La singular voz creada por Alberto Olmos en su labor como columnista aúna humor y valentía, finura y provocación. Partiendo de la lectura como catalizador del pensamiento, se despliega hasta alcanzar todos los recovecos de eso que llamamos actualidad.
La desacralización de la literatura es solo el comienzo de un viaje burlesco por la cultura, la política y las modas sociales, un recorrido sangrante y divertidísimo por la impostura generalizada de nuestro tiempo, que el autor de Mala Fama querría más noble y verdadero.
La crítica social y política, los asuntos públicos y privados son sometidos a un proceso de revelado para señalar la fina línea que separa la propaganda de las ideas o el talento de la fama.
Cuando el Vips era la mejor librería de la ciudad inquietará felizmente al lector, que pasará de la carcajada al asombro, de la indignación a la duda. Un libro escrito por una de las voces más valientes, arriesgadas y provocadoras de este presente convulso en el que nadie está a salvo.
Publicó su primera novela, A bordo del naufragio (Editorial Anagrama), en 1998. La obra resultó finalista del Premio Herralde de novela y fue considerada por la revista El Cultural entre las diez mejores ópera prima del año. Su segundo libro fue Así de loco te puedes volver, editado por Tertulia de los martes de Segovia en 1999. Durante tres años, residió en Japón, concretamente en la Prefectura de Tochigi, donde dio clases de español y de inglés, hizo crítica cinematográfica y literaria, y se inició en el mundo de los blogs. Después de este período volvió a residir en Madrid. En 2006 ganó la X edición del Premio Arte Joven de la Comunidad de Madrid con Trenes hacia Tokio (Editorial Lengua de Trapo). En 2007 apareció su obra más extensa y ambiciosa: El talento de los demás. Tatami - 畳, publicada al año siguiente, fue llevada a escena por la compañía Tanttaka Teatroa en 2009. El estatus consiguió el premio Ojo Crítico RNE de Narrativa 2009, como la mejor novela del año escrita por un autor menor de 40 años. El jurado estuvo compuesto por Javier Rodríguez Marcos, Modesta Cruz, Isaac Rosa, Pablo D'Ors, Alfredo Laín, Laura Barranchina, Julio Valverde y Nuria Azancot Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y con estudios de Filología Románica, ha colaborado con el diario El Mundo y con numerosos medios nacionales e internacionales, muchos de ellos en Internet. Desde octubre de 2007, y durante todo 2008, colaboró como columnista con el diario Público. La revista Granta en español lo eligió en 2010 como uno de los 22 mejores narradores jóvenes en castellano. Con el sobrenombre de Juan Mal-herido escribe un blog de crítica literaria que se caracteriza por su acidez y crudeza. Algunas de sus críticas se imprimieron en un libro titulado Vida y opiniones de Juan Mal-herido.1 Ejército enemigo es su última novela publicada. Fue elegida entre las novelas más destacadas de 2011 por el diario Público, las revistas QuéLeer y Tiempo, y las revistas digitales GoMag, Koult y Fantastic Plastic Mag.
Recopilación de artículos de Alberto Olmos, mucho más interesante como crítico literario, lector en definitiva (ojo a su último texto sobre la claridad en la escritura), que como comentarista político (hay varios textos con fijación por Greta Thunberg o el feminismo pero nada sobre Trump o el machismo). Las boutades, ironías y opiniones contundentes del crítico creo que encajan mejor en el campo literario que en el sociológico..
Muy recomendable, como fuente de ejemplos, para aquellas personas interesadas en la teoría de la argumentación que piensen que llevar la contraria suele ser más divertido que estar de acuerdo.
Comencé disfrutando muchísimo la lectura de esta colección de artículos de opinión (una moda editorial reciente que cada día detesto más) ya que Alberto Olmos comienza dándole fuerte y flojo al mundo de la literatura y de los escritores. Las primeras doscientas páginas, llenas de mala leche, son una auténtica gozada. Pero en cuanto se le acaban las columnas literarias y comienza a hablar de política y la vida cotidiana... se convierte en una cosa repetitiva y aburrida. Su espíritu de señor canallita y políticamente incorrecto acaba cansando y todo el cariño que le cogiste al autor en la primera parte se lo devuelves. Menos mal que al final levanta el vuelo con otro artículo largo, publicado en Zenda, sobre qué es escribir bien. Entrad al libro (o a su columna semanal) por sus artículos de literatura, huid del resto.
Olmos tiene un podcast con Choto Ivars y no esconden su complicidad de manera habitual al modo que antaño Reverte y Marías se tiraban flores por sus columnas, rezuma menos pollaviejismo, pero el mecanismo es parecido. Por desgracia en los tiempos que corren ambos son conscientes de qué es lo genera tráfico en sus columnas y hasta cierto punto han claudicado a las métricas. Cuando Olmos habla de feminismo o de "cuestiones sociales" sus clicks y comentarios se disparan, cuando habla de libros respondemos cuatro, y a fin de mes uno tiene que entregar resultados.
