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224 pages, Paperback
First published November 1, 2007
El hielo es uno de los seres más incomprendidos y desdeñados de la Creación. Todo lo de hielo es malo: corazón de hielo, mirada de hielo, La Bella y la Bestia sobre hielo... Todo. [...] Otro tipo de cubito es el cubito de hielo de disco pub.Ese cubito hueco que no quiere que las gentes beban alcohol, y en cuanto vas a echar el cubata, como tiene hendidura, hace efecto half pipe y te echa medio cubata por fuera. Cuando vas a beber el resto, tampoco te deja. Primero te hace como dique de contención e impide que el cubata te llegue a la boca. Luego, cuando miras extrañado lo que sucede, el hielo te lanza toda la bebida a la vez por dos torrentes a sabiendas de que nosotros solo tenemos una boca, y se sale todo por fuera.
Un pariente cercano de estos sándwiches son los canapés. Un canapé es un sándwich bonsái. Mi madre hace canapés de muy alta costura, elaboradísimos. Si te pasas por la cocina unos minutos antes de que lleguen los invitados los tiene en bandejas cubiertos con unos plásticos transparentes. Es como si los criara en invernaderos.
Las escobas tienen la belleza de lo simple. Son un invento perfecto. Toda mejora que se le intente hacer a una escoba es un paso atrás. Se ve todas las noches en la Teletienda cómo —con nocturnidad y alevosía— sacan nuevos sistemas para barrer: escobas imantadas, palos telescópicos con cepillos antiestáticos de cerdas antiniebla... ¿Para qué? Eso no se va a imponer, las escobas normales ya son perfectas, pero la gente no las respeta por culpa de esos pelos que llevan.Vas al supermercado y parecen un botellón de punkis, en una esquina, todas con sus crestas moradas, naranjas,azules... Sólo les falta un perro sin collar al lado. ¿Para qué hacen las escobas con esos colores tan llamativos? ¿Eso el polvo lo valora? ¿Acaso el polvo dice: «¡Qué gusto! ¡Una escoba naranja! ¡Así sí que me dejo arrastrar!»? Además, ese pelo azul,naranja o morado siempre acaba igual:gris perla. Pasa lo contrario que con el pelo de las abuelas, que cuando empieza a estar gris perla se lo tiñen de azul,naranja o morado.
Los grifos son seres dadivosos que nos ofrecen su arroyuelo cantarín, fresco en verano, calentito en invierno, tibio en los periodos de entretiempo. ¿Y qué hacemos nosotros por ellos? Nada.¿Alguno de vosotros ha mirado cara a cara a un grifo para ver cuáles son sus inquietudes? Os invito a mirar al grifo a los ojos, al ojo azul y al ojo rojo, porque los grifos tienen los ojos de diferentes colores, como David Bowie, que también tiene los ojos de distinto color, uno azul y dos marrones.
Una duda me corroe: un cacahuete flotando en una piscina... ¿sigue siendo un fruto seco? Con los frutos secos pasa como con el Telediario de la primera cadena, no hay información.
Sin embargo, el olfato es un sentido objetivo. No es como la vista, que engaña. Ahí estamos los daltónicos, dudando siempre si esto es rojo o es verde. No hay un daltonismo de olores. Nunca verás a nadie olisquear algo y decir: «¿Esto es mierda o es sándalo?» .
Está claro que, más o menos, todos sabemos lo que es un paraguas. También está claro que el Ministerio de Educación y Cultura no ha hecho nada para ello. Cada uno sabe lo que ha podido aprender por su cuenta. Sabemos que un paraguas es una de las pocas cosas que, cuando te lo regalan, no es sorpresa. No hace falta abrir el paquete para saber lo que es. Sabemos que son seres anfibios como las ranas y los garbanzos.
Unos de los seres más faltos de lógica del planeta son los disfraces. Los disfraces están mal concebidos desde el principio, porque nunca estás a gusto, o te mueres de calor o te hielas de frío. Nohay término medio.La gente se disfraza de oso, o de león, o de Teletubbie y se asan; y si se visten de caníbal, Tarzán o prostituta se mueren de frío. No tiene sentido. Yo propongo el disfraz templado: Teletubbie puta. Así, ni frío ni calor.
