Muy original y, sobre todo al principio, deliciosamente bien escrito (después se pone un poco disperso). Tiene un tono tan íntimo que cuesta no creer que es un autobiografía y está llena de detalles sutiles que la hacen a una sentir como si estuviera viviendo esa experiencia con la protagonista.
Pero (spoiler) no me gustó nada que con las gallinas fuera como con la canción de "Yo tenía 10 perritos" y al final ninguna alcanzara a sobrevivir el año. Ella lo intenta, sí, y se nota que las quiere pero... sufrí con la disminución creciente y más todavía cuando, hacia el final del libro y después de todos los duelos, le ofrecen pollo y ella lo come SABIENDO que provienen del mismo animal, portador de las mismas emociones y sentimientos, y su única explicación al respecto es "prefiero no pensar en ello". Sé que mucha gente hace lo mismo, pero... ella había hecho ya la conexión con las gallinitas, las había cuidado, las había apreciado, había luchado por ellas, habían sido parte de su familia. Me cuesta aceptar que le hayan importado al final tan poco o, peor, que le hayan importado pero luego igual no hubiera servido de nada.
El libro es bueno, eso sí. Le habría dado cuatro estrellas si no hubiera sido por eso último. Original, agridulce, tragicómico, muy humano, y pasa mucho más en él que meramente las gallinitas. Encontré que era muy especial, pero es más de esos libritos reflexivos y un tanto poéticos que una novela de muchos acontecimientos. O sea que no para todo el mundo.
Unas pocas citas:
1.
El bebedero con dispensador contiene tres partes de agua, suficiente para tres días y, en ausencia de ratones, el comedero da para una semana entera. Los ratones nunca están ausentes, han estado bien presentes desde el momento en que vertí cuatro sacos de veinte kilos de pienso granulado y mezcla de semillas en un contenedor de plástico en el garaje; la colisión del grano en movimiento fue un canto de sirena para todos los ratones del vecindario. La hambruna había terminado.
Es imposible saber cuánta comida pueden llegar a almacenar los ratones en sus escondrijos a lo largo de una semana. A pesar de las muchas medidas que hemos tomado para erradicarlos de una vez por todas, los ratones campan a sus anchas, y las aves cantoras se cuelan a través de huecos del tamaño de una nuez, y las ardillas entran por la trampilla apoyándose sobre los cuartos traseros, erguidas, en un desfilo regio. Lo mismo que los conejos que rondan las lechugas, rollizos y lentos como orondos duendes de jardín. No hay manera de calcular las necesidades de nuestras gallinas con tantas bocas que alimentar y tanto grano que cae al suelo.
2.
Percy y yo llevamos a Gam Gam, congelada y glaseada en plástico fino, a la clínica veterinaria universitaria. Cuando por fin atravesamos los infinitos pasillos desinfectados con lejía y llegamos a la unidad de diagnóstico, su cuerpo estaba blando y mojado. Abonamos quinientos dólares para asombrarnos ante la tierna edad del facultativo, quien nos informó de que las pruebas no habían revelado nada en absoluto. Es un pequeño aunque costoso consuelo constatar que nuestra ignorancia va a la par con la ignorancia imperante a nuestro alrededor.
- Era mi gallina preferida - dijo Percy.
- Yo no tengo preferida - respondí yo, aunque había sido Gam Gam.
3.
En la medida de mis posibilidades, mantengo a las gallinas alejadas de la muerte. Pero la pura realidad es que las gallinas son de constitución delicada. A las gallinas les traen sin cuidado mis gestos en pro de la vida en un sentido tradicional, pero las más de veces no mueren, que es la forma más primitiva de gratitud.
De esto no se desprende que las gallinas mueran como muestra de ingratitud. Nadie sabe por qué mueren las gallinas.
4.
La limpieza no me entusiasma, pero tiene momentos de gran alivio semejantes al júbilo: el brillo de un espejo restaurado, el pelo rehabilitado de una alfombra, la revelación de un suelo blanco. Restaurar, rehabilitar, revelar. Pensamos en la limpieza como un regreso al orden cuando en realidad se trata de un orden nuevo y pasajero. Cuando dejan de observarse resultados en la limpieza es el momento de parar.