Fernando González Ochoa was a Colombian writer and existentialist philosopher known as "el filósofo de Otraparte" (The Philosopher from somewhere else). He wrote about sociology, history, art, moral, economy, epistemology and theology in a magisterial and creative way, using different genres of literature. González is considered one of the most original writers of Colombia during the 20th century. His ideas were controversial and had a great influence in the Colombian society at his time and today. The González work was the inspiration of Nadaism, a literary movement founded by one of his disciple, Gonzalo Arango. The Otraparte Villa, his house in Envigado, is today a museum and the headquarters of the cultural foundation to preserve and promote his legacy. The place was declared a National Patrimony of Colombia in 2006.
Es primera vez que leo a Fernando González y este libro me fascinó, aunque probablemente no fue por las razones "correctas". Esta nueva edición conmemorativa de Una tesis: El derecho a no obedecer, contiene mucho más que la tesis de pregrado de Fernando González. Se encuentra complementada, por un lado, por las notas de periódico que salieron en los días siguientes al haber sido aprobada por la Universidad de Antioquia la tesis como requisito de grado para optar por el título de abogado, notas que evidencian la gran e insospechada polémica que el escrito generó, y, por otro lado, por múltiples escritos de Fernando ejerciendo su quehacer como abogado, tales como sentencias, conceptos y alegatos. Por último, contiene extractos de sus diferentes libros en los que hace referencia a la abogacía.
Y es precisamente por esta ventana al mundo de los abogados de la primera mitad del siglo XX que el libro me cautivó tanto. Más que las ideas de Fernando o su visión del mundo, el libro me permitió conocer el poder que ostentaba la iglesia católica en la educación (es que la tesis terminó dando lugar a la renuncia del rector y decano de la de Antioquia, ¡por dios!), un tipo de escritura jurídica de la época, e incluso algunas de las expectativas que se podía tener de los estudiantes de derecho. Muy probablemente alguien que no sea abogado o que no tenga tanto interés por la profesión encontrará motivos diferentes para valorar el libro.
La tesis como tal, no me pareció gran cosa. Seguro la juzgo anacrónicamente. Mi cerebro no era capaz de pensar en las docenas de tesis que he calificado y la idea constante que se mantenía en mi cabeza es que nadie hoy se podría graduar de abogado con una tesis así. Es que el escrito difícilmente se puede considerar un texto jurídico. Pero bueno, precisamente por eso es que evidencia el cambio de las épocas. Leí la tesis sin saber de la polémica que había generado y luego, cuando llegué a la sección de las notas periodísticas, me pareció casi increíble que ese texto hubiese generado tan severa tormenta en la educación jurídica antioqueña. Definitivamente, otras épocas.
Las sentencias y otros escritos jurídicos, por su lado, fueron mi parte preferida. Hace algún tiempo se me había ocurrido hacer una maestría en escritura creativa en la que yo pudiera escribir cuentos a partir de los relatos contenidos en decisiones judiciales. Relatos como los contenidos en estos escritos de Fernando González serían, sin duda, candidatos ideales. Los escritos sobre el Presbítero Miguel, y las Putas Rosa y Mercedes, parecían más capítulos de novelas que sentencias o apelaciones. Daría mucho por tener muchas más decisiones judiciales así. Harían más atractiva la justicia, y probablemente hasta más justa.
Pero lo mejor de todo, sin duda alguna, fue la ética con la que Fernando González ejerció el oficio de abogado. Qué bella forma de enaltecer el quehacer. De admirar e imitar.