Fue niño asombrado de la burguesía provinciana, joven poeta falangista en la corte literaria de José Antonio durante la Segunda República, espectador privilegiado de la formación del Estado franquista en plena Guerra Civil e intelectual desencantado, convertido en demócrata, al descubrir la vaciedad moral y material de los vencedores. La vida de Dionisio Ridruejo resume el siglo xx español y el viaje ideológico, compartido por otros, que puso los cimientos profundos de nuestra democracia.
Dionisio Ridruejo fue un escritor falangista que accedió muy joven a un puesto de responsabilidad del primer gobierno de Franco en 1938: delegado de propaganda bajo órdenes de Serrano Suñer. Durante sus años en activo, viajó por los frentes y diseñó el aparataje simbólico de los actos triunfales. Promovió publicaciones, exposiciones, composiciones músicales y no dejó de escribir su propia obra. También mantuvo relaciones internacionales con los Estados fascista y nazi y viajó con comisiones masculinas y femeninas. De hecho, era íntimo amigo de Pilar Primo de Rivera, Jefe Nacional de Sección Femenina. En 1941 dejó la delegación y se alistó en la División Azul. El final de su vida se caracterizó por oponerse al frente alegando la instrumentalización de Falange por parte del dictador y llegó incluso a colaborar -inconscientemente- con miembros clandestinos del Partido Comunista Español. Sus memorias recogen la formación de la primigenia Falange y la organización del sistema de prensa y propaganda (Ver escritos de Vicente Cadenas), el desarrollo de la guerra y los viajes que realizó con Suñer, su entrada en Barcelona y la relación con los intelectuales catalanes, los viajes a Alemania e Italia y varias reflexiones sobre su literatura. Existen numerosos estudios sobre Ridruejo como escritor (esencialmente de Mainer y Gracia), pero su faceta como responsable de propaganda es más superficial. Para abordar la última, estas memorias son indispensables y, además, la lectura es muy ligera.
Me ha decepcionado bastante. Teniendo en cuenta quién fue Dionisio Ridruejo, esperaba unas vivencias mucho más excitantes y reveladoras. En general, lo que cuenta en este libro son batallitas sin demasiada trascendencia, ir y venir por ciudades españolas explicando sus encuentros con personas que, en muchos casos, no tuvieron una gran importancia en el devenir de la historia y de los que sí la tuvieron tampoco nos cuenta demasiado. Además, me ha resultado una lectura tremendamente aburrida. Soporífera a más no poder. La vida de Ridruejo es mucho más interesante que lo que muestran estas páginas.