Hugo Forno Naranjo nace en Santiago de Chile en 1970. En 1995 participa como cofundador del proyecto poético-radial El Desembarco de los Ángeles. En 1998 es seleccionado con la Beca José Donoso en los Talleres de Poesía de la Biblioteca Nacional de Santiago. En 1999 publica su libro de poemas La Despedida de los Chicos Superestrellas. En 2002 obtiene el 3º lugar del Concurso Santiago en 100 Palabras con el cuento El Rey. Dos años más tarde, en el mismo concurso obtiene una mención honrosa con Junior. El mismo año participa en el concurso de Microrelatos DDOOSS de la ciudad de Valladolid obteniendo un 2º accesit con su cuento Sopa de Agua. El premio que le prometieron jamás cruzó el Atlántico. El 2005 escribe crítica de libros en la revista Rolling Stones. Es padre de Martina e Isabella. Entre sus obsesiones está la Unión Española, el caso Kennedy y los Smiths.
La historia no era así cuenta tres relatos entrelazados con un nombre en común, el del autor, Hugo Forno. Tres historias situadas en distintas épocas y distintas geografías, con un eje central que gira en torno a la familia, la valentía, el amor a la patria, la sensación de hogar en un territorio, la soledad. La escritura nos hace sentir de manera íntima y palpable la historia de Hugo con su padre, un hombre atormentado por recuerdos y visiones de la guerra. Creo que hace referencia a muchos recuerdos que chilenos como él podemos guardar de nuestros padres, madres, abuelos y abuelas, personas dañadas por guerras y la inestabilidad política del siglo XX, tanto en tierras europeas como en jóvenes naciones latinoamericanas.
Un nombre, tres generaciones, fantasmas y guerras en cada uno de estos personajes. Cada uno parece hacerle sombra al que viene después. Son tantos los retazos, que pasamos a un collage a ratos meramente decorativo. Pero convence la historia del hijo que teje la historia de los dos otros “Hugo” y “Ugo”.
Tres historias. El mismo nombre. Familia y alcance de nombre. Se agradece la sinceridad con que está escrito. Tiene eso de “la cruda realidad” del protagonista. Un tanto gris a ratos, como la vida misma.
Muy bien contada, atrapante, a veces demasiado al hueso, otras directo al corazón. Tres historias de héroes a su manera, de padres, hijos y una nostalgia latente en cada viaje, en bus a Quilpué y en el recuerdo a Italia.
Contar la vida de un padre, la vida de un hijo, ejecutar un ejercicio de la memoria. Revisar, anotar, ensamblar y darle una forma estética que convierta todo en un relato. Pero qué pasa si la historia no era así? La memoria es frágil, los recuerdos sobrescriben a los recuerdos, las anécdotas se heredan y el tiempo desdibuja los márgenes. Qué queda luego?
Un relato hecho de fragmentos, un libro pequeño y encantador sobre varios hombres llamados Hugo que vienen de Italia. Una pieza histórica? No, más bien una secuencia de instantáneas, por momento haciéndome pensar en Novecento, pero rompiendo la linealidad y liberándose de la prisión del tiempo.