¿Sabes quién es el erizo McFlurry? ¿O que el mal uso del plástico no solo es un problema de basura aunque a cada ser humano le correspondan unos 40 kilos? ¿Conoces los «tecnofósiles»? ¿Sabías que cada año fabricamos 500 millones de botellas de plástico? ¿Y que los microplásticos del subsuelo podrían llegar a afectar a los cultivos? ¿O que llegan a lugares tan remotos que incluso alcanzan a la fauna del Amazonas? El biólogo Álvaro Luna, autor de Un leopardo en el jardín, nos adentra en un viaje por nuestro plastificado planeta, un mundo que nos rodea y que apenas conocemos.
La contaminación por plástico se ha convertido en un problema ambiental de dimensiones globales. Daña ecosistemas de todo el mundo, e incluso puede afectar a diferentes aspectos de nuestra vida diaria. Este libro es el primero en explicar científicamente qué hay detrás de tan controvertido tema.
El plástico es un símbolo de nuestra civilización. Es moldeable, ligero, elástico, barato, y tiene propiedades que lo hacen muy útil como aislante térmico y eléctrico; además, su aplicación en el ámbito sanitario ha salvado un número inconmensurable de vidas. No obstante, su uso indiscriminado ha generado un impacto en la naturaleza que solo ahora comenzamos a atisbar. Actualmente, toneladas de plástico —desde piezas milimétricas a otras de decenas de metros— se distribuyen a lo largo y ancho del mundo. El mar, los ríos y lagos, la tierra que pisamos, el subsuelo… el plástico parece llegar a cada rincón del planeta, dañando a multitud de especies, y en cierto modo a nosotros mismos. ¿Hasta dónde llega su alcance según la ciencia? ¿Podemos hacer algo para revertir este problema?
Me ha encantado la manera en que ha abordado el tema. Hace un recorrido de la presencia del plástico, como cada pequeña acción (qué pensamos que no tiene repercusión) incide de manera negativa en cada ecosistema y a los organismos que viven en el. Las explicaciones son detalladas y fáciles de entender, muy recomendable!
Es aterrador el daño que los humanos le hemos hecho al planeta en general y a la biosfera en particular en los últimos siglos. Espero y deseo que obras como esta sirvan para que cada uno de nosotros aporte su granito de arena, por simple que le parezca e inicie su particular reconversión, pues solamente conciénciandonos y cambiando nuestros hábitos consumistas podremos empezar a ganar esta guerra al plástico que se presenta harto difícil.
Una nueva amenaza está presente actualmente, el plástico está por todas partes causando grandes estragos en la naturaleza. Evidentemente somos los responsables y lo más decepcionante es nuestra ignorancia o la ceguera de la que padecemos y no hacemos nada nos está llevando al abismo de nuestra extinción y lo que es peor la de otras especies. Gracias a la información escrita por Alvaro Luna he aprendido cosas que no me había planteado en cuanto al daño que realmente está causando el plástico, no solo el visible sino también el que se desarrolla a niveles minúsculos para nuestra visión. A través de cada capítulo he aprendido como el plástico puede ser ingerido por pequeños organismos como los insectos y otros animales que están en la tierra y cumplen funciones como la aireación y fertilización,dos mecanismos de los que se vale el suelo para mantenerse sano, no obstante se está volviendo un trabajo difícil por el dañó que causa en el metabolismo de estos pequeños ingenieros del suelo; entre otras cosas como el plástico acarrea otros males al descomponerse y con ello liberar al ambiente sustancias toxicas que afectan la salud de los animales, insectos, plantas, microorganismos y seres humanos, como también existen los micro y nanoplástico pequeñísimos que respiramos y acaban ingeridos por pequeños animales entrando en las cadenas tróficas de distintas especies; los plásticos también contribuyen a la extinción de animales, insectos, microorganismos y plantas cuando otras especies viajan empleando los plásticos como balsas a lugares lejanos en dónde la fauna endémica se ven afectados al no tener como defenderse de especies que nunca habían visto antes... Es evidente que nos estamos enterrando en plástico y es lo único que perdurará en el planeta cuando ya no existamos porque el tiempo de degradación de este material es larguísimo y es triste que seamos consientes del peligro pero incapaces poner un alto...
Sin terminar. Revisión detallada de la omnipresencia del plástico en la naturaleza, hasta dónde ha podido llegar por nuestra culpa. Lo he acabado dejando porque precisamente me he hartado de tanto plástico, de saber hasta dónde ha llegado cada micropartícula. También lo dejo por los saltos frecuentes de hipótesis a conclusión del posible daño/toxicidad del plástico. Que seguro que bueno no es, pero el alarmismo hay que fundamentarlo, e igual que recoge tantos estudios sobre la distribución, echo en falta la evidencia de qué daños nos supone (toxicidad p.ej.), prevención, etc. Es cierto que no he terminado el libro e igual lo recoge en el tercio final.
Un escalofriante viaje acompañando al platico a lo largo y ancho del planeta, desde lo más alto del Everest hasta la misma sima de las Marianas.
Álvaro Luna nos muestra desde un punto de vista científico y biológico el tremendo e insospechado alcance que tiene la contaminación por plástico. Un trabajo muy bien documentado que estremece al lector le las enormes implicaciones que conlleva.
