¿Podemos los docentes promover que el alumnado esté más interesado en aprender y no tanto en la "nota"? ¿Podríamos imaginarnos todo un curso sin dar ninguna "nota" y, solamente al final, consensuar una calificación? Tal vez este sea un deseo que muchos tenemos y que, si queremos que se convierta en realidad, exige que reexaminemos a fondo el sentido y la práctica de la evaluación.
Esta revisión parte de la asunción de que la función fundamental de la evaluación es regular todo el proceso de aprendizaje, es decir, centrar su fuerza en un buen feedback, que ayude al alumnado a tomar buenas decisiones para identificar qué hace ya suficientemente bien y cómo puede vencer los obstáculos que le vayan surgiendo. Condiciones necesarias son, por una parte, el cambio en el estatus del error, a fin de que se perciba como algo normal y el punto de partida para aprender. Y, por otra, el paso del protagonismo de la evaluación al alumnado, dado que es este quien tiene que corregirse y encontrar los mejores caminos para reconocer los aciertos y avanzar en la superación de las dificultades.
Sobra decir que esta nueva perspectiva de lo que tradicionalmente hemos entendido por evaluar no se puede reducir a decir a los alumnos que se autoevalúen, ya que, para que lo hagan de forma autónoma, es necesario cambiar otros muchos aspectos de la práctica escolar. Es una transformación que requiere tiempo, pero a medida que se va interiorizando, la evaluación pasa a ser útil y gratificante para todos, aprendices y docentes.
Adquirí este título de Neus Sanmartí hace ya bastante tiempo gracias a una recomendación pero, al final, la urgencia con que se imponen otras lecturas que apremiaban más o más estimulantes (aunque lo árido del tema supongo que también influyó) acabó provocando que el libro tuviera que esperar en su estante pacientemente. Hasta ahora. Lo cierto es que me alegra haberlo leído, después de todo, especialmente además en este momento, en el que estoy replanteándome o reflexionando sobre mi propia praxis en lo que a evaluación se refiere para hacerla más coherente y provechosa. Me ha resultado bastante interesante la premisa de la autora -que resulta evidente desde el mismo título- de que la evaluación tiene que ser un proceso orientado al mismo proceso de aprendizaje, pero un proceso que supere los conceptos de evaluación formativa y continua (la autora habla de "evaluación formadora", pues ha de implicar también al alumnado de forma directa y activa); asimismo, también me ha permitido descubrir algunos documentos interesantes para el desarrollo de la evaluación, como la base de orientación, por ejemplo. En líneas generales, una lectura interesante y que anima a la reflexión, aunque creo, lamentablemente, que el propio sistema no está preparado aún para un cambio de esas características, que solo puede asumirse a largo plazo en el plano individual y solo si se produce de forma holística por un conjunto de personas amplio, sea el departamento o el claustro.
El contenido del libro se focaliza en el concepto de evaluación formativa, planteando una crítica al sistema de evaluación y calificación convencional. No obstante, carece de respaldo sustancial mediante estadísticas o estudios significativos que respalden de manera contundente dicha crítica. La obra también omite proporcionar alternativas viables y ejemplos específicos aplicables a la educación formativa, siendo los ejemplos presentados generalmente vagos y no vinculados a disciplinas particulares. A pesar de estas limitaciones, el libro se caracteriza por su accesibilidad y facilidad de lectura, destacándose la posibilidad de extraer algunas ideas de aplicación práctica en el entorno educativo.
Un imprescindible per anar-hi, tornar-hi i sobretot per compartir amb els equips docents. Es recullen moltes propostes i idees que donen sentit a la vocació docent, fent de l’avaluació una acció qualitativa i transformadora, a favor d’un alumnat i d’una societat que volem millor.
[Califico según el criterio de GoodReads: * * = it was ok.]
Evaluar y aprender: un único proceso. El título es muy concreto, muy específico, y apunta claramente a un tema que me parece interesantísimo: la evaluación vista exclusivamente como un sistema de clasificación (según un baremo numérico arbitrario que dice que 5/10 es apto) carece de utilidad e incluso me atrevería a decir que de sentido. Las leyes educativas actuales gustan de emplear mucha verborrea que nunca llegan a definir de forma concreta o práctica o mínimamente aplicada, y el tema de la evaluación no es la excepción. Por ello los docente nos vemos en la tesitura de mantener el sistema de siempre (simulando aspectos competenciales, rúbricas, etc. pero sin llegar a hacer cambios estructurales realmente importantes) o bien poner patas arriba nuestro centro educativo dando palos de ciego para construir un sistema nuevo (que en general tampoco tenemos la certeza absoluta de que sea idóneo).
Este libro enfoca la evaluación como parte integral del proceso de aprendizaje, recuperando su sentido original (estimar los conocimientos, aptitudes y rendimiento de los alumnos) y separándolo conscientemente del hecho de calificar (juzgar el grado de suficiencia de los conocimientos demostrados por el alumnado), argumentando de forma clara y directa, sin perder el tiempo en circunloquios pero asentando los razonamientos en una base clara. En ese aspecto cumple con lo prometido y da más de una ocasión para reflexionar.
El motivo por el que realmente no me gustó más el libro es que en todo momento se basa en la idea de un aprendizaje cooperativo, por proyectos, en el que debe haber una involucración total del centro educativo. Pero esa no es mi realidad docente. Y confieso que tampoco es mi enfoque predilecto para impartir mi materia en educación secundaria. ¿Acaso una buena evaluación (parte integral de un sistema de aprendizaje y no solo herramienta para la obtención de una calificación) es exclusiva de este tipo de enseñanzas? Me resulta un pensamiento ciertamente sesgado y excluyente.
No es un mal libro, de hecho creo que puede ser útil para docentes con otra idea de la enseñanza y/o en centros con proyectos diferentes. Pero no puedo decir que a mí personalmente me haya gustado [* * * = I liked it] así que lo valoro en consecuencia.
Es increíble que docente ya jubilados como Neus, tengan que ser los que escriban para un cambio, mientras a pie de aula seguimos empeñados en hacer lo mismo año tras años. Espectacular libro sobre el significado real de la evaluación. Inspírate , aprende técnicas, encuentra el sentido real de tu trabajo en el aula más allá de clases expositivas maravillosas y poner notas. Me ha servido mucho su lectura.