"Tan convencida estaba de su fealdad que se abstuvo de dar la buena nueva a sus amigos por temor a que se burlasen."
Benita tiene tan poco aprecio por sí misma que es todo docilidad y sumisión, mientras que Faustino es guapísimo y desenvuelto. Es un relato muy triste en el que las buenas intenciones desembocan en decisiones desastrosas.