El drama radica en que sus artículos literarios están bien, muy bien de hecho, mientras que en cuestiones sociales y políticas, por ser generosos, cuñadea. Están bien escritos, suelen tener algún giro interesante, pero en líneas generales son previsibles, no dicen nada ocurrente, novedoso u original y aparte de estar bien redactados (que hoy dia igual no es poco), no difieren de la opinión de cualquiera, carecen de la menor singularidad.
Eso es lo que refleja este recopilatorio de sus columnas de 2015-2020, los apartados La cuestión de leer, de escribir, y el epílogo, de contenido literario, son recomendables. Hay buenas recomendaciones, salseo, mala leche, cierta mordacidad. Si te gusta leer y el mundillo literario, son muy interesantes, tienen sus temas recurrentes, puedes compartir sus gustos, prejuicios o no hacerlo claro, pero son buenos, alguno muy bueno. No es que haya mucha gente dedicándose a la columna literaria estos días, cabe decir, pero aunque la hubiese, se defienden bien.
Los que entran dentro de las cuestiones política, social y familiar, bueno, pues puedes saltárlos sin problemas o leerlos, pero a sabiendas de que son algo reiterativos, menos ingeniosos y bastante menos interesantes e inspirados, es la opinión de cualquiera, no hay valor añdido y como muchos salen al hilo de la actualidad, pueden haber hasta caducado. Dicho de otra manera, si Olmos solo se dedicara al columnista social muchas veces ni lo leería.
Yo hubiese prescindidos de todos estos y dedicado el libro al tema literario que al fin y al cabo es donde destaca, donde deja su toque diferencial y están sus mejores momentos. Ha dejado muchos artículos fuera (los he leído), podría haber incluido todos los que ha ido publicando en Zenda e incluso recuperado alguno de cuando era malherido y no Olmos, creo que la cosa hubiese mejorado varios puntos.
Excelentemente escrito, no se puede escribir mejor. Olmos tiende a la provocación y a portarse un poco mal pero eso lo hace divertido y poco dócil al discurso progre oficial. Como lector es apabullante y como pensador es travieso y afilado. Independientemente de coincidir o discrepar en aspectos puntuales, la lectura de este libro es muy estimulante pues el autor aporta una mirada muy original, inteligente y extraordinariamente rica en ideas. Un muy buen libro.
Se nota que lo mantiene la mujer, porque estos textos nacen del aburrimiento. Espero que por lo menos limpie la casa porque necesita editar, su cerebro y luego los textos. Es otro caso de esos de escritor que crea un nicho y una vez que tiene algunos seguidores con la misma mala leche que él lo capta una editorial. No importa que no sepa escribir, basta con que venda una primera edición completa, he ahí el límite de sus seguidores, 1500 subnormales.
Lo malo del libro es que no contenga inéditos pero en cualquier caso siempre es un placer y un deber leer las columnas de Olmos, por desgracia ahora algunas son de pago (en "El confidencial"). Sus recomendaciones lectoras casi siempre dan en el clavo porque "chana" un huevo de literatura. También se agradece su intento de desmarcarse de la ideología políticamente correcta que pretende amordazarnos. Obligatorio.
Había perdido la pista del Lector Malherido hace unos años. Me lo encontré un poco por casualidad en su excelente columna Mala Fama en el diario digital EL IMPARCIAL y corrí a por su nuevo libro. Me lo he pasado en grande leyéndolo.
Una vez más Alberto Olmos me ha encantado. Había leído varias novelas suyas pero no sus artículos. Totalmente recomendable su lectura para poner a muchos en su sitio y recordar a aquellos que no salen en los medios.
No tengo valor a dejar mi opinión por escrito sobre este libro, no sea que el señor Alberto Olmos la tome conmigo. Así que le pongo cinco estrellas y a otra cosa. No quiero problemas.
Si en cada artículo en el que esbozas ideas políticas tienes que recordar que no eres de derechas, es que probablemente seas un poco más de derechas de lo que te gustaría. Idem con el machismo.
Yo no sería capaz de fijar las fechas exactas, pero entre 2018 y 2019 el Sr. Olmos entró en estado de gracia literaria como columnista y este libro recoge buena parte de las maravillas que alumbró entonces. Recuerdo mandar los enlaces a sus artículos en El Confidencial al grupo de whatsapp de mis colegas con comentarios lacónicos del tipo "Albertito. Otra vez". Una frase suelta ("Pues decidlo, hijos de puta") de una de esas columnas ("Invita a un amigo de Vox a tu casa por Navidad") es ahora una frase hecha en mi familia. Para mi terrible desconsuelo, esa columna, precisamente esa columna, no entró en esta selección de artículos. El Sr. Olmos es listo, piensa bien, porque piensa distinto, y lo ha leído todo. Es un atrabiliario divertido. Reparte hostias como panes cuando le encarta, a veces con gran motivo, a veces porque ajá. Y pone todas las comas en su sitio.
El dijo en el libro que al leer te podías saltar páginas, así que lo he aplicado y me he saltado partes dentro del apartado de política o de social. El libro merece la pena por la primera parte donde habla de literatura, escritura y lectura, cuando entra en otro temas, aunque no esta mal se me hizo un poco repetitivo. Aún así me gusta mucho como autor y quiero leer más de él.