En un mundo que avanza a toda velocidad y cuyas relaciones son cada vez más efímeras, las segundas oportunidades están subvaloradas. Reconocemos fácilmente cuándo tenemos que dar una a alguien, pero ¿somos conscientes de los momentos en que nosotros mismos creemos merecerlas? Es una pregunta que invita a reflexionar, a mirar hacia adentro e identificar lo que hacemos por los otros, por mejorar la vida de nuestra comunidad, y que puede resultar en un drástico cambio de vida, como le ocurrió a Johana Bahamón.
Historias privadas de la libertad no solo narra el giro de 180 grados que vivió la autora, sino ocho historias de internos y pospenados que se han enfrentado a esas dos palabras que han perdido tanto segundas oportunidades. Algunos de los protagonistas han tenido la suerte de poder empezar una vida de cero, otros están en el proceso de conseguirlo y otros siguen esperando. Son todas historias generosamente contadas, desgarradoras y emotivas, que invitan a la reflexión.
Este libro es una bellísima oportunidad para conocer una realidad que nos aterra, que desconocemos y preferimos ignorar. Una realidad que esta llena de personas con sueños, ganas de salir adelante, de seguir su camino y reconciliarse con la vida. Historias privadas de la libertad es una valiosa invitación a repensarnos, a no dejar que las diferencias nos separen y a salir de las cárceles personales en que nosotros mismos nos hemos encerrado.
Siento que es un libro que resta protagonismo a quien debería tenerlo, es importante lo que la autora ha vivido, pero siento que siempre habla de ella y le resta importancia a las personas y a la historias. Pudo ser un libro muy poderoso.
Este libro corto, sencillo, conmovedor y real (además de tener un trabajo de edición maravilloso), me mostró dos perspectivas de nuestra sociedad actual:
Aún fallamos como sociedad, porque juzgamos casi siempre sin empatía y sin conocimiento, hablamos desde el rencor, el dolor y la ira, exigimos justicia pero a costa de pasar por encima de esos seres humanos que como nosotros tienen derechos... sí, cometieron errores, y no somos quienes para decir y decidir que tan graves o grandes fueron; pero ¿Cómo podemos esperar reparación y justicia, comportándonos y pidiendo que cumplan condenas en condiciones inhumanas y faltas de oportunidades?... ¿Cómo esperamos que puedan retribuir de formas productivas a la sociedad para resarcir sus daños, si no les brindamos oportunidades cuando cumplen sus penas?...
Estamos fallando épicamente al pedir, al exigir, al esperar, sin nosotros mismos aportar nada al cambio, sin exigir pero a la justicia, al Estado, a las entidades pertinentes que brinden los recursos y las condiciones justas y necesarias para que esto que buscamos como País se pueda lograr; fallamos a nuestra comunidad cuando callamos y no denunciamos, y cuando callamos también ante el trato paupérrimo que se da a estas personas, cuando perpetuamos los estigmas de marcarlos como personas que "siempre han sido/son/y serán malas". Fallamos cuando dejamos de verlos como lo que son, nuestros pares, nuestros hermanos... humanos con una historia de vida detrás, con anhelos y sueños, con gente que aman y los ama, con vivencias que desconocemos, merecedores del respeto que quizá en su momento por malas decisiones no brindaron, pero que igual podemos darles.
Por otro lado, me muestra la resiliencia del ser humano, la bondad, la voluntad de cambio, la capacidad de perdonar, el amor a la vida y a la paz que da tener libertad... me muestra que aún en el panorama más oscuro, existe la posibilidad de brillar, de sacar lo bueno, de aprender, crecer, amar y mejorar... me muestra la generosidad de la que somos capaces, si nos abrimos a ser empáticos y no juzgar. Me impulsa a ser mi mejor versión por mí, por los que amo, y por mi gente y mi país, por la comunidad; puesto que hay muchísimas formas de aportar y ayudar.
Me enseña a valorar esa libertad que damos por sentada, y a buscar la forma de salir de esa "cárcel mental" en la que muchas veces nos encerramos nosotros mismos, me recuerda que muchas veces pensamos y actuamos desde los diferentes privilegios con los que contamos, y que definitivamente nos ciegan por momentos evitando ponernos en los zapatos de otro.
