Se ha quedado en un sí pero no.
Durante el nuevo reality show La Cárcel; donde se simula estar en una cárcel de verdad, una concursante aparece muerte en su celda. En principio están aislados del exterior por lo que los principales sospechosos giran en torno a los concursantes y la propia productora. Además, es la directora de producción quien decide llevar la muerte e investigación en secreto, puesto que quiere finalizar el programa sin ningún contratiempo.
Así, la investigación llevada a cabo por el subinspector Rodrigo y todo su equipo deberán avanzar con discreción e incluso pocos recursos en un mundo donde se vive de las apariencias y los secretos están a la orden del día.
Es imposible negar que la premisa de la novela es sumamente interesante: el escenario del crimen es un programa que se sigue en directo. Aunque es cierto que quizás esto podría haber dado más juego otorgando pistas del caso. Aquí solo sirve para mostrar las trabas que supone el mundo detrás de las cámaras: cómo se vive de que todo salga perfecto en una situación que en principio debería ser natural. Donde solo se muestra lo que quieren que realmente veas. Todo por la audiencia, pasando por alto todo límite ético-moral.
La novela sigue la investigación a la vez que nos cuenta unos hechos que toman lugar en América del Sur. Al principio no entiendes qué relación puede haber entre estas y a efectos de lectura, quizás me hacía perderme demasiado. Todo al final tenía sentido pero la historia en sí no ha conseguido llenarme como todos los thrillers acaban haciendo: Personajes que me hacían perderme y sentía superficiales, información apresurada... incluso falta de fuerza pese a que trata temas muy variados: crítica social al mundo de la tv, falta de empatía, cinismo, abusos, drogas, chantajes, etc.
Es una lectura fácil y amena que aunque no marcará un antes y un después, supone una nueva visión de un mundo "visto" por todos pero "conocido" por pocos.