Sentadas junto a la máquina de escribir, las mujeres han redactado documentos, mecanografiado contratos y escrito cartas para sus jefes. También han aguantado las bromas, los comentarios y el acoso sexual de compañeros y superiores. Convertidas en mito erótico y blanco de chistes, las secretarias escribían en silencio documentos que firmaban sus jefes. Pero eso no sucedía solo en el interior de las oficinas. Las mujeres de los genios de la literatura hacían de secretarias, traductoras, correctoras y agentes mientras se ocupaban de la casa y los niños y a veces incluso trabajaban fuera para sostener económicamente a la familia. Su rastro se perdía en la historia mientras ellos recibían premios y reconocimiento. Otras mujeres, unas pocas, consiguieron publicar enfrentándose a los prejuicios y las dificultades. A veces no pudieron firmar sus obras, en otras ocasiones lo hicieron con nombre masculino. Este libro traza la genealogía de esa escritura silenciosa de las mujeres para que no la olvidemos y para que no dejemos que continúe pasando.
Un pequeño ensayo estupendo, en el que conocemos la vida de distintas mujeres que fueron silenciadas por sus maridos (Sofía Tolstaia) y en general de todo lo que rodea a la mujer y a la escritura (educación, cuidados, accesibilidad, secretarias, mecanografas...) pero en el que se confunde varias veces sexo con género y se habla de "trabajadoras sexuales". Si no fuera por esos dos detallazos el libro sería un 4 estrellas.
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Hélène cisoux: «escribe, que nada te retenga, que nada te detenga: ni la imbécil máquina capitalistas donde las editoriales son los astutos y serviles relevos de una economía que funciona contra nosotras y a nuestra costa; ni tú misma».
"La narración está unida a la naturaleza de de la mujer, a pesar de que, a lo largo de los siglos, el poder patriarcal haya querido desligarla de ellas" (pag11). Mujeres excluidas de los libros de texto, un lenguaje que además invisibiliza y ejerce violencia hacia la mujer mediante la discriminación lingüística, los estereotipos sexuales, la exclusión, desequilibrio y la fragmentación. Anónimas nos trae diferentes maneras de silenciar la escritura de las mujeres, de ocultarla, impedirla, plagiarla, menospreciarla o amordazarla.
Zenobria camprubí, Anna snitkina, Vera slónim, Sofía behrs, Bette nesmith, phillis wheatley, violette leduc , kaneko misuzo entre otras
Hoy justo leía una entrevista de Mariana Enriquez donde dice que ella es reacia cuando la invitan a una mesa femenina o cuándo se piensa en la literatura de mujeres como una literatura de lo íntimo. Una mujer que escribe no es una cosa rara de la que haya que hablar. Y por otro lado se asocia lo femenino con cierta literatura de la intimidad, de lo doméstico que es necesario porque muchas voces y experiencias fueron silenciadas pero por otro lado se siente como un confinamiento.
Decepciona la redacción cuasi escolar (parecen más bien unas cuantas entradas de un blog personal no especialmente bueno) y la inclusión de algunas interpelaciones al lector que están bastante fuera de lugar.
Anónimas de Raquel Presumido da el lugar que corresponde a muchas mujeres escritoras que se quedaron en el camino. Mujeres que brillaban detrás de los genios, que se encargaban de criar y de crear un hogar apacible y tranquilo para que ellos pudieran dedicarse por entero a escribir. Muchas de ellas con un talento, al que ansiaban dar forma, pero que debido a toda la carga de quehaceres era imposible llevar a cabo.
“Todo gira en torno al genio, al rey de la casa. Todo el mundo parece pensar que ese hombre tiene algo muy importante que transmitirnos. Y luego están todas esas obras de arte sin materializarse en las cabezas de tantas amas de casa.”