Una obra que me hace reflexionar, agradecer por lo que soy y lo que tengo, que me anima a dejar huella, y que me hace desear renovar mi fe en la humanidad.
Con un solo par de letras sufrí y viví con los implicados cada historia, amé profundamente a Isabel y a Ulises, y admiré aún más a Johana Bahamón y a sus padres, hicieron un gran trabajo criando a esta gran mujer.
“Generar segundas oportunidades a personas que, en su mayoría, no han tenido ni la primera”.
Historias privadas de la libertad pretende mostrar la otra cara de las personas que por una u otra razón, se encuentran pagando condena en una cárcel. Me parece interesante y valioso cómo su autora busca resaltar el proceso de superación personal de los protagonistas de sus historias, más allá del delito que se haya cometido. Te hace pensar en el valor de la libertad y cómo no debemos quedarnos solamente con una imagen aislada de las personas, entendiendo que cada uno tiene una historia más allá y, aún más importante, una motivación a futuro. Lo leí en una sentada y lo disfruté.
Un libro que vale la pena leer, y no por su calidad literaria, sino porque trae dentro historias reales que te hacen entender porque no podemos dejar de creer en que existen las segundas oportunidades.
Para mí, un libro maravilloso. Me lo leí en una sentada, nos pone a pensar tanto sobre muchas cosas por las que generalmente no agradecemos y son precisamente OPORTUNIDADES. Gracias, Johana. Por mostrarnos un mundo que nadie voltea a mirar.
Bonito encontrarse con la historia de la otra cara, una que no juzga el pasado sino que brinda una mano a quienes se hayan equivocado o no, y viven en una cárcel. Este libro de rápida y fácil lectura cuenta las historias de varios reclusos con respeto, y su mejor parte, definitivamente cómo llegan a cambiar sus vidas y propósitos a través de segundas oportunidades. Gran admiración e inspiración por el trabajo en las cárceles de Colombia de Johana Bahamon.
Es un libro muy interesante, pues puedes ver desde otro punto de vista (diferente a las noticias) lo que pasa en las carceles.
Las historias presentadas son de personas que reconocen que cometieron un error y se arrepienten, a partir de lo que han vivido sacan lo mejor para ayudar a los demás y construir un mejor país.
Desde hace muchos años admiro la gestión realizada por Johana Bahamón y su Fundación. Sin embargo, solo hace 4 días me enteré de que este libro existía. Por supuesto lo pedí y llegó ayer (2 de marzo). Hoy me desperté feliz a leerlo y, sin pensarlo, lo acabé en un par de horas.
Solo puedo decirle a la autora: GRACIAS. ¡Qué bonito es cuando alguien que no conoces te da el regalo de leer su historia! Y en este libro no solo está la historia de ella, sino de 8 almas maravillosas que han sido privadas de su libertad: Emma, Daniel, Cindy, Isabel, Silvia, Ulises, Gilberto y Claribel.
Es increíble ver cómo personas que han crecido en contextos socioculturales tan distintos terminan privadas de su libertad, por una u otra razón, consecuencia de las decisiones tomadas.
En este libro se ve el contraste, por poner un ejemplo, de cómo una persona que creció en medio del delito de sus padres hace todo por huir de este ambiente y como otra, por el contrario, creció con todas las comodidades (NO lujos) y terminó cometiendo un grave error.
A lo que quiero llegar con esto es que, como lo dice Johana, “para terminar en una cárcel el único requisito es estar libre”. No importa si eres analfabeta o si tienes 3 doctorados. No importa si eres soltero/a, casado/a, divorciado/a o viudo/a. No importa si tienes o no hijos. No importa si eres “rico” o “pobre”, económicamente hablando (odio ambos términos). Lo único que importa son las decisiones que tomas.
Un profesor de la universidad que adoro y que es muy amigo mío, siempre les dice a sus pacientes “la vida no es buena ni mala, la vida es el resultado de todas las decisiones que tomamos”. Y así es.
Me gusta de este libro que no pretende meterle romanticismo al “crimen”, solo busca que, por un momento, nos pongamos a pensar que todas y cada una de las personas que llamamos con tanta facilidad “presas”, no son más que seres humanos como yo y como tú, que estás leyendo esto.
