In 1939, my grandfather was imprisoned in Montjuc Prison. My grandmother moved to Barcelona to be near him. For eight months, they communicated using small notes that were smuggled in and out of the prison, hidden in clothing or food. The first time I read them, I couldn't sleep all night, and the next morning, I left a note for my father on the kitchen bench. All the notes were inside an envelope marked 'Miniatura'.
Precioso canto a la memoria familiar, ese cajón de historias recordadas, inventadas o escuchadas, que a menudo tienen lugar en la cocina de la casa, entre hogazas y sopas de ajo, o versan sobre lo que allí hacemos como esos animales de costumbres y rituales que somos. Es también el homenaje a unos abuelos que durante una guerra se contaron a escondidas pero que después, cuando pudieron, no tuvieron tiempo -ni les dimos un espacio- de contárnoslo.
Tierno, íntimo. Me genera constantemente un sentimiento de añoranza hacia mi abuelo y mi abuela. La primera parte me ha sabido a poco. Preciosa la 3a parte, acompañada de imágenes.
Vas a perder más tiempo en leer esta reseña que casi el propio libro y es que “La voz del padre, la voz de la madre” es una miniatura minúscula, un librillo liviano de peso literario considerable.
Nos habla de memoria familiar y memoria histórica, del año 1939 cuando su abuelo estuvo en la cárcel. Lucia Boned no nos cuenta, nos muestra: la correspondencia secreta que mantuvieron sus abuelos (Teresa y José María) con notitas de papel manuscritas que se intercambiaban escondidas y enrolladas entre los paquetes que se mandaban. Pura memoria, puro sentimiento, puro documento de una época que nos marcó a fuego y sangre, una muestra del relato epistolar donde más que de la guerra se habla del amor entre ellos y los daños y anhelos que genera la separación.
Dividido en tres partes (la correspondencia en sí, los recuerdos de infancia de Enrique, padre de Lucía, quien se encarga de finalizar la tercera parte, un catálogo de fotos que certifican y muestran el descubrimiento y otros recuerdos en esta ocasión materiales)
Fragmentos y recuerdos en un morse íntimo e inolvidable, secretos sacados a la luz para la memoria colectiva.
De esos libros que no necesitan grandes relatos para decirte muchísimo, y que proponen una lectura que es casi una invitación a acompañar a la autora a reconstruir, completar... sugiriendo más que explicando. Sutil, elegante, bello. Y la edición es preciosa (yo tengo la primera, la amarilla!)
La historia de una familia narrada de una forma peculiar. Contada por cada generación en su forma predilecta. Más es esa misma distinción que hace que le falte algo.