En las entrañas de una vieja construcción se descubre una bolsa que contiene unas terribles herramientas, recortes de diario y un macabro envoltorio. El hallazgo conecta una sucesión de desapariciones ocurridas hace años. El inspector Cantos, un policía muy particular, se reencontrará con su turbulento pasado al investigar el caso que apunta a un famoso asesino en serie con más de 40 homicidios perpetrados y que está ingresado en régimen abierto en un sanatorio mental. Pero no todo es lo que parece…
Madre mía, lo bien que empezó y como se fue a pique la historia y el tipo de narración 😣⬇
Toda la acción transcurre en Barcelona, donde una joven encuentra en los bajos de un puente un macabro hallazgo. Será el inspector Cantos junto con sus ayudantes quien se encargará de dar caza al culpable, y es que esos restos pertenecen a personas desaparecidas hace nada menos que doce años, por lo que sabemos que no será tarea fácil dar con el culpable.
Me han encantado esas referencias al mayor asesino en serie de nuestro país, el apodado "El Arropiero", (en la novela se hace llamar El Arpillero"), todo lo que tenga que ver con asesinos seriales y perturbados varios ya saben que me encanta y eso es lo único salvable que he visto en esta novela. De resto, es una novela que ha pasado por mi sin pena ni gloria. De hecho, me ha costado mucho acabarla. Las expectativas iniciales se han ido desinflando desmesuradamente.
Las pegas son muchas, demasiadas diría yo; comportamientos infantiles por parte de los encargados del caso, incongruencias de la trama, el método científico es nulo (todo lo basan en suposiciones), conversaciones poco coherentes y muy mecánicas cuando se refieren al caso que tratan... Por poner un ejemplo, quieren que se cierre el caso para poder trabajar tranquilos y sin presiones pero tienen miedo que al cerrarlo no los dejen seguir investigando 🤔 No tiene sentido. Si cierran el caso no hay caso vaya. O escenas de sexo en medio de la sala donde están tratando el caso. Surrealista. Otro aspecto que no me ha gustado nada es que la mujer en esta historia es un mero objeto de deseo continuamente. Solo se refieren a ellas por su aspecto físico, siempre. Todos estos elementos hacen imposible que conecte con lo que me están contando y disfrute de la lectura.
Tampoco está bien escrita, se repiten frases como "mirada líquida", "no te lo vas a creer" y después de lo que cuenta te quedas igual que antes, hay muchos elementos que necesitan ser pulidos (además de algunas erratas). En mi opinión, carece de factor sorpresa. En la novela no he leído nada que no haya leído ya anteriormente. Hay aspectos en el estilo de la narración que también me han chirriado bastante como la utilización de "de seguida" en lugar de "enseguida". Y por supuesto, hablo siempre desde mi punto de vista de humilde lectora, de mis sensaciones tras leerla, no soy crítica literaria 😉
En resumen, ha sido una lectura prototípica y con temas de actualidad metidos con calzador que no aportaban nada a la trama. Me daba la sensación constante que fue escrita deprisa por los fallos que tiene (no he podido comentar todos obviamente), por la falta de profundidad tanto a nivel personajes, historia, como la investigación policial. Así que por mi parte no puedo recomendarla. Una pena porque empezó bien y se nota el empeño que ha puesto al escribirla 😐
📖 Próxima lectura: "El jardín del tallador de huesos" - Sarah Read.
Franc Murcia, me ha atrapado con su obra, y es que el personaje principal ya es todo un gran descubrimiento. A partir de ahí, una historia que se va desenvolviendo poco a poco, pero sin pausa. Que te va llevando por los entresijos de una sociedad podrida; una obra que te hace caer en sus redes. Una obra que se va directa al top de este año.
En «Orillas profundas» no vamos a encontrar una trama extremadamente original, pero esto no es ni mucho menos algo negativo en este caso. Y es que el protagonista sí es una gran elección, algo que personalmente, no he encontrado en ningún otro libro y le da a esta obra un gran empujón. Esto, junto a la trama y sus giros argumentales, algunos de los cuales no vi venir, ha terminado por conquistarme.
Una de las primeras impresiones cuando se empieza a leer Orillas profundas es que se trata de un borrador al que le falta (mucha) revisión.
Se percibe una falta de recursos que afecta tanto a la forma como al fondo de la historia y que convierte lo que podría ser una obra tópica y entretenida en algo difícil de leer, y acabar.
Continuo cambio de tiempos verbales de un momento a otro, sin sentido ni motivo.
La narración es explicativa y confusa, tendente a justificar lo que se dice y lo que se hace.
Los personajes especulan sobre el hallazgo sugiriendo que el criminal quiere ser descubierto… cuando los crímenes sucedieron doce años atrás y el encuentro de los “cuerpos” se ha debido a una serie de casualidades que, de no producirse, hubieran podido mantenerlos ocultos mucho tiempo más.
Falta de recursos que se nota en las vaguedades para contar los métodos de investigación, o en el uso de la intuición como motivo/excusa para llegar a conclusiones o descartar lo que le conviene.
Se dice que un asesino que supuestamente ha cometido más de 40 crímenes se vuelve descuidado de pronto, cuando lo más lógico sería pensar lo contrario, que se volvería más “profesional”.
Les parece lógico que a alguien se le caiga un pelo y quede enredado en una cremallera pero no que alguien lo ponga adrede…
Villano de manual, más clásico imposible.
La trama del niño que preocupa al protagonista es irrelevante.
La otra personalidad del protagonista, a priori el “cebo” de la novela está muy desaprovechada. El tema está tratado de forma superficial, contradictoria, confusa.
Franc Murcia y su novela Orillas Profundas ha sido un descubrimiento de octubre, gracias al blog Libros por doquier. Se trata de una novela negra que tiene los que para mí son los tres ejes fundamentales para atrapar al lector: - Un investigador singular, en este caso ser transformista y actuar en un cabaret, algo verdaderamente inusual en este tipo de novelas - Dos líneas de investigación superpuestas que se nutren una a la otra y que van del presente al pasado - La siembra, a lo largo de la narración, de semillas que supondrán futuros enigmas a resolver y que ponen al lector en la búsqueda de cuál puede ser la explicación Son tres parámetros que podemos encontrar en todas las grandes novelas negras o de misterio de la literatura clásica, y desde luego en cualquier buena entrega de novela negra que se precie. El acierto de Franc Murcia, para mí, es que teje una urdimbre narrativa muy interesante, por su forma de utilizar el lenguaje, sin grandes ambages ni florituras, lo hace en un entorno conocido y alcanzable, Santa Coloma de Gramanet, y lo tilda de humanidad, a través de la mirada del Raspa, cuyo desenlace nos lleva a lanzar una lágrima. En la novela aparecen otros temas de plena actualidad, relacionados con el poder de las clases poderosas sobre los desheredados, tema universal que Franc utiliza de forma inteligente y certera, las diferencias generacionales o la oscuridad de la época franquista en muchos temas. Es sin duda un descubrimiento para mí el inspector Cantos, del que ya tenemos nueva entrega y a cuya lectura nos lanzaremos en breve. ¡Enhorabuena por la novela!
"Los libros son lugares donde siempre regresamos" Las virtudes de algunos, son sepultadas por sus errores" Un buen libro. Buena trama y una muy buena lectura.
No es el thriller de mi vida, pero consiguió mantenerme interesada y los temas que toca están tratados de una forma creíble, no como mi última experiencia lectora en la que el supuesto thriller rayaba más en el género fantástico que en el de ficción... Voy a seguir leyendo/escuchando la serie, a ver cómo evolucionan los personajes.