Beltrán Soler es un sismólogo. Como su abuelo Teodoro.
En viaje a la Universidad de Tsukuba en Tokio con escala en Los Ángeles conoce a una mujer con la que intercambia unas pocas palabras que le hacen desistir de seguir el viaje y se queda en L.A.
Allí, en un hotel del aeropuerto se pone a escribir sobre su vida y relaciona cada pasaje con una película.
La premisa es esa, cada capítulo comienza con el nombre y datos de una película y relaciona alguna de sus escenas o tema central con la vida de Beltrán y su familia.
Las películas de mi vida es un relato semiautobiográfico de Alberto Fuguet (como casi todo lo que he leído de él hasta ahora) y en todo momento pensé que la historia podría haberse llamado Mi vida y haber dejado de lado lo de las películas que me parecía un dato innecesario, sin embargo, en algún momento me comenzó a gustar la idea de tomar un tema de una película para contar algo de su vida que tiene que ver con ello. O al menos, le fui encontrando sentido.
Es una novela de formación que se divide en dos partes: la vida de Beltrán Soler en California y luego en Santiago y termina cuando en vez de a su polola, termina llevando a su madre a ese lugar que él "conoce por experiencia". Un final inesperado, pero coherente con la maduración que se va manifestando en el personaje en su paso de la niñez a la adolescencia primero y a la adultez después.
La novela no se limita a una biografía de un personaje, lo cierto es que aborda toda la familia por lado paterno y materno y curiosamente no me pareció que algún personaje sobrara.
Me gustó la novela, pero reconozco que al comienzo hubo largos pasajes que me aburrieron un poco.
Observaciones:
Página 80
"¿Sentiste el temblor? Por un momento pensé que se trataba de un terremoto… En San Diego alcanzó grado tres, pero acá fue casi cinco."
Así como se dice que los esquimales tienen varias palabras para describir la nieve, en Chile también tenemos varios conceptos para describir un movimiento telúrico: temblor, fuerte temblor, sismo, leve sismo, sismo de mediana intensidad, sismo mayor, fuerte remezón, temblor con características de terremoto, etc., y aunque todos estos nombres son sinónimos de "terremoto", esta palabra la usamos solamente para describir un sismo destructivo, es decir, de una magnitud mayor a 7.5 normalmente. Sin embargo, esa es una distinción que se hace a nivel popular y mediático, no a nivel de sismólogos y Beltrán Soler es un sismólogo reputado, es raro que hable de temblor y terremoto. Por otro lado, un sismólogo tiene que saber que la magnitud de un terremoto se mide por la liberación de energía en el punto de ruptura, no puede haber un terremoto que alcance grado tres en San Diego y grado cinco en Los Ángeles, a menos que esté hablando de intensidad y no de magnitud; si ese fuera el caso no se entendería la diferencia que hace entre temblor y terremoto porque con esa intensidad claramente no sería un movimiento tan fuerte como para alcanzar características destructivas.
Página 194
"En la escala de Richter registró nada menos que 9,5."
La escala de Richter que se usaba en ese momento registró un terremoto de 8.5 porque para valores superiores se saturaba, por lo tanto fue recalculado luego en 9.5 con una escala diferente llamada de Magnitud de Momento y que es la que se usa hoy. Decir que el terremoto de Valdivia alcanzó una magnitud de 9.5 "en la escala de Richter" es un error que no cometería un sismólogo.
Página 335
"apagué el agua y me sequé"
> ¿apagué?
Anacronismos:
Página 249
"en las esquinas había carros donde unas mujeres de blanco freían algo que después supe que se llamaban sopaipillas."
En 1974 no existía en Santiago la costumbre de la comida callejera, mucho menos mujeres friendo sopaipillas.
Página 266
"Ahí una tía (en Chile todos eran tíos y tías, más allá de si lo eran o no) le explicó a mi madre"
En 1974 aún no se instalaba la costumbre de llamar "tíos" a los amigos de los padres o, por extensión, a las personas mayores por parte de los niños.
Trivia (y referencias que no llegan a ninguna parte):
Que Yul Brynner estuviera casado con la tía abuela chilena del protagonista es, claramente, parte de la ficción, sin embargo, se basa en el matrimonio real de Brynner con la chilena Doris Kleiner.
Mike Tanner es un trasunto de Michael Townley, quien puso la bomba en el auto del ex Canciller Orlando Letelier.
El edificio El Faro existió y se cayó en el terremoto del '85.
Los personajes Antonia y Gonzalo McClure son los mismos de Mala Onda. Gonzalo también aparece en Por favor, rebobinar.
El encuentro con Matías Vicuña en el Juancho's nos mete de lleno en el universo de Mala Onda, con un Matías recién llegado de Rio.