Pulido en su exigencia y soltura musical, este libro rinde homenaje a Rilke, Apollinaire, Cioran y Rexroth. La exaltación de los sentidos, la búsqueda de la comunión entre lo mundano y lo divino están presentes en las Vísperas, día que antecede al suceso y a la fiesta, momento en que la luz agoniza y la noche aún no llega. En esta hora, Myriam Moscona no busca explicar el misterio, sino alumbrarlo.
Vísperas es un libro adictivo. El ritmo y estilo que maneja Moscona fluye con una atractiva facilidad, pero a veces la inercia es demasiada, y uno se sorprende en el siguiente poema sin haber acabado el anterior.