El poeta Vicente Huidobro definió a Teresa Wilms Montt como «la mujer más grande que ha producido la América. Perfecta de cara, perfecta de cuerpo, perfecta de elegancia, perfecta de educación, perfecta de inteligencia, perfecta de fuerza espiritual, perfecta de gracia». Desafortunadamente, como ha sucedido con tantas otras «mujeres perfectas» a lo largo de la historia, su leyenda ―marcada por la tragedia― ha sepultado una obra portentosa y de una sensibilidad admirable que da testimonio de la lucha de una mujer independiente, adelantada a su tiempo y ansiosa por encontrar su lugar en el mundo. En estos Diarios íntimos, que reúnen pensamientos, confesiones, testimonios, poemas, relatos o cartas escritos en un estilo insólito para su época, la escritora chilena Teresa Wilms Montt reflexiona largamente sobre el amor y la pasión, la familia, la literatura, Dios, la locura o la soledad, y desnuda el alma de una mujer que, a la pregunta de la escritora Sara Hübner sobre quién hubiera querido ser, respondió: «Lo que soy. De cualquier otro modo me habría aburrido más».
Teresa de las Mercedes Wilms Montt, nació el 8 de septiembre de 1893 en la ciudad de Viña del Mar, en el seno de una acomodada familia compuesta por Federico Guillermo Wilms Montt y Brieba, y su señora Luz Victoria Montt y Montt. Dado el contexto social de la época, su instrucción estuvo a cargo de institutrices y profesores particulares. Cuando Teresa tenía 17 años, contrajo matrimonio con Gustavo Balmaceda Valdés. En los años siguientes (1911 y 1913) nacieron sus dos únicas hijas, Elisa y Silvia Luz.
A poco andar el matrimonio, comenzaron las desavenencias entre Gustavo y Teresa, principalmente debido a las molestias del primero ante la personalidad de su mujer, quien había comenzado a frecuentar tertulias y ateneos y se había adscrito a los ideales anarquistas y a la masonería. Gustavo reaccionó resguardándose en el alcohol y el juego; Teresa, por su parte, en su amigo y primo de Gustavo, Vicente Balmaceda Zañartu, El Vicho (al que se referirá más tarde en su diario como Jean). Tras numerosos conflictos conyugales, traslados y cartas de Vicente Balmaceda dirigidas a Teresa, Gustavo Balmaceda convocó a un tribunal familiar, el que decretó su enclaustramiento en el Convento de la Preciosa Sangre, al que ingresó el 18 de octubre de 1915 y del que escapó en junio de 1916 con rumbo a Buenos Aires, ayudada por Vicente Huidobro. Durante su estada en el convento, comenzó a escribir su diario, en el cual consignó sus sentimientos respecto a la pérdida de sus hijas, a su separación de Vicente Balmaceda y las motivaciones de su primer intento de suicidio el 29 de marzo de 1916.
En Buenos Aires, colaboró en la revista Nosotros, en la que también lo hicieron en su oportunidad Gabriela Mistral y Ángel Cruchaga Santa María, entre otros. También, publicó su primera obra Inquietudes sentimentales, un conjunto de cincuenta poemas con rasgos surrealistas que gozó de un éxito arrollador en los círculos intelectuales de la sociedad bonaerense. Lo mismo ocurrió con Los tres cantos, obra en la que exploró el erotismo y la espiritualidad. Dos años después de esta obra, tras viajes a Barcelona y Nueva York, volvió a Buenos Aires y publicó Cuentos para hombres que todavía son niños. En él, evocó su infancia y algunas experiencias vitales, en narraciones de gran originalidad y fantasía.
En la inquietud del mármol se publicó en Barcelona y constituyó una elegía de tono lírico, compuesta por 35 fragmentos, cuyo motivo central fue la muerte. Escrita en primera persona, enfocó su interés en el rol mediatizador del amor de la vida y la muerte. También publicó Anuarí, obra inspirada en un romance que mantuvo con un joven bonaerense que se suicidó. Además, en 1922 apareció Lo que no se ha dicho, en él, se incluyen "Páginas de mi diario", "Con las manos juntas", "Los tres cantos", "Del diario de Sylvia" y "Anuarí".
