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317 pages
First published January 1, 1951
”Lo que interesa es que la palabra de Perón se cumpla. Los que me piden algo a mí, lo piden a Perón; y pedir a Perón no es humillante para nadie ni aun para los más encumbrados. Menos para un descamisado que ve en él a un padre o a un amigo.”
“A mí, a una humilde y pequeña mujer, me encomendaba el cuidado de sus trabajadores, lo que él más quería. Y yo me dije a mí misma: -Pudo encomendárselo a otros, a cualquiera de sus amigos, incluso a algún dirigente gremial...pero no, quiso que fuese yo...¡una mujer que no sabe otra cosa que quererlo!”
“Él, que volaba "alto y solo como los cóndores" -(le tomo la palabra que él mismo suele aplicar a los genios que admira: San Martín, Alejandro, Napoleón)-, me había tomado a mí de la "bandada de gorriones" y me había dado sus primeras lecciones. Una, la primera tal vez, fue hacerme olvidar de la palabra imposible.”
“De la misma manera que una mujer alcanza su eternidad y su gloria y se salva de la soledad y de la muerte dándose por amor a un hombre, yo pienso que tal vez ningún movimiento feminista alcanzará en el mundo gloria y eternidad si no se entrega a la causa de un hombre.”
“¿Qué podía hacer yo, humilde mujer del pueblo, allí donde otras mujeres, más preparadas que yo, habían fracasado rotundamente? ¿Caer en el ridículo? ¿Integrar el núcleo de mujeres resentidas con la mujer y con el hombre, como ha ocurrido con innumerables líderes feministas? Ni era soltera entrada en años, ni era tan fea por otra parte como para ocupar un puesto así... que, por lo general, en el mundo, desde las feministas inglesas hasta aquí, pertenece, casi con exclusivo derecho, a las mujeres de ese tipo... mujeres cuya primera vocación debió ser indudablemente la de hombres. ”
“Por eso tal vez leí la prensa de izquierda de nuestro país; pero no encontré en ella ni compañía, ni camino y menos quien me guiase. Los “diarios del pueblo” condenaban, es verdad, al capital y a determinados ricos con lenguaje duro y fuerte, señalando los defectos del régimen social oprobioso que aguantaba el país. Pero en los detalles, y aún en el fondo de la prédica que sostenían, se veía fácilmente la influencia de ideas remotas, muy alejadas de todo lo argentino; sistemas y fórmulas ajenas de hombres extraños a nuestra tierra y a nuestros sentimientos.”