Un recorrido por la vida profesional de Carlos Vázquez Moreno "Tibu". Un testimonio fiel, sin edulcorar, muchas veces descarnado y emotivo, de su carrera como músico, productor discográfico y mánager de estrellas como Hombres G, Aute, El Canto del Loco, o Miguel Ríos; un libro que no busca ser un mero ajuste de cuentas ni un muestrario de anécdotas. Desde la muerte de Franco hasta la actualidad, Tibu pone nombre y cara al negocio de la música en España, ofreciendo al lector una visión, desde dentro, de cómo funciona, de verdad, este negocio. Nos muestra toda una vida, la suya, que ha girado alrededor de artistas, músicos y toda esa farándula que les rodea, que hasta hace muy poco volaba en pos del dinero, y que lo llevó a conocer de primera mano la oscuridad que se esconde en una celda.
Un personajazo con mas aventuras que Pancho López. Si bien la lectura requiere de muchos contexto pues son mas las cosas que quedan asumidas o entredichas que las que se dicen explícitamente, contiene jugosas cantidades de chisme y consejos profesionales. Ojo que el título lo dice bien: son las memorias de Tibu, el mánager, no de Carlos Vázquez Moreno, el humano, de quien aprendemos muy poco en verdad.
El libro merece ser leído porque desprende verdad. Es verdad que el personaje va oscureciéndose poco a poco con el avance de sus años en la música, pero no resta valor a lo que cuenta. Su literatura empieza comedida, algo verbosa, pero eficiente. Nos narra su vida y sus principios como bajista de rock. Alterna los episodios con un preliminar carcelario que personalmente, me gusta, y con un supuesto cuadro que alimenta con colores según le pida el cuerpo, prescindible. Y no deja títere con cabeza de los que han pasado por sus manos: Hombres G, El canto del loco, J. Mercé, La Guardia, Aute, Mago de Oz, Marta Sánchez, …Repleto de anécdotas, libro imprescindible para amantes del pop-rock español de los 80-90-00. Épica la historia del Aserejé, seguro que aderezado con algo de yoísmo. Lástima que destile exceso de rencor y bilis en algunos pasajes que le restan ecuanimidad. El episodio de los macarrones con el cocinero de prisión hacía el final nos descoloca e impide que empaticemos con él. Su lenguaje, en cuanto ataca a sus artistas, deviene chabacano y menos medido… sobre todo, hacia el final. Imposible, supongo, mantenerse frío, ante la injusticia de sus querellas. Falta una versión ajena sobre el personaje, pero visto que él mismo no se deja del todo bien parado, tiendo a creer que respira verdad. Por encima de todo, una dura crítica a una industria discográfica decadente desde dentro, donde ni siquiera los artistas salen bien parados… y por qué no, una pequeña lección sobre técnicas de negociación, ¡que el Tibu piensa y razona bien! Recomendable y desde luego, muy entretenido.
Creo que nunca me había encontrado con la historia de un personaje tan ambicioso como Tibu fuera del mundo de la política. Su apetito por crecer, su codicia, quizás desmedida, le llevó al Olimpo del artisteo de este país, a ser de los más grandes, pero también acabó siendo su ruina
En “Memorias de un Mánager”, Tibu abre su alma, probablemente no del todo pero sí en una gran parte, al lector. Cuenta muchos detalles con pelos y señales y no se corta a la hora de dar nombres. Narra su ascenso casi meteórico y lo hace contando a la vez su caída al más grande de los pozos, dando con sus huesos en la cárcel. Pagó caro el error de dar preferencia en la vida al trabajo por encima de sus seres queridos sin darse cuenta de que el dinero no lo es todo. Ahora se da cuenta, pero tras pagar un precio muy caro.
Tibu ha sido muchas cosas en la vida, pero para mí siempre será el bajista de Banzai, historia que en el libro apenas ocupa unas líneas. Por contra, no recuerdo haber leído nada de O’ Funkillo. Muy raro, ¿verdad?
El libro da un repaso valiente a su vida, dando nombres propios, sin cortarse, lo cual se agradece. Algunos de los detalles que muestra sobre los personajes que se cruzan en su vidas son por todos conocidos, otros, no tanto, y muchos de los citados salen malparados. Si lo relatado es cierto, que no lo dudo, tienen lo que se merecen. Por otra parte, por momentos su vida me recuerda a la de Forrest Gump, con eso te digo todo.