En algunos puntos se vuelve un poco circular y pierde cohesión y estructura. Pero sigue siendo una lectura obligada y muy disfrutable para cualquier persona que quiera ser consciente de hasta donde se extiende realmente el problema del plásticon.
Muy bueno, ameno y completo, como el del leopardo en el jardín, con unas cuantas cosas interesantes que no sabía. Voy a intentar evitar la ropa de poliéster (por las fibras que se van al medio por la lavadora o que respiro) e investigar la iniciativa Libera para limpiar el medio, aunque sea de Ecoembes (pero también de la SEO). Como crítica, que la perspectiva es muy convencional de científico universitario ateo y ecologista. El panorama rayano en lo desolador de plástico por todas partes no sé si se corresponde con las amplias extensiones de campo y monte bastante limpias que veo en mi entorno o en los documentales; y hay cifras un poco descontextualizadas, sobre todo las referentes a número de fragmentos de microplástico (algunas cifras del estilo eran en la misma página una de como 400 por m2 y otra como de 200.000, o algo así). La visión occidentalista modernista se nota cuando se lamenta de la indiferencia de las personas, incluso especialmente de los países tercermundistas respecto del problema, con ríos llenos de botellas y otros plásticos; sin profundizar y tener una visión más holística de que esa situación se debe al consumismo y salvaje explotación y depredación de la plutocracia internacional occidental en el Tercer Mundo. Eso es lo prioritario a solucionar. Tratar justamente y cristianizar a esas gentes y tener países soberanos, honestos y que apuesten porque existe la Verdad (o sea, no relativistas), porque la prioridad incluso detrás de la preocupación medioambiental es el bienestar (y supervivencia, claro) principalmente de las personas, que son las que más experimentan el mundo conscientemente. Salvo que decidamos que nos da igual esos miles de millones que viven en la pobreza, como de facto nos lo parece dar con nuestra forma de vida acomodaticia con el «status quo» del que mayormente nos beneficiamos al corto y medio plazo. La bibliografía la he leído la segunda mitad por encima sin enterarme mucho, que ya voy muy atrasado en mi programa de lectura para estos días. Todas las referencias, menos tres o así que estaban en español, son de fuentes en inglés. Volvemos a la falta de una visión algo más amplia y menos convencional quizás, aunque el inglés sea la lengua más de ciencia e internacional en este momento y los anglosajones los países más potentes en muchos ámbitos; pero muy bien por aportar las fuentes (aunque sería más cómodo leerlas si fueran en español).
El mejor libro que he leído en cualquier idioma sobre el impacto del cambio climático, es aterrador, escalofriante el desastre que el capitalismo irresponsable, irracional y el consumismo autoindulgete le está haciendo a nuestro planeta 🌍, las nuevas generaciones son inconsciente de lo que la ultraderecha está haciendo con su negación del cambio climático y que todo se resume en un mercantilismo de la sociedad, los ecosistemas y los bienes comunes del tierra.
Algunas reflexiones adicionales:
Se han detectado niveles alarmantes de narcóticos, ansiolíticos y microplásticos. Estas sustancias pueden dañar gravemente las redes neuronales, contribuyendo a un deterioro del pensamiento crítico. Ambos problemas son subproductos de una sociedad consumista y autocomplaciente, que conduce a la frustración cuando los deseos no se cumplen. Los jóvenes, en particular, son los más vulnerables, a menudo atraídos por líderes mentalmente inestables que prometen un paraíso de consumo. A medida que sus capacidades de razonamiento disminuyen bajo la influencia de estos productos nocivos, se vuelven cada vez más susceptibles a la manipulación.
Un estudio de las aguas de los ríos de Estados Unidos, Europa y América Latina ha revelado niveles elevados de antidepresivos, opiáceos, anfetaminas y cocaína. Estas sustancias pueden afectar significativamente las redes neuronales del cerebro, contribuyendo a graves problemas de salud mental en la población. Ahora estamos presenciando las consecuencias: un preocupante aumento de los movimientos de ultraderecha, que puede verse como un subproducto de una sociedad de consumo obsesionada únicamente con el consumo. Esta sociedad prioriza la ganancia material sobre el bienestar social y la sostenibilidad ambiental. Líderes como Trump, Bolsonaro, Le Pen y Milei ejemplifican esta tendencia, canalizando las ansiedades y frustraciones nacidas del consumismo autocomplaciente. Su comportamiento errático y su retórica extrema resuenan en individuos que buscan un significado en una cultura que a menudo valora el consumo por encima de la comunidad, creando un peligroso círculo vicioso que afianza aún más estas ideologías destructivas.
Lectura #61 2023: La era del plástico de Álvaro Luna Fernández. Publicado en 2020.
Recomiendo mucho está lectura y no porque me considere ambientalista. Pero realmente hay mucha información que ignoramos acerca de los efectos que el desarrollo de nuestra sociedad tiene en el planeta. Álvaro Luna nos expone cómo el plástico ha llegado a los lugares más recónditos del planeta para afectar la vida o el ecosistema que absorve como parte del ciclo los elementos de composición de los materiales que el humano utiliza en el día a día.
¿Sabían que el uso del plástico ha incluso sobrepasado tanto la situación que ya se puede encontrar partículas de este material en heces humanas? E incluso en animales que comemos. Está de pensarse a dónde estamos llegando o cómo terminaremos con todo eso.