El libro perfila las ideas principales que el régimen alemán llevaría a término durante la Segunda Guerra Mundial. Especialmente prominente es el violento antisemitismo de Hitler y sus socios, perfilando entre otros pensamientos los protocolos de los sabios de Sion. Por ejemplo, denunciaba que el esperanto era parte de un complot judío, y argumenta sobre la vieja idea nacionalista alemana de Drang nach la necesidad de ganar Lebensraum hacia el este, especialmente en Rusia. Esta obra puede considerarse como uno de los libros más relevantes de la historia por haber sido totalmente ignorado, puesto que Hitler anunció su disposición a desencadenar un conflicto bélico y una persecución racial basado en muy personales convicciones, resumió sus intenciones en su Mein Kampf 13 años antes de iniciar la guerra, 7 antes de acceder al poder, y estando la definición del futuro régimen Nazi al alcance del pueblo alemán y los líderes mundiales, durante todo este tiempo no se reparó en su obra.
Son 5 estrellas, pero no por lo bueno que pueda resultar el libro en cuanto a escritura. De hecho es pésimo, muy mal escrito y con errores conceptuales en casi todas las áreas abordadas así como, claramente, una ideología repugnante y racial detrás. Fuga de ideas constante por parte del autor.
Sin embargo, lo interesante del libro, lo que lo hace una lectura necesaria, es su carácter histórico. Es el material más personal de un personaje del que solo escuchamos hablar por otros, los ganadores de la historia. Es sumamente interesante ver su obra, por más editada que esté para que resulte más fácil su lectura ya que, simplemente, está mal escrita.
Ayuda también a comprender un poco más y echar claridad sobre aquella gran mentira que se nos enseña, aquella que sugiere que Europa “no se vio venir” lo que finalmente resultó el Nazismo. Todo está anticipado aquí con mayor o menor detalle. Por ende, nadie podrá decir que no se lo esperaron, sino que resulta más bien obvia la evidencia que se pretendió utilizar a Hitler y al Nacionalsocialismo como un martillo contra el Marxismo Bolchevique que arrasaba Europa y resultaba una amenaza para las grandes potencias. Un martillo que resultó volverse en contra de los planes iniciales. Así que no diría que no se lo esperaron, sino que se les escapó de las manos.
Por más de que sea un libro nefasto, con ideas nefastas y escrito por un hombre nefasto, destaco sí, el capítulo dedicado a propaganda. Evidentemente en ése área Hitler era un especialista y un adelantado a la época.
Por último diré que en este libro notamos rasgos conocidos, ejercidos por políticos y personajes cotidianos. No parece un caso aislado, sino alguien bastante común que, en su perturbación, se topó con un poder inmenso. Creo que por eso es tan importante leer este libro y no censurarlo, porque nos acerca a los rasgos que nos deberían alertar.
Es un libro más interesante de lo que imaginé en un principio, lo recomiendo muchísimo pero, eso sí, únicamente con fines ilustrativos, educativos y documentales, ya que nos muestra de primera mano las consecuencias de la primera Guerra mundial y los precedentes para los horrores de la segunda. Leer con seriedad, de manera objetiva y con cuidado.
Para mi sorpresa terminó siendo un libro muy entretenido, quizás decayendo un poco al final en enganche. El libro es recomendable para entender el origen de algunas ideas propias del contexto en el que Hitler escribe y que además compartían muchas naciones de ese momento, no solo Alemania. Pero debe tomarse con pinzas porque es una mezcla de disparates, teorías pseudo-científicas, errores históricos, y sentimentalismos mezclados con las experiencias personales del autor.
Hitler era sobre todo un jugador geopolítico compulsivo que amaba la idea de que podía resolver todos sus problemas con un solo golpe decisivo, y aquí fue el ejemplo perfecto. Podría adquirir grano, petróleo y espacio vital, terminar su dependencia de una némesis ideológica y matar a una gran cantidad de judíos y comunistas con un solo movimiento. Pero su visión no era más que un delirio estratégico, un acto de arrogancia suprema que terminó en la destrucción total de su nación.
Leer Mein Kampf y luego analizar el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, especialmente el Frente Oriental, es presenciar a un hombre que nunca maduró geopolíticamente. Hitler nunca dejó atrás sus obsesiones ideológicas y raciales para adoptar una visión pragmática de la política internacional. No fue un estratega realista ni un hábil diplomático; fue un fanático enceguecido por su propia retórica. Mientras que otros líderes entendían la necesidad de equilibrios de poder, alianzas estratégicas y maniobras tácticas, Hitler se aferró a una visión rígida y extremista del mundo, lo que condujo al colapso total de Alemania.
