Me pareció un libro interesante, especialmente el concepto de los cinco lenguajes del perdón. Aunque algunos me resultaron bastante similares y no noté una diferencia clara entre ellos, la idea de que la forma en que pedimos disculpas puede cambiar tanto según la persona me sorprendió y me pareció fascinante.
Quizás mi único inconveniente fue la constante referencia a Jesús y la Biblia en cada capítulo. Hubiera preferido ejemplos más universales y realistas que no dependieran tanto de un enfoque religioso. Aun así, el libro ofrece una perspectiva valiosa sobre la importancia de pedir perdón de manera efectiva, y me quedo con varias reflexiones interesantes para aplicar en la vida cotidiana.