Desde su sugerente título, Niebla plantea un diálogo entre el yo y el mundo, sugiriendo esa idea poderosa del capitalismo, que se plantea desde el titulo: COMPRO ORO, es decir, comprar oro como signo del mundo contemporáneo para sobrevivir o enriquecerse. Pero en la estructura profunda del libro no existe ese afán financiero, sino su propia percepción de la cotidianidad íntima y personal. No le es ajeno ni el entorno ni su propia presencia frente a ese entorno. A partir de esa contradicción entre el dinero y la ética, plantea la autora otra semántica que nace de lo particular, de la familia, de lo privado, de la mirada sobre lo esencial.
"una educación sentimental que brilla como una monedita".
cuando la poesía es capaz de remover tus emociones, esta se convierte en algo memorable. nunca imaginé que la poesía sería capaz de llegar a mi punto nostálgico, o apelar a recuerdos dolorosos a los que no tenía idea que todavía seguían en mi interior. acabo de darme cuenta que el dinero sí que ha marcado más infancias que solo la mía, aunque llevase año ignorando este hecho. una especie de conflicto interno crece en mi al terminar "compro oro" porque amo lo que nos cuentan estos poemas porque es valioso y único, nunca había leído algo así en poesía y siento que todo el mundo debería leerlo ahora mismo; sin embargo, a la vez detesto sentirme identificada con semejante ladrillo de realidad. jamás la poesía se había sentido tan intima (y vaya golpe). mala idea elegir las 5am para empezar este poemario porque ahora me encuentro destrozada en una esquina de mi cama preguntándome si es normal anhelar lo considerado "avaricioso" o porqué es que entiendo tan bien a la voz que estuvo leyendo estos poemas.
una temática y estilo muy diferente en cuanto a la poesía que acostumbro a leer. he disfrutado mucho escuchando estos poemas y ese maravilloso epílogo.
«quiero que la música esté siempre muy alta para que nos hablemos siempre al oído»
«lo que duele es una tristeza con muchas densidades porque si no se muere una parte de ti entonces no se muere nada»
La contraposición entre (algo tan feo como el) capitalismo y (algo tan bello como la) poesía es llamativa. ¿Un poemario que incluye una quiniela no vendría a ser como una Biblia que incluye un condón?
Pues la mezcla que de estos dos temas hace Violeta Niebla es muy bonita, abriéndonos la intimidad de su casa, de su familia, de su abuela… ¿acaso soy la única persona que ve a su propia familia reflejada aquí?
hay libros que no sabes bien si te gustan y en realidad ni si quiera sabes si los has entendido del todo bien. creo que lo mismo pasa con el dinero. ¿realmente entendemos su funcionamiento? ¿de dónde ha salido todo eso?
algo así es “Compro oro” de Violeta Niebla. podría decir que no me ha gustado tanto tanto como esperaba o que ni si quiera estoy segura de haber entendido todo. podría decir que tampoco necesito hacerlo, porque eso también me pasa con el dinero. aunque de dos cosas sí estoy segura: odio el capitalismo y amo la poesía.
desde esta idea -creo- parte también este poemario. un libro que habla con el mundo desde un yo que no quiere ser rica, pero necesita dinero, que no quiere olvidar, pero muchos se han marchado, que necesita sobrevivir en un camino lleno de contradicciones. la familia es un eje, como lo es el dinero, los billetes, las moneditas oxidadas. parece que esto es una genealogía en sí: guardar monedas raras, billetes de otros tiempos y países, esconder la propinilla de la abuela en la manga del abrigo, ver brillar maquinitas que nunca nos darán nada.
me ha parecido un ejercicio de ingenio este libro gracias a la capacidad de apelar y emocionar, de hacernos recordar, de imaginar un futuro. hay algo ingenuo, algo divertido, algo irónico y algo triste escondido en estos versos. también algo diferente claro, no siempre te ves echando cuentas mientras lees unos poemas y yo no podía parar de pensar en el 15% de IRPF, el 8-12% de regalías y todas esas cosas que tienen los libros. no paraba de pensar en cómo a mi madre le gusta contar dinero porque nunca ha sobrado (y nunca sobrará). ese momento de contar moneda tras moneda y poder oler después el hierro, a veces salado cuando ves que no llegas, eso es este libro.
(Otro audiolibro) que me ha gustado un montón. Esta vez sin fallos de grabación, consigue transmitir una atmósfera agridulce y un poco extraña (al menos para mí). Difiere del estilo de otras autoras que he estado leyendo recientemente, pero aun así lo he disfrutado. :)