Parte 2 del resumen crítica:
De la ciencia y la tecnología, piensa que tienen una función primordial en la autodeterminación de los países, que se debe reducir la importación tecnológica a lo estrictamente imprescindible, que el problema científico-tecnológico está en el corazón de la conquista de la liberación, y en esta materia debe trabajarse para el presente y el futuro al mismo tiempo. Dice que ningún país puede aspirar hoy a una total autarquía, pero será vital que el desarrollo de nuevos conocimientos queden en manos nacionales, gobernables por el país, con un poder nacional de decisión para conducir lo científico-tecnológico de interés. Cree que el hombre de ciencia debe ser mejor remunerado y que es deber del Gobierno y el Empresariado ocupar a los científicos y técnicos. “La política científico-tecnológica no puede ser de tipo liberal”.
De la ecología dice que necesitamos nuevos modelos de producción, consumo, organización y desarrollo tecnológico, priorizando la satisfacción de las necesidades esenciales del ser humano, racionando el consumo de recursos naturales y disminuyendo al mínimo posible la contaminación ambiental, transformar las ciudades cárceles del presente en las ciudades jardines del futuro.
Hablando de la función de los grandes sectores de la vida nacional, comenta el rol de cada clase social. De los trabajadores dice que el trabajo es un derecho y un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume. Cree que deben organizarse para que su participación trascienda largamente la discusión de salarios y condiciones de trabajo. Los derechos del trabajador en los que cree son los derechos a trabajar, a una retribución justa, a la capacitación, a condiciones dignas de trabajo, a la preservación de la salud, al bienestar, a la seguridad social, a la protección de su familia, al mejoramiento económico y a la defensa de los intereses profesionales y el derecho a participar en los ámbitos en los cuales el trabajador sea convocado por leyes especiales, con derecho de participación en las empresas en las cuales se desenvuelve. De los intelectuales, cree que el intelectual debe remitirse a interpretar el cambio y a vislumbrarlo con suficiente anticipación así como a poner en juego la inteligencia junto con la erudición, la ciencia social junto con la ciencia física, el mundo de las ideas junto con el de la materia y el del espíritu y la idea junto con la creación concreta. Quiere una sociedad en la que el hombre valga por sus conocimientos y sus condiciones morales y no por sus diplomas y vinculaciones sociales.
De los empresarios, cree que el primer objetivo de la empresa en una sociedad que quiere justicia social no es simplemente el beneficio propio sino el servicio al país, que tiene una base humanista, y el empresariado tiene que admitir límites mínimos y máximos a su beneficio. Cree en la participación de los empresarios en las decisiones, desde asesoramiento al gobierno hasta compartir ciertas actividades con él. De la iglesia, afirma que toda configuración sociopolítica, tanto nacional como mundial, supone una sólida fe superior que impregne de sentido trascendente los logros humanos. Cree que es importante superar una visión materialista en la que las incitaciones sensoriales dispersan la vida interior del hombre. L aruta a recorrer las la que definen las Escrituras: un camino de fe, de amor y de justicia.
“Es mi deseo que nadie bastardee la palabra Patria convirtiéndola en un rótulo vacío. Nuestros heroicos próceres no necesitaron desgastarla para comprender que alude a esa profunda morada que, recíprocamente, habita en el corazón de cada uno de los hombres”.
Desde luego, el estado del que habla Perón es corporativista y no cambia el sistema, rechaza la lucha de clases y busca su cooperación, se distingue del capitalismo liberal en que no es liberal, pero no en que no es capitalista, pues está a disposición de una burguesía nacional fuerte que pretende construir y da derechos a los trabajadores pero no los libera de su explotación, no se debe tergiversar el peronismo como una forma de socialismo marxista. Porque liberarlos de su explotación significa terminar con las condiciones que sostiene esa explotación, no pretender que todo el mundo tome una conciencia cristiana y sea justa. Sin embargo, sí diría que defiende intereses de los trabajadores al querer un país soberano con industria, ciencia y tecnología fuertes, ya que de ahí se obtendrán buenas condiciones de trabajo y mejoras en la producción. Sin embargo, como comenté, fue más efectivo el socialismo soviético en la construcción de una soberanía industrial que no estuviera atada a una burguesía extranjera, y de hecho tampoco a los beneficios de una burguesía nacional, sino plenamente a los trabajadores y al pueblo, algo que Perón dice defender, pero no deja de lado el beneficio del empresario, lo encubre como una “justa retribución”.
Es interesante cuánto se parece el modelo peronista a la China actual, lo que hace pensar que es un modelo que puede resultar útil en el mundo moderno, porque se parece al del país que está ganando el siglo XXI. También es importante ver que es bastante conservador, defendiendo el cristianismo, la familia y valores que frente al nihilismo de hoy son más necesarios aún, Perón supo ver el mundo que se venía. Es curioso porque hoy muchos “peronistas” son muy progresistas, y me cuesta pensar que defiendan lo que escribe Perón al respecto, por ejemplo, del matrimonio, pues nunca he leído una defensa tan comprometida, conectándolo con la misma historia y sociedad de una nación.
También es interesante ver que tiene un punto de unión con los anarquistas al afirmar que “Para la conformación económica de nuestra sociedad, resulta indispensable obtener la coincidencia generalizada de todos los sectores”, que “depende de que todos los argentinos participen en una profunda revolución ética, que en verdad implica una auténtica toma de conciencia cristiana”, “Nuestra concepción económica no es aséptica, no puede aplicarse como un conjunto de medidas técnicas si no está integrada en una visión del hombre y el mundo de carácter radicalmente nacional”. Coincide con los anarquistas porque propone que sea el hombre, cambiando su conciencia, el que altere las condiciones materiales, y no al revés, que sean sus condiciones las que lo cambien a él, la cual es la postura materalista, por eso juzgo irrealizable este proyecto como un cambio permanente.
Al final tal vez sea por hablar tanto de hacer las cosas desde la ley y las instituciones que el proyecto político de Perón no vivió más allá, pues podemos verlo en comparación con China, que sí usó la revolución violenta para instalar su sistema y que tal vez por eso vive y no se ve amenazado por poderes extranjeros como lo estuvo el proyecto de la Argentina.