Una preciosa novela que gira en torno a personajes rotos, a los que la autora mira con una ternura infinita. Todos ellos (tanto los protagonistas como los secundarios) están llenos de heridas y no saben cómo recomponerse. Van a tientas, huyendo del dolor y de sí mismos, sobreviviendo bajo sonrisas que no les llegan a los ojos y temblando cada vez que alguien se acerca demasiado. Dan ganas de adoptarlos a todos y colmarlos de felicidad.
La historia de Taecyeon y Macarena nos permite adentrarnos en un mundo muy distinto del nuestro, del que la autora muestra sus luces y sus sombras. De la mano de Macarena, una chica española recién llegada a Seúl, descubrimos una ciudad llena de belleza que se convierte en el tercer protagonista del relato, y también la forma de vida y las costumbres de una sociedad muy distinta a la nuestra, en la que la tradición y la familia tienen un peso indiscutible. Con Taecyeon, nos adentramos en el universo del k-pop para descubrir una industria que encumbra rápido a chicos muy jóvenes y con mucho talento, los exprime y los desecha en cuanto su estrella empieza a decaer.
La autora escribe con delicadeza y ternura, de manera pausada, lejos de la trepidante narración que nos ofreció en La heredera kitsune, adaptándose así al mundo que refleja en esta nueva historia.