Según su etimología, una pandemia es una enfermedad infecciosa que afecta a todos, mientras que una epidemia tendría un área geográficamente limitada. Podríamos decir que nuestros instrumentos de gobierno están diseñados para gestionar epidemias y no pandemias, en tanto que son instituciones locales y no globales. De ahí la primera sensación de impotencia frente a un fenómeno que exige una mayor integración política de la humanidad, en la línea de fortalecer las instituciones transnacionales o la gobernanza global y, en general, una transición hacia formas de inteligencia cooperativa, claramente insuficientes en el mundo en el que vivimos. La definición de democracia apunta a que todos los afectados por una decisión deben poder participar en ella, a que debe coincidir la comunidad de los afectados con la de quienes deciden. En este sentido, la crisis del coronavirus sería un acontecimiento pandemocrático, como todos los riesgos globales. Se da la paradoja de que un riesgo que nos iguala a todos revela al mismo tiempo lo desiguales que somos, provoca otras desigualdades y pone a prueba nuestras democracias. De todo ello se habla en este libro, una reflexión filosófica de urgencia realizada en un momento excepcional de nuestra historia.
Daniel Innerarity is professor of social and political philosophy at the University of the Basque Country, research professor at the Basque Foundation for Science (IKERBASQUE) and director of the Institute for Democratic Governance (Globernance).
Breve ensayo en el que su autor desarrolla un análisis político a propósito de la situación de emergencia sanitaria que estamos atravesando en estos momentos a causa de la Covid-19. Las conclusiones que alcanza Innerarity son, fundamentalmente, dos: a saber, que las democracias liberales no están en una situación de riesgo (en peligro de extinción, por así decirlo), no van a ser desplazadas por sistemas políticos autoritarios, cuyos "cantos de sirena" pueden resultar más seductores en un momento como este, ni, comparadas nuestras democracias con estos, se puede colegir que estos sistemas sean preferibles o más eficaces (no lo han sido, ya de entrada, como en el caso de China, ni siquiera en la gestión de la información, tanto hacia dentro como hacia fuera); y que, en un contexto en que las crisis que nos están amenazando tienen un perfil cada vez más global (no solo esta, también la climática, la económico-financiera, la terrorista, etc.), los Estados resultan insuficientes para hacerles frente, por lo que el proceso de globalización política es imparable, siendo una prioridad proporcionarnos instituciones supranacionales capaces de afrontar estas situaciones.
Los tiempos de crisis realzan el valor de teorizar y filosofar como vía de escape y de fortalecimiento. En este libro, el autor se aleja del ruido del que abusan muchos de los "intelectuales" con más voz en la actualidad para presentar una reflexión sincera que él mismo considera su aportación y dedicada "a quienes cuidan". Algunos de los temas que el autor aborda con mayor brillantez son el peligro que conlleva el miedo generalizado en la sociedad, la importancia de fomentar un saber plural y la puesta en común de información para aplacar los problemas que nos atañen, y los motivos por los que las instituciones globales tienden a dar malos resultados y cómo eso debería cambiar. También cabe destacar la posición de jaque en la que coloca a los regímenes autoritarios, cuyos métodos han sido insensatamente venerados por parte de la población; si bien peca en mi opinión de cándido a la hora de elaborar una predicción del mundo que sucederá a la pandemia. En cualquier caso, solo el tiempo desvelará de qué manera la humanidad hace uso del inmenso poder del que actualmente dispone para cambiar el rumbo.
aburrido al principio, menciona lo obvio a lo que estamos viviendo. La critica “constructiva” al gobierno y sociedad fue mi parte favorita pero me gustan sus conclusiones y en sí la razón de ser del libro.
es una muy buena foto de cómo estábamos en 2020, no sé como le sentará una lectura cuando ya nadie quiera acordarse de lo que supuso estar en peligro durante meses.