Luego continuó viaje por Europa, visitando Londres y París, pero manteniendo siempre residencia en Madrid. En el año 1920 se reencontró con sus hijas en París; pero tras la partida de ellas, enfermó gravemente. En esta crisis, consumió una gran dosis de Veronal y falleció el 24 de diciembre de 1921. En las últimas páginas de su diario, escribió: "Morir, después de haber sentido todo y no ser nada...".
AMO la escritura de Teresa Wilms Montt. Sus diarios son pura poesía. ¡Qué lucidez, sensibilidad y talento tenía esta mujer! Me da mucha pena que no haya sido reconocida en Chile. Tuvo que irse a Argentina para poder ejercer de escritora y luego a Europa. Fue encerrada por inmoral en un convento, tuvo que escaparse para poder vivir. Le quitaron a sus hijas. Lo leí en la app de la Biblioteca Pública Digital, pero quiero tenerlo en físico para poder subrayar con lápiz.
"Nada tengo, nada dejo, nada pido. Desnuda como nací me voy, tan ignorante de lo que en el mundo había. Sufrí y es el único bagaje que admite la barca que lleva al olvido".
toi abrumada con tanto talento, lucidez y emoción. me da vergüenza ahorita mostrar mis diarios de vida, porque los de teresa son poesía de inicio a fin jiji🤧
Estoy perdidamente enamorada de Teresa Wilms Montt, cómo es posible tanta tristeza y sufrimiento en ella, me sorprende, es desgarrador. En diarios íntimos, podemos ver su historia y la parte más personal de los pensamientos y de la vida de Teresa. Amo su forma de escribir, de verdad que esta mujer se robo mi corazón.
No deja de impresionarme la cantidad de talento que reside en las mujeres tras una vida en base a desgracias. Me niego a creer que solo desde la pena puede nacer la poesía, pero sin duda la mezcla forma un camino inevitable. Teresa Wilms Montt cometió el gran acierto y error de hacer su vida un verso aletargado. Bello, como pocos, pero con un único destino fatal.
Guardo sus memorias en la mía y la abrazo, única petición de tanta mujer poeta deseosa de buen amor.
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"Mi corazón es un pájaro de mal agüero, se lleva anunciándome dolores y desgracias"
"Nada tengo, nada dejo, nada pido. Desnuda como nací me voy, tan ignorante de lo que en el mundo había"
No le pongo estrellas porque creo que no se puede hacer eso con el diario de alguien. Se podría analizar la forma de narrar o qué se yo, pero no es justo porque son diarios personales y no están escritos para entretener a nadie. Recomiendo leerlo? Sí. Por curiosidad histórica, literaria, morbosa o lo que sea, es una lectura que puede ser interesante por muchas razones.
Una mujer excepcional que, como muchas otras mujeres poetas que crecieron en la primera mitad del siglo XX, vivió una vida terrible. Su diario rebosa poesía y belleza, y esa sensibilidad delicada y melancólica tiene como resultado un dietario en prosa que se lee y disfruta como una concatenación de versos.
«–¿Por qué no querrá mi madre que lea? –se pregunta Teresa, desconsolada–. ¿Qué daño hago leyendo cuando me procura tanto placer? ¡Quiero, debo leer! Lo necesito. Me han prohibido los libros. ¡Está bien! Los robaré ahí donde los encuentre y los leeré, de noche, cuando duerme todo el mundo.» V, Diario I
De la colección «Umbrales de memoria», publicada en 2015 por @alquimiaediciones. Esta lectura reúne cuatro manuscritos de diarios íntimos de Teresa, publicados desde 1918. Abril fue libertaria y confesionaria para mí, y hallar una obra nueva de Teresa es un placer único. Ese 24 de diciembre de 1921, en el que fue la tercera vez que Teresa intentó suicidarse en París y lo consiguió es un dolor. La melancolía de saber que Teresa pudo escribir más de sus diarios, pero esa vida que se nos hace ajena a veces lo acapara todo: Nos queda escribir y leer poesía, peoyectar ese diálogo entre vida y literatura. Thérèse fue una prisionera del sistema patriarcal y sexista, saber que sus letras aún se mecen en nuestras estanterías es curación para trazar esas líneas del destino y la poesía montteriana. Y «una vie bohème».
