Verónica acude al convento de Santa Melina a visitar a su madre. Ha necesitado seis meses para decidirse debido al enfado que le produjo que quisiera internarse de manera voluntaria. Su carácter rudo y pragmático no comprende una decisión como esa.
Sin que ella lo sepa, en la institución ha pasado algo terrible. El caos parece haberse apoderado de las pacíficas monjas y ha despertado en ellas sus más bajos instintos. Cuando llega allí, Verónica tendrá que enfrentarse a algo para lo que su preparación como policía no la ha entrenado. Ha logrado entrar en el edificio, pero, ¿podrá volver a salir?
Rayco Cruz regresa con esta novela corta que nos demuestra una vez más su versatilidad y exquisito manejo del género de terror y el misterio que ya conocimos en 'El silencio de Sara' o en la antología de relatos 'Tú has estado aquí antes'.
Primer acercamiento a las letras de Rayco Cruz y seguro que no será la última. No recuerdo muy bien como llegué a este libro. Sé que ví la portada y me dije...¡esto tengo que leerlo! Y muy grata sorpresa la que me he llevado.
Es un relato corto, apenas llega a las 100 páginas. Se lee en una tarde y es ideal para un entrelecturas o combinar con otras. Eso sí, probablemente dejes aparcada la otra y te metas de lleno en esta historia para saber su desenlace. Nos vamos a encontrar con Vero, nuestra protagonista, que decide ir a hacerle una visita a su madre en un covento de clausura. Esta decisión provocó que madre e hija se distanciaran. Asun, su madre, le manda cartas acerca de como es la vida en el convento y le relata algunas situaciones un tanto extrañas que van ocurriendo a la par que le pide que por favor vaya a verla. Las cartas cada vez van relatando acontecimientos más propios de un maniconio que de un convento y Vero decide que es el ahora o nunca.
Con una prosa ligera, sin demasiadas florituras pero cumpliendo su cometido con creces, Rayco nos va adentrando en una espiral de locura y situaciones bastante perturbadoras. La atmósfera que va creando y junto con el escenario que nos presenta hará que no puedas despegar los ojos y sea inevitable seguir leyendo hasta su resolución, dejando un posible final ¿abierto? que me ha hecho seguir pensando en la historia.
Me ha sabido a poco, así que ya he estado curioseando entre sus otros títulos para seguir descubriendo a este autor.
Germen arranca con un breve prólogo que nos presenta a un personaje sin más trascendencia que la que desencadenará el suceso clave sobre el que pivotará la trama de la obra, seguido de un «segundo prólogo» —por llamarlo de alguna manera— en la que podremos leer una de las varias cartas que la madre de la protagonista (Vero) le comenta su vida en el convento en el que ha decidido enclaustrarse por voluntad propia, así como los terribles sucesos que están azotando el lugar. Enfadada todavía porque su madre decidiera ponerse los hábitos, dejándola sola en el mundo, las misivas la llenan de preocupación, determinándola a visitarla y ver qué estaba sucediendo en el convento de Santa Melina.
Nos encontramos, como el propio autor nos indica, ante una novela corta de terror. Y se nota. Si dividiéramos el trabajo en dos, podrían ser los sucesos antes de la llegada al convento y lo que sucede en él. En este primer arco, se nos presenta una historia común y sencilla, sin más pretensiones que la de una hija preocupada por los inquietantes mensajes de su madre. Y tiene esto una fantástica virtud, y es la de cómo Rayco Cruz ha sido capaz de dotar de un acertado ritmo de la incertidumbre a aquello que se nos cuenta. La protagonista lo pasa mal en sus propios pensamientos, y eso nos es transmitido con eficacia.
La segunda parte, con sus pies dentro de Santa Melina, abandona la sensación de preocupación para pasar a una asfixiante atmósfera que por momentos nos quitará el aliento, con sus descripciones —especialmente aquellas referidas con el sonido, siempre tan acertadas en su narrativa— y los múltiples elementos de origen orgánico que estoy convencido de que te hará arrugar la cara con desagrado. Y es que todo ello ayuda a conformar un entorno amargo, angustioso.
