Dios, qué maldición. Sentía que se me iba a caer la cabeza. Hughes me dio una fiebre tremenda.
No. Acá no hay poesía. El peak de Vilariño son sus Poemas de amor. Y uno puede darle con de todo a Onetti —igual que a Hughes— por varones irresponsables, pero fueron catalizadores fuertísimos en Sylvia e Idea. Ambas escriben a partir del amor, no necesariamente como sentimiento romántico, sino como una muestra de fuerza o vida, y en esos varones se vio concentrado todo el amor del mundo. Digo, qué prefiere uno, que de por sí tiene estas tendencias, sentir el amor del mundo o sentir el amor en uno? No va a ser la respuesta correcta. En estos poemas no hay mucha gracia, hay algo de un después, débil, que no termina de nacer. After the gold rush. Pero. Es interesante leerlos como una puerta a la cabeza de Idea.
I love, my, my, mine
nothing in the world belongs to me
but my love, mine, all mine
nothing in the world is mine for free
but my love, mine, all mine, all mine