Vivimos en un tiempo de pasiones tristes. Emociones como la ira, la indignación y el resentimiento atraviesan las redes sociales y la opinión de los panelistas televisivos. Ese enojo toma la forma de la denuncia o la catarsis por un orden que se siente injusto, y suele encarnizarse con los que reciben asistencia del Estado (¡todos inútiles!) pero también con los políticos y las élites (¡todos corruptos!).
Acá y allá, un lenguaje paranoico acusa a los pobres, los inmigrantes y los desempleados por no esforzarse lo suficiente, a las finanzas por hacer negocios a costa de las economías nacionales y a estas por no abrirse a la globalización, a los gobiernos por desmantelar las políticas sociales o, al contrario, por abusar de ellas demagógicamente. Cada uno tiene razones para sentirse abandonado, amenazado, y para sospechar que el otro –cualquier otro– recibe ventajas indebidas.
Análise interessante a respeito da nova natureza das desigualdades. O autor chama de desigualdades múltiplas que se traduzem nas políticas identitárias. Tal estado de coisas enfraquece o contrato social e a construção de soluções coletivas a serem defendidas por movimentos ou partidos políticos. O ressentimento, cólera, indignação, que não são capazes de galvanizar aquelas soluções, enfraquecem as democracias e abrem espaço para projetos anti-democráticos.
Bajo la premisa de la desaparición de la sociedad de clases características del siglo XIX y XX, Dubet explora el nuevo régimen de desigualdades, al que nombra "régimen de desigualdades múltiples" donde el sexo, la etnio o la orientación sexual tienen más peso en la acción política que la clase. Con este nuevo concepto, explora y explica fenómenos como la indignación generalizada, el voto a la derecha por parte de los obreros o el naufragio de los partidos de izquierdas y los sindicatos. El libro tiene sus momentos de lucidez pero es un poco PSOE state of mind, además de que su propuesta es una regeneración de las "izquierdas democráticas" (Podemos 2?)
En La época de las pasiones tristes, François Dubet ofrece un diagnóstico penetrante sobre el clima emocional que atraviesa a las democracias contemporáneas. Lejos de centrarse exclusivamente en indicadores económicos o institucionales, el sociólogo francés se pregunta por los afectos que hoy estructuran la vida política: resentimiento, humillación, desconfianza, sensación de abandono. Su tesis es clara y perturbadora: el debilitamiento de las promesas igualitarias ha dado paso a una era en la que el malestar social ya no se canaliza en proyectos colectivos de transformación, sino en repliegues identitarios y explosiones de ira.
Dubet parte de una constatación central: las desigualdades actuales no solo son materiales, sino morales. Muchos individuos no se sienten únicamente desfavorecidos, sino despreciados. En ese desplazamiento —de la injusticia estructural a la herida subjetiva— se incuban las “pasiones tristes” que erosionan la confianza en las instituciones democráticas. El autor examina con rigor cómo el declive de los grandes relatos emancipatorios y la fragmentación del mundo del trabajo han debilitado la solidaridad social, generando un terreno fértil para populismos de distinto signo.
Uno de los mayores méritos del libro es su capacidad para integrar teoría social y observación empírica sin caer en abstracciones vacías. Dubet dialoga con la tradición sociológica francesa, pero escribe con una claridad que permite al lector comprender la profundidad del problema sin perderse en tecnicismos. No propone soluciones mágicas, pero insiste en la necesidad de reconstruir horizontes de justicia que restituyan sentido a la experiencia democrática.
Le otorgo 4/5. Es un ensayo lúcido y necesario para entender el trasfondo afectivo de las crisis políticas actuales. Quizás su marco interpretativo no alcanza a explorar con suficiente detalle las diferencias regionales o los matices culturales fuera de Europa, pero su diagnóstico ofrece herramientas sólidas para pensar nuestro tiempo con mayor densidad y responsabilidad intelectual.
Dubet analiza la transformación del “régimen de las desigualdades” entre el siglo XX y el siglo XXI en las sociedades occidentales industriales: por un lado, el régimen de desigualdades de clase (donde el sistema de clases parecía acumular todas las formas de desigualdades) frente al régimen de las desigualdades múltiples (donde las desigualdades se viven como una experiencia individual multiplicada).
El acierto del ensayo es que problematiza el paso del entendimiento (vivencial, politico y epistemico) de la desigualdad vertical -donde el enemigo era la burguesía como clase dominante- a una desigualdad supuestamente horizontal -donde lxs “enemigxs” son las personas más cercanas: el vecino hombre con trabajo estable, la mujer migrante con derechos sociales, el joven que posee un título universitario, etcétera-. Es decir, pasar del entendimiento de la desigualdad como violencia estructural de clases a las desigualdades multiplicadas e individualizadas.
Pienso que para que no se quede como un ejercicio nostálgico del análisis y la accion politica de la sociedad de clases del siglo XX, es fundamental comprender que varias luchas actuales (y también de ese entonces) que Dubet leería como representativas del régimen de desigualdades múltiples, sí están atravesadas por entender a las desigualdad como estructural. El “Ni una menos”, por ejemplo, articula esa noción de desigualdades: Ni una menos por la violencia machista y su máxima expresión, la violencia sexual y el feminicidio, comprendiendo que la dimensión sexual de la violencia es la punta del iceberg de la desigualdad estructural donde lo económico es fundamental. Solo así pueden entenderse consignas contemporáneas como “si nuestra vida no vale, produzcan sin nosotras”
Finalmente, el ensayo de Dubet nos recuerda que no hay redistribución de los recursos, pero sí de la culpa tristeza, desencanto y frustración que generan las desigualdades. Frente a la individualización de la frustración, como en otros momentos de la historia, es fundamental relatos sociales que doten de sentido a esa vivencia personal que es, ante todo, una experiencia social.