Narrado en tercera persona y con ese toque que recuerda a algunas obras de Stephen King o incluso a los infectados (y volviendo a hacer hincapié en los sonidos, a los «chasqueadores») del videojuego The Last of Us, esta novelette es la salida ligera al terror que estabas buscando. Y ligera por su extensión (apenas unas 50 páginas), no por la densidad del horror que ella contiene.
Como apunte adicional, la portada corre a cargo de Jose Gabriel Espinosa, volviendo a ser otra colaboración con este ilustrador, quien fuera también el responsable de sus otras novelas y de la nueva edición ilustrada conmemorativa del décimo aniversario de La sombra de Pranthas.
Si eres fan del horror, no podemos por menos que recomendártela.
Un impactante relato largo sobre un convento donde ocurren sucesos extraños. Y, como formo parte de su Patreon me lo mandó de forma gratuita. No había leído hasta ahora nada suyo,pero me ha sorprendido para bien. Descripciones detalladas que te trasladan a la situación y una narración sencilla pero eficaz. Un final estupendo, que queda medio abierto, a interpretación del lector.
Una trepidante narración, tensión continua. Un gran relato de terror en la que Rayco no permite ni un respiro al lector.. Me encanta este escritor en la Fantasía, pero qué bien le sienta el terror
Esperaba mucho más considerando que el autor es uno de mis favoritos y ha logrado manejar muy bien la parte del misterio en sus otras novelas, lo mismo que la ambientación que pudo haber sido un poco más claustrofóbica considerando la locación en la que se desarrolla gran parte de la historia. La referencia a la obra de Lovecraft es excelente, pero lamentablemente puede pasar por un punto negativo, ya que de haber sido mejor incluida se pudo haber completado con la obra de Clive Barker, dándonos como resultado un plot-twist tipo El hijo del celuloide, algo que yo esperaba. Por suerte el final aunque un tanto tragico no abusa de la melancolía. 🐺🖤⚔️
Un relato largo e intenso. No te levantarás de la silla hasta terminarlo.
Rayco, con apenas 100 páginas, consigue atraparte y jugar con tus emociones. Empezarás deseando entrar en el convento de Santa Melina y terminarás queriendo salir de ahí cuanto antes.
Si te gusta el terror y el suspense, esta es tu lectura.
Rayco Cruz nos adentra, con su particular estilo, en un claustrofóbico escenario del que huir parece misión imposible. Terror psicológico y descripciones casi Lovecraftianas. Sabes que es probable que todo salga mal y tal vez tengas razón. O tal vez no. Muy recomendable
Como no estaba el título de mi colega, dejo la reseña en este libro que tiene exactamente el mismo. Y como no dejo reseñas de libros de colegas, haré la de letterboxd cogiendo esta reseña de tuíter errático.
Poema de muertos
La muerta muerta está y del yugo que quiso dejar a las bestias ya nadie quiere oír más. Hoy vi en una misa de muertos a una muchacha radiante que conocí un año atrás. Y aunque fui y volví de ver a mi hermano con fantasías de llevarla a mi lugar favorito, nada cuajó. Revivió otra, con voz ronca, en su lugar. La muerta muerta siguió. Que muerta se quede. Y hoy que vi una vez más a muchacha radiante, pensé en la luz que huía de su cabellera bajo ligeros vigilias y en su risa, agüevante e hipnótica, con la que se dio el cruce de números. Qué alegría verte hoy y en prudente saludo recordar de este año largo que la muerta muerta está y en su partida dejó la tierra libre a todas las criaturas afinadas bajo este amor. No sospechas que hoy te agradecí enormemente que llegaras como brisa que rodea al cerro y entre tus cabellos dorados pudiera ver la calma que llegó con la siembra.
(en memoria del día que conocí a Tina Urdaneta, y de todo lo que vino después)