Me ha gustado porque descubre muchos secretos sobre el negocio. Detalles que la inmensa mayoría del público no conoce y que sirven para desenmascarar una industria totalmente podrida y que a día de hoy paga caro el derroche del pasado.
A nivel narrativo, se ve que Tibu no es escritor, pero aún así, logra darle un ritmo al libro que hace que te lo meriendes en un periquete sus 300 páginas. Pocas biografías me han enganchado como “Memorias de un Mánager”. Echo en falta unas hojas centrales con algunas fotos, como suele ser costumbre, pero vete a saber si no le caerían más demonios encima en forma de demandas judiciales si se atreviese a utilizarlas.
Me ha encantado. Sin duda alguna es una biografía valiente, apasionante, y diría que casi imprescindible.
El libro es súper entretenido, eso es innegable. Todo tipo de cotilleos de la escena musical, seguramente todos ellos aderezados por un exceso de ego peliculero del "autor" (entrecomillo porque tengo mis dudas de que el libro lo haya escrito él, sinceramente). Trapos sucios de multitud de artistas, rencillas personales, interesantes explicaciones de como funciona la industria musical, etc. Para los que consumimos este tipo de libros es una gozada, ya que Tibu no se queda corto en cantidad de detalles.
Dicho lo cual, y juzgando a la persona en lugar de la obra, es la primera vez que me siento "culpable" por apoyar económicamente al "autor" de un libro, que tiene una pinta de chorizo que echa para atrás.
Quiero decir, según lo que se cuenta aquí, Tibu es un poco canallita pero en el fondo un tipo de gran corazón, que se ha sacrificado por sus artistas y los ha llevado a lo más alto. Sin embargo, como se suele decir, "si se parece a un pato, camina como un pato, canta como un pato... ya sabes lo que es, ¿verdad?". Y no lo digo porque esté preso, que quede claro, sino más bien por lo mezquino que es hablando de todo el mundo, me hace desconfiar mucho de él.
Algo que me ha hecho mucha gracia, es que conforme lees el libro, te das cuenta de que según él, ¡jamás se ha equivocado! Un crack de los negocios, extremadamente inteligente, ladino, seductor, etc. Consigue todo lo que quiere, engaña a todos los grandes directivos, se queda con las mejores tías, etc. Acojonante lo de este tipo, qué falta de autocrítica. Creo que el único momento donde sí muestra un poco de vulnerabilidad es un par de veces que dice que ha sido un padre ausente, pero es que incluso esto es un tópico peliculero de tío de negocios duro, ¿no?
En fin, recomendado a los amantes de la salsa rosa y de la industria musical.
De lo mejor que he leído en mucho tiempo. La historia de este hombre y como está escrita es un pasapáginas alucinante, no me extraña que haya sacado una segunda parte que espero adquirir lo antes posible. Quizás la sinopsis despiste un poco cuando aparecen nombres como Hombres G, El canto del loco, J. Mercé, La Guardia, Aute, Mago de Oz, Marta Sánchez, ¡Las ketchup! ... pero este tío es roquero de la vieja escuela de los de chupa vaquera pintada con boli. Comenzó con la Ramoncín y WC y después siguió con Banzai o sea que el tipo no tiene que demostrar nada. Narra su trayectoria de manera magistral desde la cárcel, donde coincidió con Mario Conde. Cuajado de anécdotas en las que no se corta (a Paco Pérez buho Brian le pone a caer de un burro) ni una cala y además se nota que podría contar muchísimas más. Un descubrimiento: este tío es un gigante del rock de este país, por favor que le den un programa de radio, de TV o de internet o de lo que sea.
Es la primera vez que escribo una reseña antes de acabar el libro. Pero no sé cuántas páginas voy, 1/4 del libro, y ya estoy leyendo “un mariquita catalán, que no tengo nada en contra de los mariquitas eeeeeeh”. Y me está dando una pereza que me muero.
Se salvan algunas anécdotas curiosas en la industria, pero el resto solo es caspa y caspa de un personaje con pocos valores de los que presumir y con muchas ganas de “vengarse” de quienes le llevaron a prisión. Esa sensación da.