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Creo que a un diario no se le puede calificar con estrellas, por lo que es y lo que significa para cada persona el plasmar sus sentimientos en el papel. Cada entrada, sin embargo, es una caricia al alma. Qué persona más hermosa era Teresa. Tenía un maravilloso espíritu.
Leer los Diarios Íntimos de Teresa es como entrar de invitada y espectadora ante el dolor de alguien que soñó, que vivió, que amó y que sufrió las represalias propias de resistirse al dispositivo de la sexualidad de su época. Al haber sido una mujer aristócrata con muchísimo acceso a la educación, es muy interesante cómo describe su mundo epocal y espiritual. Esta compilación de sus diarios es sin duda algo que emociona y desagarra 🖤
Es un libro muy hermoso, es una lectura que se siente muy vívida donde Teresa Will Montt amplía sus pesares en una historia que supera la ficción. Además su forma de escribir es fascinante. Lo recomiendo.
Los diarios de Teresa Wilms Montt tienen tres grandes características. La primera, conocer la vida de una poco conocida escritora chilena y que, por lo que sabemos de ella leyendo este libro, es tanto escritora como personaje. La segunda es que son diarios tan bien escritos, que a ratos pareciera que se está leyendo una novela de Balzac o Flaubert; son de un romanticismo desolador, donde el amor no salva, sino solo condena. Es decir, tiene un valor literario por sí mismo. En tercer lugar, es, además, un retrato interesante de la época, de primera fuente de alguien que, por lo que se lee, tiene una especial sensibilidad para captar y retratar la realidad, desde una mirada aguda y crítica, con sus matices y sus vicios.
Esta historia, entonces, tiene un valor literario y un valor histórico. Las reflexiones de la autora en torno al rol de la mujer y las críticas contra el machismo recalcitrante, devienen en un discurso totalmente actualizado, por lo que resulta atractivo reflexionar sobre la historicidad de este y otros problemas que se deslizan en estas páginas. Y es triste a niveles siderales, pues pocas veces se evidencia de manera tan clara, el hecho de que alguien definitivamente no pertenece al tiempo que le tocó vivir, y eso pesa como una maldición; la condena de lo anacrónico.
“Madrid. Vacía está mi mente y ¡he pensado tanto! Hueco mi corazón y ¡he querido tanto! Errante y siempre errante mi espíritu que ha vagado tanto. ¡Soy el genio de la Nada!” Teresa W.🌹✨
Teresa Wilms Montt fue una escritora chilena, nacida en Viña del mar en 1893, qué tal como menciona ella, en su tan célebre frase, fue “crucificada, muerta y sepultada por su familia y la sociedad”. Teresa, en sus diarios, nos muestra lo más macabro de la aristocracia chilena de la época, en donde las apariencias y el qué dirán dan rumbo a toda la vida de las mujeres y por lo mismo, genera una competencia, una falta de sororidad tremenda, incluso entre las familias, incluso entre madres e hijas. A pesar de todo, Teresa trata de luchar en contra de eso, y por ello, por su corazón de mujer y de artista, es maltratada. Le arrebatan a sus hijas, la separan de su amante y la encierran en un convento, del cual finalmente escapa, con ayuda del escritor Vicente Huidobro, y viaja a Argentina, en donde sigue una vida itinerante. Logra publicar algunos libros, pero no puede escapar del dolor permanente de haber perdido a sus hijas para siempre, lo cual la mantiene con una fuerte depresión, dejándonos sus últimos suspiros en Paris, en Francia, un 24 de diciembre de 1921.
Los diarios de Teresa son como un espejo de su alma atormentada por un deseo de vida y amor poco convencionales para su tiempo. Sus páginas están llenas de confesiones, tristezas y emociones al tiempo que de una peculiar sensibilidad para interrogarse por cuestiones humanas vitales. Sus pesares no son tan lejanos, chocan con el deber ser asignado a instituciones como el matrimonio y la familia, o los roles de “buena hija, madre, esposa”. Aunque sus letras se vuelven tristes, también están llenas de irreverencia y libertad. Me gustó mucho este fragmento del 6 de abril de 1917: “Hay en la tierra un delicioso estremecimiento que anuncia la llegada de la hora azul, hora en que se duermen los pájaros y se aquietan los árboles desvanecidos de ensueños. También el amor tiene su hora azul que anuncia en la expresión intensa de nuestros ojos y en los labios un ansia infinita de caricias”.
