Mujica Lainez fue un descubrimiento tardío. Creo que recién cuando vi la brillante entrevista que le hizo Soler Serrano en A fondo para la TVE me interesó. Sus relatos sobre esa aristocracia en decadencia que era ya casi recuerdo, síntesis de una Argentina potencia económica y cultural (y de unos pocos, hay que decirlo). Disfruté su Misteriosa Buenos Aires de grande, sin obligaciones escolares y tengo aún pendiente su Bomarzo esperando en mi biblioteca.
Cuando vi este libro sabía que era para leer por arriba y encontrar algunos datos interesantes y así fue: de cómo junto a Ginastera llevaron a Bomarzo a ser una ópera (y cada uno influyó en el arte del otro) y la descripción de muchos de sus artículos en la época dorada de La Nación (me pregunto si serán accesibles digitalmente). Los momentos más interesantes son las citas textuales cuando el autor recoge las palabras del propio Mujica Lainez.
Un aspecto que nunca había pensado y que lo plantea el libro es qué llevó a este bon vivant, que disfrutaba abrir su casa de Belgrano a amigos y desconocidos para su cumpleaños, organizar y asistir a eventos, brindis y todo los rituales propios de su clase, irse a La escondida en medio del campo de Córdoba y aislado de casi todo lo que era. Muchos soñamos con ese retiro, con ese alejamiento del mundo para encontrar una supuesta paz poniendo afuera lo que quizá deberíamos buscar dentro. Me gustaría mucho visitar esa casa, hoy museo, no tanto por sus cosas personales sino por la increíble cantidad de objetos que trajo de sus viajes y su biblioteca de trece mil volúmenes (¿todavía estarán?).
Con información de primera mano proveniente de su trabajo y amistad con el escritor, numerosos extractos de cartas y fragmentos de sus obras, Jorge Cruz construye una lírica biografía del escritor que de algún modo no desentona en estilo con los relatos del propio Mujica. Casi como si el libro fuese narrado por uno de sus personajes. Imperdibles los fragmentos al final del libro, viñetas destinadas a una novela que la muerte de Manucho dejó inconclusa; me gustó especialmente "El niño ardiente".
Un buen recorrido de la obra de Mujica Lainez, pero muy superficial. Creo que este libro sirve más como guía para derivar a otras obras y estudios que narren la vida del autor o analicen sus libros en profundidad. Me encantó la selección de fotos.