Lo he leído con mi hijo de (casi) 6 años y, además de que ambos lo hemos disfrutado bastante, lo he visto como un posible primer contacto para la infancia con la literatura de ciencia ficción*.
Tiene muchos de sus tropos, como el imprevisto que altera súbitamente los ciclos naturales, la cantidad de procesos desviados que de ello derivan, el impacto que eso tiene sobre las costumbres sociales, cómo el mundo se transforma de repente en otro, la coordinación de esfuerzos para hallar soluciones e incluso cierta mirada crítica al estado "normal" de las cosas (con posibilidad de utopía).
Muy bonito. Además, las ilustraciones de Miguel Pang Ly son estupendas y modulan muy bien el relato.
8'5/10
* De hecho, este libro tiene un nexo directísimo (seguramente no consciente) con 'Invernáculo' de Brian Aldiss, donde también hay una tierra parada, un hemisferio lleno de vegetación desbocada y mutaciones biológicas. También me ha recordado a 'Los huevos fatales' de Bulgákov, quizá por representar esa ciencia ficción all ages de catástrofes con aroma fantástico, humanista y amable.