Son seres humanos como cualquier otro, simplemente, tomaron decisiones equivocadas y, como todos, tienen derecho a una segunda oportunidad que, en muchos casos, es tan solo la primera que reciben.
Este libro me puso a pensar tanto, pero tanto, que ojalá todos, en algún momento, se dieran 3 horas de amor propio para leerlo.
Para finalizar, quiero recordarles que todas las personas que han pasado por un centro penitenciario han sido privadas de su libertad, pero, como sociedad, no tenemos el derecho a privarlas de su dignidad y de su humanidad. Me copio de las palabras de Johana: “cualquiera de nosotros, algún día, puede verse involucrado en un problema legal y despertar en la cárcel ¿cómo nos gustaría ser tratados si fuéramos internos?”
Si comenzamos a pensar así, dejaremos de ver a los internos como personas que hacen parte de otro mundo, el cual “no es nuestro problema” y empezaremos a vivir entendiendo que estamos a UNA DECISIÓN de terminar allí.
La vida de la Johana paso de los reflectores y los sets de grabación a convertirse en una herramienta para romper las rejas del alma, su primera visita en 2012 al interior de una cárcel creo una impresión tan grande en su ser que partió su historia en dos, llevándola a abandonar su carrera en ascenso como actriz, convirtiéndose en una gestora cultural y transformadora de realidades. En las paginas de este libro encontraremos una bien tejida combinación de reflexiones personales y la presentación de ocho historias, que nos muestran las diferentes circunstancias, pasiones y dolores de un grupo de personas unidos por el doloroso sentir de la privación de la libertad. Delitos heredados, acciones cometidas pensando en un bienestar social que terminan en condena, decisiones nefastas que dan la espalda a oportunidades reales de bienestar, el dolor de ser madre en prisión, son algunos de los motivos que llevan a la creación de fundación Acción Interna, la cual en primera instancia genero cambios drásticos en la visión del mundo en los detenidos, por medio del teatro, pero que poco a poco a crecido, creando iniciativas únicas en el mundo como el restaurante Interno, que funciona dentro de una cárcel de mujeres y está abierto al público. Les hago una invitación a que lean este libro si tienen la posibilidad, o a que investiguen mas datos sobre esta titánica labor realizada por esta gran mujer que decidió cambiar su vida, para cambiar muchas vidas.
Este es un libro al que todos deberíamos darle la oportunidad. Justo de esto se trata, de las oportunidades, las que tenemos con el solo hecho de estar libres pero que no las vemos o no las valoramos lo suficiente.
Cuando vi el libro me sorprendí de que fuera tan corto pero considero que está muy bien estructurado y la cantidad de páginas es lo justo para propiciar la reflexión.
Al final quedé esperando un poco más de crítica al sistema carcelario, porque leyendo las historias particulares tal vez se puede pasar por alto que hay un problema estructural fruto de políticas penitenciarias; pero esperar esto de una persona que ha centrado toda su labor en hacer antes que en criticar o exigir... No era coherente.
Aunque tal vez en mis expectativas estaba esperando encontrar información más íntima o desconsoladora, afortunadamente la segunda expectativa no se cumplió, en vez de eso lo que hay es información valiosa que obtenemos a través de las voces de los protagonistas, nos ubican en un espacio y situaciones que muchos no conocemos y entendemos circunstancias complejas que ayudan a desbaratar esa idea de que todo es blanco o negro.
