos: tu identidad, tus valores, tu educación y sobre todo, tu entorno (familiar, cultural), que te puede condicionar muchísimo.
Un ejemplo:
"Los seres humanos pueden soportar un estrés casi inconcebible, y tú también puedes."
Esta frase la pone después de citar a varios héroes de guerra de varios conflictos bélicos históricos. Mi pregunta, que Willink en ningún momento plantea, es: ¿Qué consecuencias tiene un estrés casi inconcebible?
En el caso de veteranos, hay muchos casos de transtornos por estrés postraumático (TEPT o PTSD en inglés). Ocurrió con veteranos de Vietnam y también con veteranos de Irak. Hubo muchos combatientes que luego tuvieron serios problemas cuando volvieron para adaptarse a la sociedad.
Cada vez me gustan menos estos discursos que lo que hacen es cargar de súper responsabilidad a tu consciencia para lograr tus propósitos. No lo dicen abiertamente, pero se deduce que "Si no lo logras, es porque no lo querías de verdad, mierdecilla". Eso crea sentimientos de culpa y acabas sintiéndote fatal por no lograr lo que te habías propuesto. Más que motivador, es desmotivador.
Es probable que este discurso le sirva a algunas personas. Seguramente sirve para un contexto militar. Pero en mi caso y creo que en el de muchas personas fuera de este ámbito, no resulta tan práctico.
Estoy de acuerdo en el QUÉ de Jocko Willink: la disciplina te da libertad, pero no estoy de acuerdo en el CÓMO: discurso simplista de "HAZLO AHORA Y NO PIENSES SOBRE ELLO". En realidad, tampoco te dice el CÓMO, ya que apenas te da estrategias prácticas.
Más que "El camino de la disciplina" yo creo en "El camino de los hábitos" o si quieres "El camino de los sistemas". En concreto, soy más de lo que predica James Clear y otros expertos en hábitos de lograr tus propósitos con hábitos pequeños y sostenidos en el tiempo. Sin estos discursos que machacan tu conciencia. Vas construyendo tu nueva identidad a medida que avanzas con tus hábitos atómicos. El problema de Willink es que intenta darte una identidad de Marine de ejército de Estados Unidos cuando tú no tienes nada de Marine. Te motiva al principio, y más con el vozarrón y el cuello de dos palmos que tiene el hombre, pero es una motivación que se disipa rápidamente al cabo de poco.
Con todo, hay cosas que sí me gustan del libro y que pueden resultar motivadoras o útiles, al menos para mí. Cuando habla de centrarse (focus), cuando le comunican cualquier problema y él siempre responde "Good" y ve una parte buena para hacer otra cosa de provecho. Hay tintes estoicos en la filosofía de Willink y eso me gusta. También están bien algunas de las cosas que comenta en la segunda parte del libro sobre alimentación, ejercicio físico o ayuno.