Mundochenta es un planeta situado en la galaxia enana del Boyero, a 140.000 años luz de la tierra. En esta primera novela de la serie conocerás a sus habitantes (los "octogésimos"), a través de una aventura en la mejor esencia del thriller policiaco y científico, que ocurre en un futuro muy, muy lejano, pero en una sociedad aún no tan avanzada tecnológicamente como la nuestra. El continente más grande de Mundochenta está dominado por el Imperio y por la Iglesia, que se enfrentan al desafío de asimilar los crecientes avances científicos. Un conocido intelectual, y su hija bióloga, someterán a la sociedad de Mundochenta a uno de los mayores retos que ha conocido, en el marco de una tragedia (el suicidio de la mejor amiga de la protagonista) que marcará la vida de todos los personajes, y que lleva a los lectores y lectoras de sorpresa en sorpresa. "Nosotros, los octogésimos" (junto con las anteriores novelas del autor, "Regalo de Reyes" y "Errar es de ángeles") culmina una trilogía en la que se hace una parodia amable de la religión, en la línea de "La vida de Brian" y "El nombre de la rosa".
El autor escribe este libro durante el confinamiento y yo lo he leído durante el confinamiento. En un día, exactamente. Engancha su historia tan original, apenas predecible, y se agradecen los numerosos personajes femeninos protagonistas, sin que el romance sea lo importante.
Desde el inicio comprendes que estás ante una parodia de la religión muy inusual. ¡Tienen adoración por la mierda! Qué más decir que no diga esto, simplemente fantástico.
La trama trata las relaciones (tensiones) entre la religión y la ciencia de un planeta futurista, en el que la religión tiene un peso muy importante y la ciencia comienza a despuntar. Ahora bien, considero que tiene un final un tanto precipitado, abrupto. Pero totalmente recomendado.
Tercera novela de una trilogía que toca el tema de la participación y límites que la religión pone en los avances científicos. De palabras del autor, está novela puede ser el inicio de una serie de aventuras en Mundo Ochenta. Para mí lo más rescatable es que es una novela escrita en dos meses de confinamiento por la covid-19; lo que nos demuestra lo mucho que podemos avanzar dedicados en cuerpo y alma hacer crecer una idea. Un paso adelante para el desarrollo independiente, para creación y la genialidad que tenemos tod@s.
No suelo leer mucho ciencia ficción, pero este libro me ha cautivado.
Todo sucede en Mundoochenta, un planeta a años luz de la tierra, muchísimos años por delante de nuestra época, en una sociedad no tan avanzada tecnológica ni científicamente, pero con bastantes similitudes a la nuestra.
Una gran región del planeta está regida por normas de su iglesia tradicional y mientras nos van narrando sus costumbres sociales, la protagonista sufre una tragedia personal, su mejor amiga se ha suicidado y su novio decide hacerse sacerdote. Este suicidio marca la vida de varios personajes y la historia se mueve entre el pasado y el presente con ritmo trepidante, situaciones de intriga con toda la onda de thriller policiaco y científico.
Me ha gustado mucho. Quizás no se refleje tanto en la reseña pero no quiero decir mucho para no spoilear. Lo que sí dijo si los dos o tres primeros capítulos encuentras solo confusión, no dejes de leer, que la cosa se pone buena con las intriga y sorpresas que van sucediendo. Me gusta como el autor introduce información científica que en otro escenario podría ser tedioso, aquí se entiende simple e interesante.
Una novela que me llevó a otro mundo, a otra sociedad, a otro momento, pero me dejó claro que aquí o allá las sociedades nos veremos frente a situaciones, acciones y reacciones similares. Es parte de nuestro ADN.