Puede que el nombre de Vasili Zaitsev no os diga mucho, pero seguro que si os digo que es el protagonista de la película "Enemigo a las puertas", la cosa cambia. Buena peli, por cierto, aunque a ratos poco rigurosa por su rabioso anticomunismo y por dar espectáculo.
De vez en cuando, muy de vez en cuando, leo memorias de combatientes. Si tuviera que definirme, tiro más a pacifista que a belicista, desde luego soy de los que opinan que las guerras son una maldición para la humanidad, pero supongo que queda en mí algo atávico que hace que "disfrute" (¿morbosamente? quién sabe...) con películas y relatos bélicos. Y no escarmiento. Porque por mucho que un determinado fulano haya sido destacado, o incluso heroico (palabra que no me gusta; supongo que no creo en el heroísmo) en la guerra, eso no le hace buen escritor, ni siquiera buen cronista de lo que pasó. Ni de lejos.
De eso, una vez más, adolece este libro. Se valora su papel como testimonio histórico, pero está lejos de transmitir sensaciones, de conseguir situarte en la acción. Relata hechos estremecedores y te dejan frío. Lees cómo un pequeño grupo de personas pasan días enteros escondidos entre escombros, sin agua ni comida, sin dormir, en un duelo a muerte entre francotiradores al acecho que te abatirán en cuanto te descuides o te muevas más de la cuenta, y te parece estar leyendo la guía telefónica. Algo aprendes, sí, pero no se disfruta como esperas de un buen libro.
Por lo demás... bueno, a los que hayáis visto la película deciros que el cruce real del Volga, al menos en el caso de Zaitsev, fue nocturno y absolutamente tranquilo. Todo lo contrario de esas espectaculares y estremecedoras escenas de los ataques continuos de la aviación alemana en "Enemigo a las puertas". Todo sea por el espectáculo, se le perdona, y seguro que algún caso así hubo, aunque no le tocara a Zaitsev. Peor es el retrato que hace la película de los comisarios políticos o de los mandos que enviaban a los soldados soviéticos al matadero sin ni siquiera un arma, o que los abatían si huían ante el enemigo. Nada de eso aparece en la obra de Zaitsev, y hoy sabemos que en realidad casi nada de eso ocurrió en realidad, salvo casos aislados en batallones penales (formados por presos a los que se conmutaba la pena por servir a la patria en el frente). El régimen de un país, por perverso que sea (y el estalinismo tenía su lado perverso, sin duda) no hace perversos a sus ciudadanos, que son los que forman el pueblo... y los ejércitos.
En fin, una lectura interesante para los aficionados a la historia bélica, y en particular la de la Segunda Guerra Mundial. Para los demás, hay lecturas mejores, la verdad...