Buen libro, te acerca a la vida e interioridad de la escritora. La poesía, el desamor y la muerte es un tema recurrente en la vida de "Tejita", una mujer, quien, lamentablemente, nació en una época donde una mujer con cosas de decir era mal vista a ojos de la sociedad. Sin duda alguna, Teresa fue una mujer que sufrió mucho y deja su dolor retratado en sus diarios, echar un vistazo a "Diarios íntimos" es echarle un vistazo a la vida, esperanzas y desesperanzas de esta gran mujer. Lo que sí, me hubiese gustado que se complementara con las obras.
Siempre me ha fascinado la biografía de Teresa Wilms Montt, y poder leer sus diarios y ver su vida desde sus propios ojos me hizo empatizar aún más con ella. Con una depresión terrible y un entorno que no era el más favorable para mantenerla sana no es de extrañar que su vida haya sido tan corta.
PD: Me gustó el prólogo de Alejandra Costamagna, siendo que el único libro que he leído de ella me cargó.
Tuve una serie de sentimientos fuertes mientras leía. Por un lado me hacía reír y por otro me daba un poco de pena , incluso rabia por cada situación de la que escribía. Me gustó su manera de escribir y lo disfruté mucho. <3
la relación q he formado con las autoras q se han matado la he construido con sudor y lágrimas q pena más grande comadre teresa BUEN LIBRO la quiero montones y mgto un montón pero ya he hecho dms wea sobre esto así q omito más comentarios y eso
Poemas que ingresan al alma del lector, Teniendo en consideración la dura vida de la autora, sus poemas se incrustan directamente en el corazón del lector, pudiendo identificarse con más de alguno cuando la persona que lee la obra ha conocido la profundidad del amor.
El final desgarrador, el inicio cruel, el medio me agotó un poco, pero supongo que es un reflejo de la monotonía que vivía la autora y su desesperación
Debo decir que la edición de estos diarios es realmente sorprendente. Muy prolijo el trabajo de las personas de la editorial; es satisfactorio leer un libro tan bien, pero tan bien hecho. Además, Alejandra Costamagna realiza un impresionante trabajo de introducción, presentando de un modo extraordinariamente vivo textos tan intensos y valiosos para entender no sólo la vida de una mujer impresionante como fue Teresa Wilms Montt, sino que, sobre todo, la brutalidad atávica de una élite chilena -lumpen en su origen y mediocre en su presente y prospección- que le causó una depresión que la llevó al suicidio, a partir de formas de violencia y estigmatización hacia la mujer, hacia la diferencia y hacia el deseo de aprender y crear que, incluso cien años después, todavía sobreviven. Difamar su forma de vida y su sensibilidad artística, quitarle las hijas pequeñas a través de un "tribunal familiar", proponer como solución echarla a la calle, encerrarla en un convento... la lista de tropelías es larga. Y empezó temprano, véase esta muestra de barbarie (escrito en tercera persona quizás para disminuir la sensación de horror):
-No quiero que leas -le grita su madre cuando la sorprende en sus escondites, haciéndole daño en los brazos y pinchándola para arrancarle el libro que hace pedazos.
Teresa presencia, impotente, la destrucción, sufriendo en lo más profundo de su alma muchísimo más por el hecho que por el castigo material.
Me pregunto qué hubiera pasado en Chile con la literatura de TVM si hubiese tenido las oportunidades que le dieron en Argentina y Europa de exponerla. Probablemente los ejercicios serían de medición y alcance de su influencia -probablemente monumental- y no la triste arqueología a la cual su entorno oligárquico acabó por reducirla, mediante una crítica cortesana que la silenció durante décadas. Aplaudo el rescate y reivindicación que le han realizado los últimos años. Sin lugar a dudas, es el deber ser hacia tantas autoras y autores olvidados por dos viejos vicios de autodestrucción nacional: el "invunchismo" y el "peso de la noche".