Desde Mein Kampf, se puede ver a un hombre atrapado en sus propias ideas, con una concepción simplista y casi caricaturesca de cómo funcionaba el mundo. Hitler veía la política internacional como un enfrentamiento racial y cultural en lugar de un sistema complejo de intereses, economías y equilibrios de poder. En su libro, no hay un análisis serio de la política global, solo una diatriba cargada de prejuicios y resentimiento. Sus decisiones durante la guerra reflejaron esto a la perfección: creyó que la guerra contra la Unión Soviética sería un paseo militar, subestimó la resistencia de los pueblos eslavos y nunca previó la capacidad de recuperación del Ejército Rojo. Todo esto lo llevó a fracasar de la manera más desastrosa posible.
Lo irónico es que su única astucia real fue su capacidad para manipular masas dentro de Alemania, pero fuera de su país, quedó expuesto como un líder incompetente. En el ámbito global, Hitler no supo moverse con la misma habilidad con la que manipuló a sus seguidores. Su política exterior fue errática, basada en promesas vacías y en una arrogancia irracional. Rompió pactos estratégicos que podrían haberle dado estabilidad a su régimen y, en su obsesión por la expansión territorial, se enfrentó a enemigos mucho más poderosos de lo que podía manejar. Su error más fatal fue abrir un segundo frente en el Este, creyendo que con un solo golpe resolvería todos los problemas de Alemania. Lo que consiguió, en cambio, fue una guerra de desgaste que terminó con su país partido en cuatro y ocupado por décadas.
Es absurdo que algunos intenten encontrar algo útil en Mein Kampf. No hay nada valioso en este libro. Es el testimonio de un fanático cuya visión del mundo estaba distorsionada por el racismo y la obsesión con la dominación total. Hitler no fue un estratega brillante ni un genio militar; fue un hombre que aplicó un fanatismo racial ciego a la política internacional y fracasó estrepitosamente. Su legado es un desastre absoluto: Alemania destruida, Europa en ruinas y el mundo dividido en bloques de poder que marcaron el siglo XX.
Si Mein Kampf sirve para algo, es como un manual de lo que no se debe hacer en política, geopolítica y relaciones internacionales. Es un testamento de la irracionalidad llevada al extremo, una advertencia de cómo un líder atrapado en su propio dogma puede llevar a su país a la autodestrucción. Hitler no solo fue un genocida, sino también un incompetente en la arena global, y su legado debería ser recordado como un ejemplo de los peligros de la ideología ciega y el desprecio por la realidad política.
Mein Kampf es un libro que, leído con atención, permite ver a Hitler como un ser humano con emociones, sentimientos y contradicciones, y no como la caricatura de monstruo que suele presentarse. No es un texto que apruebe la violencia, pero sí muestra la lógica interna de un líder que se mantuvo fiel a sus ideas políticas, incluso frente a la propaganda, la presión social y la opinión pública. Hitler no estuvo presente físicamente en las masacres, no buscaba conectar con el enemigo ni experimentar el sufrimiento de las víctimas directamente, pero sí construyó un sistema que transformó su visión política en realidad. Desde ese punto de vista, el libro permite entender cómo funcionaba la fidelidad a una idea política hasta sus últimas consecuencias, sin necesidad de contacto directo con la violencia.
Hitler se muestra como alguien que sentía orgullo por su patria y preocupación por su pueblo, pero su noción de “lo justo” estaba totalmente definida por su aprendizaje histórico y político. Su visión de la nación era rígida: debían eliminarse los obstáculos que él percibía como debilidades del pueblo o enemigos de su ideal, como ciertos sectores judíos, y cualquier desviación del orden que él consideraba necesario podía tener consecuencias. La lógica no era arbitraria: se basaba en una interpretación de la historia, de la guerra, del orgullo nacional y de la política, no en odio irracional personal hacia los individuos. Esto hace que, desde un punto de vista histórico, su pensamiento pueda entenderse, aunque sus acciones fueran éticamente inaceptables.
El libro también refleja cómo la propaganda, la estructura política y la lealtad al Führer determinaban la supervivencia de los individuos. Algunos alemanes, incluso judíos, podían mantenerse a salvo si se alineaban con su visión política; otros sufrían repercusiones por resistirse, no necesariamente por su origen. Esto evidencia que la maquinaria política era sobre todo un sistema de control y estrategia, y no un simple acto de odio visceral hacia todos los grupos perseguidos.
