Olmos tiene un podcast con Choto Ivars y no esconden su complicidad de manera habitual al modo que antaño Reverte y Marías se tiraban flores por sus columnas, rezuma menos pollaviejismo, pero el mecanismo es parecido. Por desgracia en los tiempos que corren ambos son conscientes de qué es lo genera tráfico en sus columnas y hasta cierto punto han claudicado a las métricas. Cuando Olmos habla de feminismo o de "cuestiones sociales" sus clicks y comentarios se disparan, cuando habla de libros respondemos cuatro, y a fin de mes uno tiene que entregar resultados.
El drama radica en que sus artículos literarios están bien, muy bien de hecho, mientras que en cuestiones sociales y políticas, por ser generosos, cuñadea. Están bien escritos, suelen tener algún giro interesante, pero en líneas generales son previsibles, no dicen nada ocurrente, novedoso u original y aparte de estar bien redactados (que hoy dia igual no es poco), no difieren de la opinión de cualquiera, carecen de la menor singularidad.
Eso es lo que refleja este recopilatorio de sus columnas de 2015-2020, los apartados La cuestión de leer, de escribir, y el epílogo, de contenido literario, son recomendables. Hay buenas recomendaciones, salseo, mala leche, cierta mordacidad. Si te gusta leer y el mundillo literario, son muy interesantes, tienen sus temas recurrentes, puedes compartir sus gustos, prejuicios o no hacerlo claro, pero son buenos, alguno muy bueno. No es que haya mucha gente dedicándose a la columna literaria estos días, cabe decir, pero aunque la hubiese, se defienden bien.
Los que entran dentro de las cuestiones política, social y familiar, bueno, pues puedes saltárlos sin problemas o leerlos, pero a sabiendas de que son algo reiterativos, menos ingeniosos y bastante menos interesantes e inspirados, es la opinión de cualquiera, no hay valor añdido y como muchos salen al hilo de la actualidad, pueden haber hasta caducado. Dicho de otra manera, si Olmos solo se dedicara al columnista social muchas veces ni lo leería.
Yo hubiese prescindidos de todos estos y dedicado el libro al tema literario que al fin y al cabo es donde destaca, donde deja su toque diferencial y están sus mejores momentos. Ha dejado muchos artículos fuera (los he leído), podría haber incluido todos los que ha ido publicando en Zenda e incluso recuperado alguno de cuando era malherido y no Olmos, creo que la cosa hubiese mejorado varios puntos.