«El arte del arte consiste precisamente en captar la realidad toda. Tal como lo logró Goya en su pintura Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808 en Madrid. Aquí el horror es reconciliado por la estética, aquí domina la fuerza de la vida frente a la muerte». Está bien escogida la palabra «reconciliar» porque tu literatura tiene en verdad un efecto reconciliador y consolador. Tu obra está llena de tragedias, de muertes, de sufrimiento, pero al final no dejas al lector deprimido y destrozado sino que lo elevas y le haces sentir que él, a pesar de todas las calamidades, es parte del universo. Le muestras que la muerte pertenece a la vida y que la vida está por encima de la muerte y no se deja detener. Peter Schulze Kraft
Tomás González nació en Medellín, en 1950, y comenzó a escribir a principios de la década de los setenta, poco después de empezar a estudiar filosofía en la Universidad Nacional de Colombia. A partir de entonces no ha parado de escribir, publicando sus libros en Colombia y México. Aparte de algunos poemas y cuentos que se sitúan en Nueva York, el resto de su obra se centra en Colombia. Ha publicado las novelas Primero estaba el mar y Para antes del olvido, esta última ganadora del V Premio Nacional de Novela Plaza & Janés de 1987; la colección de cuentos El Rey del Honka-Monka; y la colección de poemas Manglares.
En realidad es un 4.5. En general diría que me gustó más del 80 por ciento de esta compilación. El colombiano Tomás González expone gran valor literario en estos relatos. Descripciones poéticas, personajes grises, decadentes, pero con la carga precisa de verosimilitud en sus características. A lo largo de cada relato se evidencia de manera muy clara la humanidad confusa, moralmente relativa y al mismo tiempo limitada de los protagonistas, sus imperfecciones dan esencia a cada cuento. La idiosincrasia colombiana está muy presente sin caer en el ridículo, y las historias, ligadas a lugares recurrentes como el mar, la selva, los pueblos, ciudades en diferentes partes del mundo, sumado el talento y la disciplina del autor, brindan no solo una agradable lectura, también una visión muy interesante de un mundo que se cae a pedazos pero, que da alguna extraña forma, aún no termina de colapsar.
Excelente descubrimiento este autor colombiano. Si bien primero iba a empezar a leerlo en sus novelas, me decidí a probar sus cuentos para ver cómo escribe, y me sorprendí, y entonces lo seguí leyendo y ahora acabo de terminar una colección de cuentos escrita hermosamente, donde se nota a leguas el oficio y la calidad literaria(que pocos tienen), de Tomás González. Es muy probable que sea de esos libros a los que uno vuelve otra vez.
Encontrarme con los cuentos de Tomás González fue encontrarme con una versión diferente de la que conocía por sus novelas, y fue darme cuenta también de la genialidad de este hombre. Yo, que no suelo tener libros o películas favoritas, y que no soy tan fan de los cuentos, he descubierto que El Expreso del Sol es mi cuento favorito.
En esta colección de cuentos la tragedia y el sufrimiento de los personajes está escrita de forma tal que leerlos no genera desasosiego ni angustias, sino que más bien, son relatos que conmueven por la forma natural en que sus protagonistas asumen su vida. Definitivamente, hay que leerlo.
Verdor: Es sobrecogedor el camino al fondo del infierno y en la belleza en su camino. Asumo que fue la muerte de su hijo. Volver: Como en Todo en todas partes al mismo tiempo: La mayor revolución es la amabilidad El lejano amor de los extraños: El lugar anhelado Miel: Palacio de Justicia, el amor La playa silente: Accidente Los muchos recodos del río: Aeropuerto, la ansiedad de amar Cuarto menguante: Pasión suicidio y paz Aguaceros de mayo: Don Eduardo Nostalgia por el mar ya visto: Forense Brisa, flores: La bomba Luz de tus ojos: El ángel rojo, Flotar: Tia bruja, humor Resplandor de los ramos: La tenista Flor de Azalea: El hombre más bello del mundo Mar sin orillas: El dolor de la madre por el hermano muerto La luz en el almendro: se trataba de la amargura creciente, que se había venido instalando poco a poco en él, como un horrible musgo: la convicción de qué no le iba a hacer dado alcanzar lo que, con tanto a Inco había venido buscando desde hacía tanto tiempo. Cielo y las formas del mundo. Arcángel: Orgasmos, hermoso Mujer que sale por la ventana: Rita Esto contaba Roberto Maldonado Parnell: Nada Las palmas del ghetto: Sapo El filo de la media noche: Infidelidad Historia del rey del Honda-Monka: dos vidas, el cuento podría haberse terminado antes de la tragedia porque la continuación le da un tinte moralista aunque al final se endereza. Así es la vida. Más allá: Padre bandido, corrupción y pobreza Las cosas menos pensadas: Joven Brilló de la alegría imprevista: Sexo y paz Sol sobre los cafetales: Down La casa en llamas: Vladimiro Cielo con cuervos: Berlín Luz de Luna sobre el agua oscura: Alcohólico Mangos amargos: el doctor Luciérnagas: Atilano y Jesús, el avión La orquesta y la montaña: concierto, lluvia Perros: Matando animales Flores guardadas: Momentos diminutos que son gigantes Largo es el arte del olvido: Elsa muere en Praga Viaje infinito de Carola Dickson: Lo logró, tuvo ese momento Víctor viene de regreso: Nada El expreso del sol: una historia sobre el amor filial y la enfermedad mental de viejo (Alzheimer), es bellísimo
El arte, la pintura, las relaciones de pareja, relaciones familiares, casi siempre el desastre, alcoholismo, amor
Se que alguien me va a querer crucificar, por lo cual solo pido un poco de clemencia. Reconozco que González es un gran narrador, tiene una prosa bella y precisa. Igualmente sus cuentos abarcan un gran número de temas y situaciones. No obstante, me sucede lo mismo que con sus novelas... simplemente me aburren, no logro conectar con sus narraciones ni con su estilo. Solo en contadas ocasiones, por ejemplo el magistral cuento que cierra el volumen "Expreso del sol", logra emocionarme y hacerme continuar a leer más para conocer sobre los personajes y sus historias. Seguramente, en algún momento alcanzare apreciar a Tomas González como muchos lo hacen y como seguramente lo merece su obra.
Desde que empiezas a leerá Tomas González, te vas adentrando en un gusto culposo necesario. El poder leer lo bien elaborado de su obra en cuanto a cuentos,es un deleite, que hace que el alma vuelva a sentir, a reír, a llorar. Claramente logras conectar más con uno cuentos, pero esto estará supeditado a la experiencia de vida de quien lo lea, fenómeno que es extensible a toda la obra del escritor.
Relatos que transcurren con serenidad. Su carencia de giros inesperados no me hizo falta en esta ocasión; en la sencillez de las anécdotas está la magia, pues permite entrever algo más, eso que a diario ignoramos.