Un corpus de textos y testimonios supervivientes de las poetas de la Antigüedad clásica (VII a. C. - IV d.C.).
Este volumen presenta los textos y testimonios supervivientes de las poetas de la Antigüedad desde Safo (que compuso su obra en griego al final del siglo VII a.C.) hasta Fabia Aconia Paulina (que lo hizo en latín en el siglo IV d.C.). Once siglos en los que una sucesión de mujeres insólitas y aisladas compartió una cultura pagana común. El ejemplo de Safo funcionó como estímulo para casi todas ellas, griegas y romanas. Grecorromanas. Porque el magisterio literario de la lengua griega no se ausentó nunca de Roma. Sorprende la variedad de géneros que practicaron, desde la monodia erótica de Safo al lamento fúnebre de Erina, desde el himno político a Roma de Melino a la cruda sátira antiimperial de Sulpicia, desde la poesía de banquete de Praxila a los epigramas de las viajeras Balbila o Terencia. Son nuestras antepasadas.
Una lectura interesantísima. Es triste que hayan sobrevivido tan pocos textos originales de estas poetisas tras dos milenios y medio de guerras, desastres naturales y civiles. Que solo tengamos el retrato de sus obras a través de referencias de otros autores, de homenajes de sus conciudadanos. Este libro es muy recomendable para tener una idea general y bien detallada de cada una de la mujeres cuyo nombre ha llegado a nosotros y permite imaginar cuántas más desconocemos.
Este libro debería ser obligatorio en clases, sobre todo de clásicas. La gran duda que yo tengo es cómo vamos a plantear a gente con la mente tan cerrada que la poesía Bucólica no la inventó Teocrito, sino una mujer... O como explicar que en realidad Safo no era lesbiana sino bisexual con testimonios en sus poemas... Así con un montón de mujeres (mujeres por otra parte que mucha gente quiere seguir ocultando) que fueron pioneras en métrica, poemas, tópicos y que fueron sepultadas por sus contemporáneos o por biografías falsas (Vuelvo a remitir a Safo)
Este libro cambia mucho la perspectiva de estudio y sobre todo, que detrás de lo que se intenta ocultar hay mujeres que inventaron y que inventan y que merecen que se les reconozca su valor. Si tengo que leer a Ovidio también debería ser obligatorio leer a Sulpicia