Cuando las flores aprendieron a bailar polca son una serie de cuentos donde lo insólito y lo extraño, surgen como esos fantasmas que buscan ser escuchados, leídos, tomados en cuenta. Cuentos donde la realidad de historias comunes plantea nuevas posibilidades. La pérdida de un hijo, los trámites burocráticos incluso después de la muerte, la identidad, los viajes, las despedidas, los retratos y las dinámicas de familia. Cada uno de estos cuentos así como los monstruos acá representados, forman parte de una voz y una mirada que flota a la deriva, intentando no desaparecer.
Cuando termine el libro, me quedo un vacio y muchas dudas. Lo cotidiano y lo insolito no son opuestos, van juntos de la manita. Me gusta que Marilinda se atreva a salirse de la media y le meta a cada historia una vena, alma y retorcijones.
Cuentos como sueños, a veces incomprensibles o con situaciones o cosas irreales o de cabeza, pero con todo el sentido, sin perder el toque de reflexión profunda.
Lo leí haciendo cola en Renap, por lo que al llegar al cuento 'Cola de supermercado' no pude evitar reírme en voz alta por la absurdidad de los servicios en Guatemala.
Una fabulosa muestra de la literatura fantástica aplicada al horror y a la ciencia ficción. En general, cuentos cortitos, pero bien conseguidos (obvio, siempre hay más de alguno que no cuaja).
Cuentos favoritos: - Los viajes de mi padre - Fiesta de cumpleaños - Pedacito de mazapán (mi fav) - La máquina de Jaquet-Droz - He construido un jardín con tu recuerdo
*Nota: Yo leí la edición de 2020 de Los Zopilotes (edición que no está en goodreads). Esta edición, la de Cuentos bien trulis, tiene 6 cuentos de menos.*