Ya son muchas las antologías de Ray Bradbury que llevo a mis espaldas, y aún así me quedan un buen puñado todavía. Con esto quiero decir que no me hago ilusiones: puede que ya haya leído lo mejor que Bradbury tenía por ofrecer, puede que aún me queden uno o dos relatos que me emocionen como lo hicieron aquellos contenidos en Las doradas manzanas del Sol o Crónicas Marcianas. No lo sé, no me hago ilusiones, pero lo cierto es que reencontrarse con Bradbury nunca va a ser una experiencia desagradable.
Los relatos contenidos en esta antología son los siguientes:
Crisálida (***): un joven afroamericano hace un viaje junto a su familia desde el sur hasta las costas de California. Aunque el entorno no parece mucho más progresista que el de su Alabama natal, logra hacer amistad con un chaval de su edad obsesionado con lograr un bronceado ideal.
La isla (**):
Antes del amanecer (***): un extraño matrimonio se muda a un pueblo del medio oeste americano, al parecer para pasar desapercibidos, como si fueran exiliados de algún lugar muy lejano en el espacio y, quizá, hasta del tiempo.
Al jefe, salud (****): varios senadores de Estados Unidos, en un absurdo rapto producto de la embriaguez y la ludopatía, se juegan y pierden todo el país jugando al Blackjack con un jefe indio. La ironía se cuenta sola.
Actuaremos con naturalidad
¡Olé, Orozco! ¡Siqueiros, sí! (***): dos hombres acuden a una exposición artística de un joven autor, tristemente fallecido en circunstancias extrañas. Conforme el narrador admira las obras allí expuestas, su amigo le contará su llamativo origen y por qué son ahora tan valiosas.
La casa (**):
El tren fúnebre de John Wilkes Booth / Warner Brothers / MGM / NBC (**): un tren surge de ninguna parte llevando en su interior a los más llamativos e infames personajes de la historia de Estados Unidos.
Muerte de un hombre precavido (****): un escritor hemofílico deberá sobrevivir un día más para poder publicar su gran obra, en la que denuncia a varios de sus conocidos, peligrosos hombres de negocios con vínculos con la mafia, entre los que se encuentra la mujer a la que ama. Lo más interesante del relato es ver cómo el protagonista debe sobrevivir a pequeños intentos de asesinato que, para el común de los mortales, acabarían tan solo en una herida o una contusión.
Triángulo (***): durante años, dos hermanas han vivido juntas. Durante años, una de las hermanas ha estado enamorada de un hombre. Durante años, este hombre ha estado enamorado de una de las dos hermanas.
La hormigonera mafiosa (***): un científico letraherido construye una máquina del tiempo para poder salvar a su admirado Francis Scott Fitzgerald del alcoholismo que lo matará asesinando a todos los productores de Hollywood que no compraron sus guiones.
Los fantasmas (**): una pareja de chiquillos siente la presencia de un fantasma en su casa, un fantasma cuyo origen parece estar en el sótano. El padre, harto de la agitación que produce en sus hijos la presencia, decidirá tomar cartas en el asunto.
El signo del gato (***): un hombre y una mujer, cada uno conduciendo su coche, en mitad de la carretera. La razón es que han visto un gato abandonado, y ambos lo quieren, pues ambos adoran a los gatos y han perdido al suyo recientemente.
¿Dónde está mi sombrero? ¿Por qué tanta prisa? (***): un hombre entrando en la ancianidad se enfrenta a su mujer preguntándole cuántas veces hicieron el amor cuando visitan París.
La transformación (****): un grupo de hombres secuestran al protagonista y se lo llevan a una cabaña en mitad del bosque. Resulta que son del KKK, y que hay algo que el protagonista ha hecho a cierta muchacha con lo que no están de acuerdo. Lo llamativo es que el protagonista también pertenece al KKK.
Cuestión de gustos (****): en un planeta habita una raza de arañas gigantes extremadamente inteligentes, tanto que no conciben la violencia. Cuando una tripulación humana aterriza en el planeta, el choque de civilizaciones será complicado, pues los seres humanos no soportarán la visión de los nativos, pese a tratarse de seres increíblemente refinados y bondadosos.
Todos mis enemigos están muertos (***): un anciano termina de leer la esquela que le informa de que todos sus enemigos están muertos. Ahora que no tiene nadie a quien odiar, se siente desfallecer, cree que ya ha llegado su hora. Sin embargo, su buen amigo no está dispuesto a que esto ocurra, por lo que deberá reactivar esa glándula del odio.
Sesenta y seis
Cuando llueve me pongo triste (***): el protagonista recordará una velada nocturna en la que uno de sus amigos se arrancó a tocar una canción, lo que condujo a una noche de música continua que, desgraciadamente, nunca se ha vuelto a repetir, pese a haberlo intentado.
El completista (**): en un crucero, una pareja se topa con un abogado que les relatará una interesante historia.
El eterno Orient Express (*): poema en el que Bradbury rinde homenaje a sus ídolos literarios. Si algo no se puede permitir Bradbury es pecar de cursi.
(Que no recuerde ni siquiera la trama de algunos relatos dice mucho de los relatos y de mi capacidad de retentiva. Me hago viejo.)