Su obra muchas veces quedaba reducida al ámbito de los diarios personales. Mujeres relegadas al olvido como Zenobia Camprubí, Anna Snítkina, Sofía Behrs. O aquellas que decidieron firmar como mujeres, que a duras penas consiguieron publicar, o que más tarde llegó su reconocimiento y la recuperación de sus textos: María Lejárraga, Colette,Sylvia Plath, Lucía Berlín…
El veto a las mujeres escritoras, esas obras con contenido que supuestamente no era de interés, pero llegaban a ser geniales o un auténtico éxito si venían firmadas por Anónimo o por pseudónimos masculinos. El libro nos pone en antecedentes haciendo primero referencia al pilar de la educación y su importancia en la formación de las personas como individuos. A la ausencia de las mujeres en los libros de texto.
La evolución de la educación que recibían las mujeres y las iniciativas en igualdad en el ámbito de educación promovidas por la Segunda República, que no se pudieron llevar a la práctica durante mucho tiempo ya que posteriormente se instauró el régimen franquista. Se hace referencia también a la figura de secretaria.
Un ensayo realmente interesante que deja una lista de escritoras y obras pendientes que poco a poco iré leyendo.
«¿Cuántas mujeres escritoras tuvieron una idea brillante y debieron conformarse con apuntarlo en una libreta mientras conseguían que los niños no hicieran ruido para no perturbar la escritura del cabeza de familia y famoso desturgo que creaba en el despacho contiguo?» 💔
Le pongo cuatro estrellas porque, si bien la forma me recuerda en exceso a un trabajo universitario redactado durante el grado (forma de hilar el contenido, la profundidad justa en cada asunto, algunas enumeraciones más bien por la admiración hacia las protagonistas...), el contenido me ha gustado mucho y he aprendido cosas que desconocía.
Además, aunque es un libro corto, me lo devoré en una sentada porque me interesaba todo lo que me contaba.
Es un buen punto de iniciación en la cuestión de la anonimización de las autoras a lo largo de la historia de los siglos XVIII, XIX y XX, sobretodo (y si se quiere profundizar más, Raquel ofrece sus fuentes en un apartado final, así que perfecto).
Es un ensayo corto y que tiene el interés de reivindicar a muchas mujeres escritoras que han quedado silenciadas por sus maridos o que tuvieron que vencer prejuicios para poder publicar, con sus nombres o con seudónimos. Quizás le falte profundidad, pero es una buen resumen y un acicate para buscar información sobre alguna de las mujeres que presenta. Me han interesado sobre todo Alice Sheldon e Katharine Burdekin, ambas escritoras de ciencia ficción, un género complicado para las mujeres; si bien solo las menciona, el dato que da sobre cada una de ellas es un cabo del que tirar. Es un libro pequeño, que se lee bien y rápido. Intenta abarcar un gran período de tiempo en poco espacio y quizás por ello se haga corto y escaso.
Ensayo bastante interesante aunque para mí se queda corto. Quizás habría profundizado más en otras autoras que no son o que nunca han formado parte del canon occidental. Las referencias están bien pero le faltan algunas más modernas como Marta Sanz, ya que solo hace mención a trabajos de crítica literaria feminista publicados antes de la década de los 90 del siglo XX.
Es un libro pequeño pero en el que Raquel desgrana muy bien lo que han tenido que vivir muchas escritoras. Solo echo en falta que sea más largo y desarrollado, pero para introducirse en el tema está genial.He descubierto autoras que no conocía o que me sonaban pero desconocía su historia o su obra. Muy recomendable!
Aunque sin grandes despliegues, Raquel Presumido hace un análisis muy cómodo de leer sobre los diferentes aspectos de la escritura en el campo de las mujeres a lo largo del tiempo: las mujeres en el secretariado, las mujeres de los grandes genios de la literatura, la novela escrita por mujeres... ¡Recomendable!
Ensayo ameno e interesante sobre un tema más bien invisibilizado. Raquel Presumiendo nos guía en un breve recorrido por la escritura femenina, mostrando el gran potencial que asoma, tanto respecto al tema como respecto a la autora.
Un librito muy interesante para saber de dónde viene la escritura de las mujeres, quienes fueron pioneras y a lo que se enfrentaron por ejercer esta labor.