«Para ser breve, me veo obligado a omitir una serie de corolarios que resultan de la fórmula principal, que, por así decirlo, contiene la fórmula completa de la verdadera estética, y es que puede expresarse así: todo el universo visible no es más que un almacén de imágenes y signos a los que la imaginación asignará un lugar y un valor relativo; es una especie de forraje que la imaginación debe digerir y transformar. Todas las facultades del alma deben subordinarse a la imaginación, que la requisa todas a la vez.» [Charles Baudelaire]
La verdad es que yo también seré breve... no porque haya sido una mala lectura (ni mucho menos), pero porque el libro en sí es bastante consecuente con el título; arte y sociedad, la vinculación que ha tenido una con la otra, y como se han ido entretejiendo las conexiones e interpretaciones que han surgido del arte a lo largo de la historia de la humanidad. Creo que mantiene ciertas pervivencias todavía de la concepción del artista como genio excéntrico que no me resultan particularmente afines, pero como suele pasar con este tipo de estudios, al final lo más interesante acaban siendo las referencias que se utilizan y cuando hablan de su experiencia propia (y no se centran tanto en un análisis académico, frío y aislado); pese a ello, considero que hay planteamientos bastante interesantes que sustentaron todo el movimiento de la Educación Progresista que merece la pena rescatar, quizás un poco el aspecto más sensible propio de la educación artística, todo el foco en la creatividad y los placeres de la imaginación... pues sí, está bien.
Hay que fomentar más los imaginarios ricos, con bagajes variados, ya no sólo quedarse en la superficie más catártica del arte (que también está bien, ojo) sino para poder construir a partir de ellos. Al final, según la teoría de Addison, la imaginación se constituye como mediador entre la razón y el sentimiento, y Adorno decía que, pese a que la imaginación puede ejercer como una maldición, «en la fantasía está el deseo de la obra, que es también la de producir un mundo mejor». En los imaginarios, en los mundos interpretados, hay mucho de reflexión, de autodescubrimiento y de conexión con los demás, pero hasta cierto punto creo que requiere de una "contemplación activa" que es difícil encontrar a día de hoy... pero bueno, la esperanza es lo último que se pierde, así que como dijo un señor muy sabio: haremos todo lo que podamos y un poco más de lo que podamos si es que eso es posible, y haremos todo lo posible e incluso lo imposible, si también lo imposible es posible.