"Las diferencias jamás deben ser una razón para poner distancia entre las personas" asi lo relata Jhoana Bahamon, quien un dia lo dejó todo en la cuspide de su carrera como actriz, por servir a la comunidad carcelaria, donde ha encontrado historias de vida que nos sacuden, y nos muestran como puede cobrar sentido la vida beneficiendo a otros. Los presos son personas como tú y como yo que han tomado muy malas decisiones en la vida.Es impresionante lo que se puede vivir y aprender en una carcel, es impresionante la esperanza y el espiritu de superación que tienen aquellos que solo quieren una segunda oportunidad. El de Johana es un trabajo Maravilloso, esta mujer es una "berraca", pues ha hecho lo que los gobiernos no han podido, resocializar a muchos internos con las cosas mas basicas, el amor, la empatia y la generosidad. Se trata de 9 historias de vida reales , incluyendo la de Johana , historias que inspiran, nos questionan y nos invita a reflexionar. @leyendoaquiyalla
Es un texto sensible y sencillo, una recopilación de historias que dejan ver los matices de la experiencia carcelaria en Colombia. Son historias de humanidad que de vez en cuando necesitamos leer para sentir con un otro desconocido, un otro con el que quizá compartimos algo profundo y no lo sabemos. El trabajo de la Fundación Acción Interna es valiente, sobretodo porque no asumen que saben sino tienen certeza de que están aprendiendo. Vivir el mundo desde la curiosidad es, sin duda alguna, una postura en movimiento en donde todo se vuelve posible. Ver aquello que no se ve y mostrarlo con la sensibilidad, el aprecio y el reconocimiento, es ya sembrar una diferencia en el mundo, una grieta en un sistema endurecido por los prejuicios. Mi admiración profunda a todas las personas que han participado y co-construido este proceso, a todas las personas que compartieron generosamente su historia y a quienes se han atrevido a escucharlas.
Este librito (es muy corto, tiene como 115 páginas) no destaca por su calidad literaria, que es más bien malita: mete contexto que nada tiene que ver con la narración, pedazos que no van en un párrafo, pobre desarrollo... pero los libros no están hechos exclusivamente para académicos; hay textos que no merecen la pena por el esmero en su desarrollo intelectual, sino netamente por el trasfondo de las historias que en ellos yace.
La cárcel es un espacio que (por lo menos en Colombia) no cumple su próposito de rehabilitación y por el contrario comete más crímenes y como es un tema muy incómodo, nadie se atreve a meterse en ese meollo. Pero Johana sí y estas historias son humanas, de oportunidades y caídas.
“La privación de la libertad, el rechazo de la sociedad al recluso por los delitos cometidos, la separación de sus seres queridos, la estigmatización frente a la comunidad y la convivencia en un lugar en donde los valores, principios y leyes se transgreden, donde la moral no es, para la mayoría de los presos, un referente, son realidades incuestionables que viven las personas que ingresan a las cárceles a “pagar” por sus delitos.” Con esta frase se describe el tema de este libro en el que encontramos descrita, en la voz de los protagonistas, una realidad que sabemos que existe, pero de la que no queremos hablar. En las cárceles Colombianas encontramos historias de hombres y mujeres que piden a gritos que la cárcel cumpla su función de resocialización e inclusión, para que estas personas tengan, como lo dice la Fundación de Johanna Bahamón, una Segunda oportunidad en la sociedad. Johanna Bahamón es una actriz muy reconocida en nuestro país que dejó su carrera para crear esta fundación después de grabar unas escenas para una telenovela en una cárcel, donde conoció las historias de estas personas que cambiaron algo en ella e hicieron que aprovechara su carrera y reconocimiento para ayudar a que las cárceles tuvieran las herramientas para empezar a cambiar estas realidades y ayudarán a sus internos a resocializarse. Compuesto de 8 historias más la de Johanna, hacen de este libro un agradable encuentro con una de las realidades más incómodas de nuestro país, que nos hace ver que podemos poner un granito de arena para cambiar un poco de nuestra realidad. Consideró este libro como una lectura importante, que además es muy fácil, con un lenguaje muy colombiano y rápido de leer ya que es un libro corto pero lleno de matices muy importantes.
This entire review has been hidden because of spoilers.
Es la recopilación de historias de varios reclusos, a través de la voz de Johana Bahamón. Historias llenas de realidad y marcadas por la violencia que ha sobreabundado en nuestro país, pero también es un libro que te llena de esperanza, que te muestra la importancia de las segundas oportunidades. Es admirable el trabajo que ha hecho Johana al centrarse en trabajar con una población que la mayoría tiende a juzgar. Te hace recapacitar sobre el verdadero valor de la empatía y el valor de la libertad que a veces damos por sentada.
Este corto pero bello libro, relata las historias de varias mujeres y hombres que vivieron (o aún viven) en las cárceles de Colombia. Me gusta que el libro humaniza bastante a estas personas, pues normalmente nosotros, que estamos afuera, tendemos a pensar que quienes están en la cárcel, se lo merecen, sin pensar que aún son humanos y que cometieron errores. Dar oportunidades a estas personas me parece una hermosa forma de reconciliación con la sociedad. Nadie es enteramente bueno, pero tampoco nadie es enteramente malo.