Me quedo con el análisis de Dubet, más no de su solución (la constitución de “izquierdas democráticas”).
Sociología parasitaria. Dubet presenta adoctrinamiento camuflado de protección al sujeto. Su propósito es transformar a grupos de indignados en gremialistas y piqueteros. Algo así como revolucionarios de cartón si se compara con la izquierda histórica. No hay búsqueda de un mundo mejor, hay puro resentimiento oportunista en búsqueda de beneficios sectoriales que no quedan bien definidos. A la vez, la parcialidad opera a favor de la desigualdad que se propone combatir. En sus últimas consecuencias se trataría de reemplazar una desigualdad por otra. ¿Qué seguiría si los tristes logramos alegrarnos? Quizás iterar para que se alegren nuevamente quienes resultaron entristecidos por el último giro dialéctico. Pero eso no se puede afirmar porque a Dubet ni se le ocurre pensarlo. Su visión es de menor alcance. Le tiene pánico a cualquier interpretación alternativa, por eso su hilo rojo es dogmático. Puede haber algún interés en la teoría de las desigualdades múltiples -habría que testearla con estadísticas sociales de varios países-. Pierde seriedad cuando afirma que la desigualdad es la génesis del neoliberalismo. Y cuando recluye al neoliberalismo en el privado, como si no fuera el estado su principal artífice y beneficiario en el caso de tantos países latinoamericanos y también europeos. Es ahí que se deja ver un violento dogmatismo que aniquila cualquier camuflaje. Parece un médico con cáncer que diagnostica con cáncer a un paciente con lepra. Para defraudar al seguro. Pasiones tristes, pero por diferentes razones.
Nées des révolutions industrielles, de leurs idéaux de liberté et d’égalité, et définissant une position par la division du travail, les classes sociales tendent, aujourd’hui, à être remplacées par des inégalités multiples et hétérogènes, ressenties comme particulièrement injustes.
Alors que les principes d’égalité et de mérite sont posés comme étant fondamentaux, les individus ont l’impression que le contrat social est brisé, se sentent trahis et méprisés, mais enfermés dans leur individualité, et se défiant de tout, peinent à traduire leur indignation en action politique.
Ainsi, si la lutte contre les grandes inégalités reste prioritaire, il apparaît que les petites inégalités détruisent les mécanismes de solidarité, et sont celles que les individus ressentent le plus intimement
Lectura para repensar el nuevo régimen de desigualdades múltiples
El autor ahonda en cómo la forma de abordar las desigualdades se ha desplazado de lo colectivo hacia lo individual. Ya no son los partidos, ni los colectivos los canales por los que los individuos decantan su ira y malestar social, sino las redes sociales, su soledad y evanescencia. Ya no existe más una llana división de clases, sino múltiples formas de desigualdad relativa, con contradicciones permanentes. Aquello dificulta encontrar un piso común o conformar un frente común para la lucha contra las injusticias sociales y las desigualdades.
Con alguna fina hierba reaccionaria, es un libro que matiza cuestiones muy importantes para explicar (o crear una hipótesis) de por qué es tan difícil organizarse en un movimiento político cohesivo. Básicamente, el régimen de desigualdades múltiples, que supera al de clases, implica que veamos como culpables de nuestra desdicha a gente que tenemos más cerca, desmovilizando una reacción cohesiva. Si estás pensando en Melancolía de izquierda, de Traverso, efectivamente lo cita en el último apartado antes de la conclusión. Piola libro.
Υπέροχο βιβλίο, πραγματικά αξίζει τον κόπο η ανάγνωση. Ο Dubet μιλάει για μια σύγχρονη κοινωνική πραγματικότητα που ξεφεύγει από τα όρια των ταξικών ανισοτήτων. Μιλάει για μια εποχή πολλαπλών ανισοτήτων που αποξενώνει τους πολίτες και τους οδηγεί στην πολιτική απάθεια και συχνά, στην ταύτιση με λαϊκιστές ηγέτες (είτε της δεξιάς είτε της αριστεράς). Δημιουργεί ελπίδα μιλώντας για την αλληλεγγύη στις κοινωνίες και την ανάγκη συλλογικής έκφρασης.
Au-delà des inégalités de classe reposant sur les seules questions sociales, nous vivons dans une société des inégalités multiples, plus atomisée et plus individualisée. Face à cette situation, les populistes capitalisent sur le ressentiment de chacun vivant durement les inégalités au plus près. Quel chemin pour reconstruire une espérance ?
ansiedad desencanto falta de horizonte colectivo incluso en democracias muy desarrolladas. propone tñrepensar el vínculo entre igualdad identidad y justicia social en un mundo marcado por la fragmentacion
Observations de sociologue qui se démarque de l'analyse marxiste mais.....les inégalités sont elles subjectives et multiples, ou sont elles liées au système?
Me parece un libro que refleja muy bien lo que es la sociedad hoy en día. Desmenuza muy bien el tema de las desigualdades y de las injusticias en un mundo donde todo está conectado.