Creador de una de las obras más decididamente originales de la literatura latinoamericana, precursor del microrrelato y autor galardonado con premios tan importantes como el Magda Donato (1970), el Villaurrutia (1975), el Juan Rulfo (1997) o el Príncipe de Asturias de las Letras (2000), Augusto Monterroso -nacido en Guatemala en 1922 y exiliado en México desde 1944 hasta su fallecimiento en 2003- es artífice de relatos, ensayos y fábulas que, basados en una enorme capacidad de observación, se plasman en una prosa de singular precisión afinada por la paradoja y un sutil humor. Los cuentos reunidos en este volumen -provenientes de "Obras completas (y otros cuentos)", "Movimiento perpetuo" y "La palabra mágica"- son una muestra significativa de la maestría de Monterroso en el relato breve, dominio en el que revela, bajo una engañosa simplicidad, una inagotable capacidad de fabulación unida a un consumado oficio de escritor.
Augusto Monterroso Bonilla (1921-2003) es la máxima figura hispánica del género más breve de la literatura, el microrrelato, y una de las personalidades más entrañables, no sólo por su modestia y sencillez, sino también por su excepcional inteligencia y su exquisita ironía. Autodidacta por excelencia, abandonó sus estudios tempranamente, para dedicarse por completo a la lectura de los clásicos, que amó con pasión, como a Cervantes, cuyo influjo es evidente en su obra. Guatemalteco de adopción y centroamericano por vocación, dedicó una buena parte de su vida a luchar contra la dictadura de su país, antes de darse a conocer internacionalmente con el cuento «El dinosaurio», que, se dice, es el más breve de la literatura en español. Maestro de fábulas, aforismos y palindromías, su papel docente fue de capital importancia en la formación de los más conocidos escritores hispanoamericanos, y de otras latitudes.
"Without standing on tiptoe, I easily measure five feet, three inches. I have been little since I was little." So Honduran author Augusto Monterroso tell us. I wonder what 5'3" Augusto must have been thinking having his photo taken with 6'4" Julio Cortázar.
Augusto's wit and humor shines through in all of his writing. Here's my short write-up on one of Augusto's memorable short stories:
DIOGENES TOO Poor Pedro! In Augusto's story, his main character, a kid that "aside from an imperceptible, hardly bothersome cranial deformation, he was a child like any other" is only referred to by the first letter of his first-name. But, since I'm feeling generous today, I'll give Augusto's protagonist a full first-name: Pedro.
As I said, poor Pedro. Pedro hates to return home from school since his house is small, dirty and stinks. Besides which, his mother (I was about to call her "dear mother" but thought better of it) continually hounds him to study his lessons, study his lessons. Hey mom - get off the kid's back! Once in his room, sitting at his desk, Pedro recalls the joyful, happy faces of all his classmates. "Ooooh, if I could only be happy like everyone at school."
But then a few paragraphs in, Augusto Monterroso pulls a switcheroo - his story clicks into first-person as Pedro himself admits he's been the narrator all along, as per:
"My house - as I think I've already mentioned - was a few blocks, perhaps four and a few steps more, from the school. Maybe five. I can't say for certain; there's no point in my trying to recall a single time when I took the direct route home. What I used to do, what I always did, what I needed to do, was to make a great detour, like the one that gets you out of the opening paragraphs of this story."
Pedro goes on to relate the story of his life in ten pages. Here's a few highlights, or should I say "lowlights" since it is mostly a sad story (but, of course, peppered by Augusto's humor):
Pedro made many detours on his way home from school: he went into ecstasy at the sight of all the yellow and red fruit at the market; he listened to mysterious noises at sunset by the river (couples having passionate sex?); he beheld the faces and bodies of mutilated stone saints at the local church (mutilated in their life or by the effects of time?). Then, having arrived home late, his mother routinely slapped, scolded and dug her nails into his arm. Poor Pedro!
Pedro's father was frequently away, off making money in a distant city, or so Mom said. No deception for Pedro. Nope, Pedro tells it like it is: his father was a bum, a real bum, a constantly drunk bum. Pedro goes farther: "I don't believe any other child (except my son) had had a father like mine." You gotta love Augusto's black humor - if you didn't catch that "except my son" please read the above quote again.
Why, Pedro wondered, did his father accuse him of not being his son but the son of a whore? And why did his father slap and punch him so frequently he had trouble repeating the multiplication tables at school (actually, even to this day, Pedro stammers and trembles any time he attempts multiplication).
