Que España como nación es un relato en disputa. Que nace con el discurso liberal de Modesto la Fuente (un pasado mítico: los Reyes Católicos; un medievo protodemocrático aplastado por dos dinastías tiránicas extranjeras, inquisitoriales y hostiles al progreso: los Austrias y los Borbones; un saco roto: América; y una disputa interminable desde la reacción de Fernando VII) y que choca con la reacción de otro discurso, este conservador, a partir de Menéndez Pelayo (un pasado glorioso, un Imperio Católico que fue la envidia de Europa, una conspiración internacional contra España, una Misión evangelizadora y una hazaña inigualables: la hispanidad). Que ambos discursos compartían mitos comunes (Isabel y Fernando, la preexistencia romana de España, que el Imperio Habsburgo era español, ¡JA!, y, sobre todo, el mito de la decadencia de España) y que enfrentaban proyectos regeneradores dispares (una España liberal, cada vez más democrática, republicana y anticlerical contra una nueva ambición colonial en Marruecos, una esencia católica y un imperativo absolutista/higienista en el interior). Que ambos relatos continuaron en las figuras de Américo Castro, por un lado, y Menéndez Pidal y Ramírez de Maeztu por otro; que acabaron desmoronándose (Azaña soñaba con emanciparse de la Historia) o fragmentándose (el nacionalismo catalán repudiaba a Fernando II de Aragón y proponía una historia alternativa); y que chocaron frontalmente en la Guerra Civil hasta imponerse la España reaccionaria a la fuerza…
En este repaso somero de la idea de España se encuentra lo mejor del libro de Kamen aunque él, tan aficionado a introducir sus opiniones contra el nacionalismo catalán y la alianza de civilizaciones y sobre las bondades de Israel cuando menos te lo esperas, no extrae conclusiones al respecto. ¿En qué situación queda el mito España cuando el relato reaccionario, impuesto violentamente primero y conservado después como sostén de dos de las grandes instituciones de la Transición (la Monarquía y la Iglesia), entra en conflicto con la democracia liberal a que se quiso transitar?
Tal vez sea ese fracaso constitutivo del mito España lo que explica que se siga perpetuando el borrado del legado liberal (Riego, Mendizábal, Torrijos, Pi y Margal...), la insistencia en los papanatas del 98 o la permanencia del Arco de Moncloa, el Valle de Cuelgamuros, etc. y, en fin, las erráticas políticas de Memoria y olvido de las ultimas décadas.
Por lo demás, Kamen flojea en cuanto sale de la Edad Moderna en que se ha especializado -carga, por ejemplo, contra el mito de las tres culturas sin periodizar el periodo de andalusí o contra la reconquista sin profundizar en el espíritu de cruzada a partir del Concilio de Letran (s. XII)- y se deja llevar por la iconoclastia equidistante de manera a menudo superficial. Al hablar de la leyenda negra, por ejemplo, minimiza el impacto de la Inquisición en base a los reducidos autos de fe y a su escasa presencia en el mundo rural sin atender a la naturalaza urbana e intelectual de ésta ni a su dispositivo disciplinario basado antes en el miedo que en los hechos.