🚩 Bdsm, sexo explícito, posesividad desmesurada, toxicidad a raudales, agresividad, consumo de drogas 🚩
💗 🅞🅟🅘🅝🅘🅞🅝 💗
Hoy no nos vamos a encontrar al típico hombre de moralidad gris con comportamientos cuestionables que puedes llegar a justificar… No, aquí estamos ante la toxicidad en estado puro. Es posesivo, celoso, tiene una actitud de hombre de las cavernas, es egoísta y egocéntrico hasta decir basta.
Sinceramente, en ciertos momentos muy puntuales, sientes una pizca de empatía, pero al final, a mí solo me produjo rechazo. Es que cada vez que avanzaba, lo entendía menos. Sus actos y sus palabras no me cuadraban NUNCA.
Y luego tenemos a Enma… Aunque a veces lograba entender su dicotomía (esa lucha interna, ese tira y afloja), en muchas otras... me sacaba de mis casillas, lo confieso. Le grité al libro, sí: “¿Otra vez, Enma?”, “¿Por qué, Enma?”, “¡Ahí no es, amiga!”, y el más importante: “¡Valórate, amiga!” 🤦🏼♀️
Entre el rechazo de él y el constante querer gritarle a ella, la cosa estaba tensa.
Pero no todo es toxicidad. Menos mal que existe Luke. De verdad, gracias a la autora por este personaje. Ojalá muchos Lukes y muy pocos Edgars en este mundo literario (y real).
Una cosa sí hay que resaltar: la pluma de la autora me gustó mucho. Me gusta cómo escribe, tiene un ritmo que te engancha, y sí que voy a seguir leyendo otros libros suyos, pero no estos.
Es que es toxicidad en estado puro, de inicio a fin, y no solo por parte de uno, sino de los dos. Y mira que a mí me gustan este tipo de libros y este tipo de personajes, ¡pero con una condición! Me gustan si puedo llegar a empatizar con ellos o entenderlos, y aquí, simplemente, no se dio el caso. Me quedé fuera.
Fuera de eso, la historia tiene mérito: es interesante, está muy bien llevada y te va a tener enganchada hasta el final. Además, te va a sorprender con muchos giros que no ves venir.