Principalmente, un libro que he podido terminar en dos días en un par de horas sin ningún tipo de problema, es decir, fácil de leer; no es denso. Al principio le puse tres estrellas, pero después de haber podido asentar mis conclusiones acerca de esta novela, le bajo a dos estrellas...
Por un lado, entiendo que en su contexto histórico, ya que es una novela del 98, pudo ser una gran revolución para la literatura de la época con tales contenidos tan "salvajes", no censurados, que hablan sobre una realidad, la realidad de las mujeres, de mano de sus tres protagonistas corales (todas sabemos que en realidad es Cristina) pero se queda en un aspecto tan superficial, tan pretencioso, que si lo lees hoy día, resulta hasta vulgar la manera que pretende forzar estos temas más contemporáneos. Como decía, te hace creer que tienes tres protagonistas de las cuales dos están completamente invisibilizadas, sus capítulos son ajenos, vacíos, no dicen nada más allá de la repetición como un loro de quiénes son y cómo son. Hasta finales del libro no comprendes POR QUÉ son, algo que resulta mucho más clave en novelas intimistas, ¿no? Quiero decir, de qué me sirve saber tus experiencias de vida sin un hilo conductor, una cierta trama, una cierta cuestión. Aquí, Lucía Etxebarria derrapa como una niña en patines cuesta abajo porque, al final del libro, después de ciertas revelaciones que solo sirven de porno emocional súper trillado (y mal hecho, tiene agujeros como un colador ciertas cosas que no comento porque uuuu spoiler niñas!!! jeje), te intenta dar un discurso, en boca de una de las hermanas que no han tenido más protagonismo que "son mis hermanas, estamos locas todas porque somos mujeres" sobre cómo hay que hacer lo que una realmente quiere. Bueno, un monólogo superficial, trillado, vacío de contenido más allá de lo dicho, sin ningún tipo de toque personal o filosófico que te haga entender que la autora conoce cómo construir personajes (que puede que yo tampoco sepa, solo escribo poesía pero, reina, si no sabes, qué haces). Y al final, el toque bíblico me pone los pelos de punta pero para mal, yo ya me preguntaba POR QUÉ al principio de la novela inserta un pasaje bíblico, y ahora entiendo que fue porque, no sé cómo, decidió utilizar la frase de "ah, y mi madre se llama Eva, pero espero que nosotras seamos hijas de Lilith". Me ruborizo de la vergüenza, un "somos las nietas de las brujas que no pudisteis quemar" en una novela que ni viene al cuento porque jamás ha intentado, ni se ha predicho, que tuviese un toque religioso-feminista. No sé, no sé... Me lo he leído porque era una lectura obligatoria, y como decía alguien en los comentarios, si me hubiese pillado de adolescente, me hubiese gustado pero, ahora, con la misma edad que la protagonista, cuando me inmiscuyo en la lectura solo veo una telenovela mal hecha que puede gustar más o menos, pero no es buena, no es tan interesante ni tan revolucionaria como para ser un estandarte de su momento.