Fue una lectura entretenida, me gustó la forma en que está presentada: capítulos cortos, lectura sencilla y ágil. Claro que estas características son típicas de estos clásicos moralizantes.
Me sorprendió encontrar tantas frases literales de reglas que deben seguir los niños para ser "bueno" o para "ser queridos". De todas formas, disfrute el relato y me hizo reír en algunas ocasiones y casi lagrimear con el final, sin mencionar las veces que le grité al libro "media pila, Pinocho, que ya estabas yendo bien" jajaja
Como todo clásico, tiene cosas que aún se encuentran relacionables al día a día, tanto en buen sentido como en mal sentido. También me pareció un poco insistente con las frases moralizantes pero entiendo que el libro fue creado para eso, para enseñar a los niños de la época como debían comportarse.