Acabo de releer este libro después de mucho tiempo, y me reconectó muchísimo conmigo y con mi deseo de trabajar con el proceso emocional de otros. Hacer la conexión de emociones a necesidades me parece indispensable para la aceptación de todas ellas, y el desarrollo de nuestra expresión. También me renueva mi compromiso con lo otros valores que resalta Myriam, como la flexibilidad, la apertura a la novedad, la aceptación, y más. Es teórico pero alcanzable; práctico sin ser rígido. Seguramente lo volveré a leer de nuevo.