Alguien debería legislar cuántas prendas de ropa se pueden poner, como máximo, en una misma percha, porque yo he visto perchas con más capas que una abuela en invierno. Eso es explotación laboral. [... ]Hay perchas que no están para esos trotes, como las perchas de la tintorería. Esas perchas escuálidas no son dignas,están a medio camino entre la percha normal y el clip. ¿Qué pasa, que la ropa limpia pesa menos? [...] Los hombres tenemos nuestra propia percha, el galán de noche... Con ese nombre te imaginas a Paul Newman y el pobre galán de noche es más bajito que Danny De Vito. Es como un espantapájaros de dormitorio, como un robot de madera. ¿A quién se le ha ocurrido esa mariconada? Un galán de noche es una percha que ha salido del armario. Yo creo que se inventó porque los hombres siempre intentamos sacar la ropa de las perchas sin sacar las perchas del armario, y por eso alguien dijo: «Vamos a dejar la percha ya afuera».
Aún hay otro cojín más exangüe: el cojincillo fino como una hoja de papel que se pone en las sillas. Poner ese cojín ha sido una de las peores ideas que ha tenido el ser humano a lo largo de su Historia. Es evidente que ese cojín no quiere estar ahí, porque se escapa. Lo mejor que se nos ocurre es atarlo a la silla, pero rompe los lacitos... Si ese cojín deseara estar ahí, no sería necesario esposarlo al asiento.
Hay dos tipos de fundas, las que son para proteger del agua, como la carcasa amarilla del walkman Sony y la bolsa de la escayola, que es muy frustrante; y las fundas para proteger del polvo como, por ejemplo, los preservativos.
El ser humano, en su afán por no subir escaleras pero hacer como que sí, inventó las escaleras automáticas. Cuando subes las escaleras de El Corte Inglés, pasas junto a un espejo y te miras, como diciendo: «Me queda bien esta escalera automática, igual la compro». Las de El Corte Inglés son escaleras automáticas de piscifactoría. Luego están las escaleras automáticas salvajes: las del metro, las de estaciones de autobuses, de metal sucio, que hacen ruido, «chunk, chunk, chunk...», y tienen nombres como de súper robots alemanes: Otis, ThyssenKrupp, Boetticher... [...] La escalera de los aviones es digna,pero la escalera de los helicópteros no tiene perdón de Dios: unos palos atados a unas cuerdas, eso no es serio. Un helicóptero es un cacharro que cuesta varios cientos de euros, usa querosenos muy caros también, hay que tener dos carreras para conducirlo... y le ponen la escalera de una cabaña de árbol. Nisiquiera una escalera de pintor es tancutre.La escalera de pintor es, paradójicamente, una escalera que necesita urgentemente una mano de pintura.
Una característica de las cassettes de gasolinera es que en la carátula siempre sale una foto del artista con el instrumento que toca: «Francisco», y se ve a un señor con una guitarra en la mano. «Obdulio», lo ves con una gaita y dices: «Vale, éste toca la gaita».«Feliciano», la flauta. Viéndolas sabes qué instrumento toca cada uno, hasta que de repente hay una cinta que pone Fiesta Caribe, y se ve un culo. Ahí te rompe. ¿El culo qué es? ¿Instrumento de viento o de percusión?
Finalmente, lo de las señales de humo se dejó porque las palabras se las llevaba el viento. Entonces el Hombre inventó las palomas mensajeras, que tienen exactamente los mismos servicios que el teléfono. La única diferencia es que cuando te llega la factura del teléfono, te cagas en Telefónica, mientras que con las palomas son ellas las que se cagan en ti.
Las bolas de Navidad no las guardamos con cariño. En cuanto termina la Navidad las metemos en una bolsa de cualquier manera, un tiro libre y al altillo. Al año siguiente, cuando las sacas, están todas hechas un lío. Normal, acaban de salir del armario
Lo de los Reyes Magos es especialmente difícil de entender. Tres hombres con capas de satén y joyas, viviendo juntos, que hacen una caravana y atraviesan el desierto. Eso no son los Reyes Magos, eso es Priscilla, reina del desierto.