Johana cuenta cómo terminó liderando una causa social en la cárcel, recopila historias de personas con las que ha compartido en la cárcel. Las historias tienen una pincelada superficial, Me habría gustado que ahondara en las historias, siento que se quedó corta.
Mis partes favoritas:
- La muerte es natural, así como el sufrimiento y el dolor, pero está en nosotros aceptar todos aquellos procesos que conlleva vivir. - … para ser felices necesitamos solo lo esencial y que la felicidad es una decisión.
Es un libro corto, sin embargo siento que no hacen faltas páginas, lo que se quiere transmitir y expresar es suficiente en esa cantidad de paginas.
Deja bastante por pensar como sociedad que vive con “miedo” o desconfianza a la hora de encontrar a personas con condiciones pospenales, sin embargo el libro nos invita un poco a abrir la mente y ofrecer segundas oportunidades y dejar de juzgar a sus personas por su pasado, no todos los que pasan por este proceso quieren seguir delinquiendo, pero es difícil para ellos pensar en otras opciones cuando no encuentran opciones para poder sobrevivir.
La vida tiene diferente formas de ver las segundas oportunidades como regalos del cielo para estás personas y para la escritora. Este libro es una forma de ver qué detrás de los barrotes no hay solo errores cometidos por personas sino que hay seres de carne y hueso que se arrepienten y quieren volver a la vida normal sin que sean estigmatizados sin ser rechazados por esta sociedad y que al igual que los que estamos afuera tiene sueños y deseos.
Este libro, de forma concisa y coloquial, nos acerca a la realidad de personas privadas de su libertad, las humaniza y nos muestra, como lo dice continuamente, que para terminar en una cárcel solo se necesita estar libre. La labor de Johana con la Fundación Acción Interna es admirable y acá, sin ninguna pretensión, se muestra un poco de ese trabajo. Definitivamente quedo con el deseo de conocer más sobre estos procesos de resocializacion.
Es una lectura de no ficción, que no es algo que suela leer a menudo, pero aún así, disfruté de estas historias. Además, es un libro corto que se lee rápido. Me gustó mucho. Son de las que permiten una profunda reflexión y creo que uno se convierte en mejor persona al terminar la lectura, se vuelve uno más tolerante, más empático y tiende a juzgar menos porque, al fin y al cabo, todos somos humanos y cometemos errores y todos merecemos una segunda oportunidad. 🤗
Admirable cuando alguien logra encontrar su vocación y pone todos sus esfuerzos en servir. Me parece una labor como muchas de gran admiración. En términos generales el libro es muy sencillo, pero se imprime en cada testimonio la capacidad de superación del ser humano cuando quiere demostrarse y verse valiente a pesar de las dificultades que se le hayan presentado en la vida, y además de poder contar con el apoyo que a muchos les falta; esa mano que les dice "adelante que yo te ayudo".
La verdad es que me tomo literalmente 2 horas acabarmelo. Me gusto mucho, creo que es importante crear espacios para contar las historias de aquellos que no tienen voz o voto para muchos, para aquellos privados de su libertad. El trabajo social de Johana Bahamon desde el amor y la empatía es algo precioso y este libro es el reflejo de su historia y de las historias de miles de personas que deciden recibir el regalo de las segundas oportunidades.
La autora logra a través de relatos cortos vincularlos a estos ocho reclusos que desde su convicción de vida han generado cambios que les permitan adaptarse... Definitivamente la mirada desde nuestro mundo privilegiado debe estar enfocado en generar acciones de equidad, y cómo lo dice Johana "encontrar el sentido de vida a través de la generosidad, empatía y compasión".
Es un libro para todo público, invita a la reflexión contando historias de personas privadas de la libertad y la importancia que hay un brindar segundas oportunidades y que ningún ser humano está libre de cometer errores por eso la importancia del perdón y el error como oportunidad de cambio
Se trata de un libro muy corto donde la autora nos narra las historias de superación de presidiarios y presidiaria que han tenido que pagar por crímenes una pena privativa de la libertad es un libro que muestra la resiliencia de las personas y como la segunda oportunidades se convierten en lo que impulsa a las personas a vivir.