La famosa librería Shakespeare and Company y los miembros de la generación perdida, el desafío de las garçonnes, las bandas de jazz que convirtieron Montmartre en el nuevo Harlem, las manifestaciones surrealistas, la deslenguada Kiki de Montparnasse, el bullicio de las terrazas y cafés…
A través de sus personajes, lugares, aromas, Màxim Huerta y Maria Herreros nos proponen en este libro un paseo de lo más inspirador por la capital francesa de los años veinte, epicentro de la cultura y la diversión. De la mano de estos dos talentosos autores, cuyas palabras y cuyas ilustraciones nos permiten revivir el pasado, París será una fiesta.
Un maravilloso viaje a París. Al París del pasado. Una invitación para conocer a sus gentes más populares, sus artistas. Curiosidades de una ciudad que te enamora, todavía más, a través de este libro.
Nunca suelo escribir reseñas pero necesitaba decir algo de este libro. Es un libro que te hace feliz, que te ilusiona y que hace que no puedas dejar de leer. Soy una enamorada de París y éste es sin duda el libro más bonito que he podido leer sobre la ciudad. Maravilloso.
¡Gracias! Después de haber ido a París dos veces, pensé que no podría enamorarme más de la ciudad. Pero María y Maxim han conseguido que, no sólo la ame más, si no que aprenda más de ella y me sienta un poco más de esa ciudad.
Nada como adentrarse en la prosa de Màxim Huerta para navegar por París. Si la ciudad ha sido para muchos un sueño, vivirla a través de sus ojos en un ensueño azul y gris y rojo, lleno de fluidez acuática y de carnosidad, olores y sabores. El París de Màxim Huerta es ruidoso, preciso, lleno de detalles que explican la vida actual, vívido y palpable (de suerte que sentimos los pasos sobre adoquines mojados y oímos el entrechocar de copas Pompidou llenas de champán entre risas y desvíos), evocador y único, porque fue única París en un tiempo ya ido y lo es, todavía, en el recuerdo del escritor.
Paris sera Toujours Paris, en una bellísima edición a cargo de Editorial Planeta, en donde se aúnan la prosa muy Màxim Huerta (enamorada, canalla y discretamente irónica) con las ilustraciones maravillosas de María Herreros, es una obra hecha con cariño. Nada más bello que el olor de esas páginas con peso, donde los colores nos hablan de París con la misma fuerza que las palabras escritas o las imágenes dibujadas; nada más concreto que el sueño de un escritor que ha vivido una ciudad y la evoca en la distancia, y el sello de un periodista que, suerte de guía turística, nos descubre las entrañas de una ciudad sin desnudarla por completo, a modo de esas amantes superfluas ya perdidas en el tiempo: pieles salvajes que no carecen por completo de adornos. Todo en Paris sera Toujours Paris se vive como un ensueño; cada detalle, cada curiosidad; cada capítulo es un latido, cuya sístole insufla de aliento una vida que fue y cuya diástole nos lleva al remanso del día a día, en un ejercicio melancólico, pero todavía hermoso, de una ciudad que ha querido ser centro del mundo y que ya no lo es.
París no es ya esa París: es una dama arreglada que soporta las embestidas de tiempo, pero con evidentes signos de desgaste. Ni su belleza permanece ajena a la mediocridad de la actualidad. Siendo rabiosamente moderna hace un siglo, en nuestros días se muestra orgullosa pero algo abatida, cansada de turistas, pero siempre atractiva. El que tuvo retuvo, suelen decir. A París ya no la cantan ni la retratan ni la justifican ni la veneran esos talentos inmortales de la cultura y del buen vivir, pero todavía perduran aquí y allá espíritus salvajes que recuperan ese hálito travieso, que aprecian las vibraciones mágicas de lo que fue una ciudad única y que apenas sobrevive en las riberas de una postal. Màxim Huerta adora una París que es más ensueño que realidad; que ha sido y ya no es, pero que fue: gracias a él cada adoquín habla, cada farola tararea una melodía, cada paseo tiene una explicación y cada joya producida por la cultura efervescente de un momento único nos recuerda que somos capaces de todo lo alto y lo bajo como raza y como ideal. Paris sera Toujours Paris mientras autores como María Herreros y Màxim Huerta se afanen por recobrar y recordarnos con publicaciones llenas de belleza, que la grandeza va de la mano de la diversión, que la fiesta tiene un precio y el arte otro, y que de lo informe nace lo excelso, y que lo imperecedero sufre los vaivenes de la vida con espíritu de lucha y cuerpo de metal.
Ojalá algún día Madrid merezca un homenaje semejante, por bella, misteriosa, dura, canalla, divertida e irreal. Pero, mientras tanto, disfrutemos (sin dejar de mirar de soslayo la gran pobreza y podredumbre de toda gran ciudad) de Paris sera Toujours Paris, por siempre.
Se podría considerar una guía de París con el trasfondo de los años 20. Texto breve y conciso pero mostrando a la perfección ese París loco, trasnochador, apasionado y lleno de celebridades de principios de siglo XX. Unas ilustraciones chulísimas de María Herreros hacen que este libro sea una joya. Me ha maravillado.
Es una delicia de libro. Máxim relata el imaginario subconsciente que todos nosotros tenemos del París de los años 20 del siglo XX, y sus palabras y descripciones se intensifican con las maravillosas ilustraciones de María Herreros. Totalmente recomendable. Ahora necesito leer el relato sobre Roma y la Dolce Vita
Interesante viaje por París, se nota que es un libro hecho con mucho cariño. Pd: he echado en falta algo más que el nombre de Edith Piaf (alguna ilustración quizás 😆 )
Um guia diferente, não é o típico faça isso ou aquilo. É para quem quem descobrir a Paris das mulheres poderosas, dos artistas e de um autor para quem a cidade é sua segunda casa.