Eventually, they get a dog, a dog called Diogenes. Only an author like Augusto Monterroso could inject bits of humor into such a household. Poor Diogenes! Poor Pedro! Poor family!
Hey, wait a minute. Did Augusto Monterroso pull another switcheroo toward the end of his tale? You'll have to read for yourself.
As something of a bonus, I hope you get a kick out of the following four Augusto Monterroso short-story-story-short stories:
PERPETUAL MOTION Life is not an essay, although we attempt many things; it is not a story, although we invent many things; it is not a poem, although we dream many things. The essay about the story about the poem about life is perpetual motion; that's it exactly, perpetual motion.
I KNOW YOU, MASK Humor and timidity generally go together. You are no exception. Humor is one mask and timidity is another. Do not allow anyone to remove both at the same time.
HUMOR Humor is realism carried to its final consequences. With the exception of most humorous literature, everything that man does is laughable or humorous. In war what we do stops being funny because in war man stops being funny. As Eduardo Torres said: "Man is not content with being the stupidest animal in Creation; he also permits himself the luxury of being the only one that is ridiculous."
IT MAY BE TRUE But I have been losing any resemblance I may once have had to a writer as my economic circumstances have improved too much and my social relationships have widened to the point where I cannot write anything without offending someone I know, or unintentionally flattering one of my protectors and patrons, which means most people.
Thanks, Augusto! You overcame your 5'3" height (or should I say shortness) to write first-rate literature that also prompts laughter in a reader. After all, you were tall enough to reach the typewriter on your writing desk!
Readers of English may find these stories in Complete Works and Other Stories published by University of Texas Press
Recopilación de tres libros de Monterroso: a ratos descaradamente autorreferencial, a ratos solazándose en el absurdo, la narrativa de este autor es una cátedra de ironía, precisión y fino sentido del humor. Hacia el final se vuelve un poco cansado, en especial cuando los relatos se vuelven mero juego verbal. Y, a pesar de ello, es un recorrido que se disfruta en cada página.
Cuentos de breves líneas donde se encierran universos enteros. Personajes que mutan casi al instante. Múltiples voces en menos de dos páginas. UN maestro deslumbrante, amo y señor del relato breve. Todos los elogios del mundo
Recopilación de microrrelatos de 175 páginas de este gran escritor hondureño, nacionalizado guatemalteco. Temas fantásticos mezclados con humor negro, tratan el comercio de cabezas reducidas, 15 minutos de radio para escuchar a los muertos, o el descubrimiento, en Guatemala, de las partituras de la sinfonía inconclusa de Schubert. Lo único que no me ha gustado es el maltrato animal que incluye alguno de sus relatos más realistas y crudos. Por lo demás, una pluma magnífica que he disfrutado mucho. De lectura muy recomendada.
Destaco dos relatos del libro de cuentos "Obras completas y otros cuentos", del guatemalteco Augusto Monterroso. "Míster Taylor" presenta la historia de un norteamericano que inicia un negocio de venta de cabezas reducidas, que son enviadas desde la región amazónica a Estados Unidos. Cuando las cabezas escasean ante las enormes ventas, se procede a métodos ciertamente desagradables. Es éste un cuento que critica la explotación de Estados Unidos a países pobres y a sus ingenuos dirigentes. Pero, como se verá al final de manera irónica, nadie escapa indemne de la maquina del capitalismo, ni siquiera sus creadores. En "El eclipse", ambientado en los comienzos del siglo XVI, el misionero español fray Bartolomé Arrazol es capturado en la selva de Guatemala por un grupo de indígenas, que proceden a los preparativos para un sacrificio ritual. Sabiéndose cerca de la muerte, el fraile, movido por la soberbia y por sus conocimientos de Aristóteles, decide jugárselo todo a una carta. Sabedor de que ese mismo día se produciría un eclipse del astro rey, amenazó a los indígenas con un "si me matáis, puedo hacer que el sol se oscurezca". Pero aquellos nativos le arrancaron el corazón sin miramientos ya que, como se descubre al final, poseían más conocimientos en sus códices de lo que los altivos colonizadores creían, y todo ello sin necesidad de leer a Aristóteles.
-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.
Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.
Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.
Prosa poco sustanciosa; innovaciones formales originales y borgeanas; algunas ideas ingeniosas; relatos que sé que recordaré a medida que pase el tiempo; textos vacuos o incluso chabacanos o incluso estupidizantes.
Tiene la ventaja de que puede aplicarse al funcionario más cercano, a un ingeniero, a ti, al mismo gerente de proyecto. 《Una cultura lacustre, es decir, una cultura llena de lagunas》