Desde un análisis histórico, es fascinante ver cómo Hitler priorizaba la idea de una nación fuerte sobre la moral individual, cómo pensaba en la eliminación de lo que consideraba debilidad social, y cómo aplicaba su concepto de “fuerte y débil” no como un ataque indiscriminado, sino como parte de su lógica interna para gobernar. La ética, en su mente, estaba subordinada a la eficacia de su visión política y nacionalista. Su enfoque, aunque extremadamente destructivo, revela que incluso un líder extremo puede tener emociones, reflexiones y un razonamiento coherente dentro de su propio marco ideológico.
En definitiva, Mein Kampf permite entender la mente histórica y política de Hitler, mostrando que sus ideas surgieron de un contexto, de aprendizajes y de emociones humanas, y no simplemente de un deseo irracional de matar. No es un libro para justificar sus crímenes, sino para comprenderlos desde la lógica interna de su pensamiento, cómo interpretaba la historia, la política y la nación, y cómo su fidelidad absoluta a sus ideas moldeó su forma de gobernar. Es una lectura que, bien entendida, permite analizar la historia y la psicología del poder extremo, más allá de los mitos simplistas que suelen rodear su figura.
Acerca del libro Hay que leer este libro con un enfoque crítico. Situándolo en su contexto histórico y siendo conscientes de las consecuencias reales resultado de la implementación de estas ideas. El autor defiende el enfoque racista de su ideología cayendo en el error de la generalización: atribuye toda clase de defectos a sus adversarios y por otra parte solo méritos y cualidades al pueblo que él considera superior. Es obvio que en cualquier ser humano se pueden desarrollar ambas características independientemente del grupo social al que pertenezcan. No hay ningún sustento científico para la segregación racial que el autor intenta justificar y el lector hará bien en recordarlo a lo largo de la lectura.
Intentando encontrar puntos valiosos en el contenido de este libro: -Tenemos una crítica a los sistemas gubernamentales parlamentarios que sigue siendo vigente hoy en día. Donde los legisladores no tienen idea de los temas que están legislando y como grupo, no tienen responsabilidad alguna por las terribles consecuencias de sus decisiones legislativas. -El Estado como garante y guardián de la condición física de su pueblo. (Teniendo desde luego un enfoque humanista). -Nos encontramos además con un panfleto propagandista que incluye en sí mismo. los principios en que se construye dicha propaganda. Principios propagandistas que a la larga demostraron ser sumamente eficaces.
Si bien tenemos una clase magistral de propaganda y vemos la correcta lectura de su público objetivo; también vemos la gran ignorancia en que vivía el autor al desconocer otras culturas que no fueran la alemana. Puesto que no se puede odiar tanto a otras culturas a menos que no se conozcan.
Aunque el libro está estructurado en capítulos, vemos que en ocasiones el autor divaga y toca temas inconexos con el asunto que se intentaba plantear en el capítulo en cuestión.
Es un libro que debe ser leído para comprender todos los sucesos de la mitad del siglo XX. Los comportamientos humanos son un ciclo que se va repitiendo cada tanto y conocer la historia nos ayudará a identificar cuando las mismas ideas intenten resurgir aún con otros actores. No se deben prohibir contenidos; se deben revisar y discutir.
Acerca de la edición La edición que tengo en mis manos es atribuida a la Editorial del Partido Nacional Socialista de América Latina, organismo propagandista del régimen mientras este existió. Leyendo la introducción nos damos cuenta de que fue traducido en la época en que el tercer reich había tomado el poder en Alemania al referirse a ello como un suceso actual. Aunque solo son alrededor de 245 páginas, la letra es pequeñísima en esta edición y eso dificultó un poco la lectura.
Escribo la reseña aquí porque Goodreads me parece que ha bloqueado las reseñas en la edición inglesa:
Si seguimos el criterio del padre Felix Sardà i Salvany, a saber, aquel que afirmaba que no se puede separar obra y vida de un autor, pues tendríamos que suspender a Hitler como escritor por sus malas acciones vitales.
Pero no seguiremos ese criterio del buen curita, ya que la ideología nacionalsocialista no representa una amenaza hoy, por mucho que se repita desde los altavoces de la democracia liberal. Más bien la amenaza es el delirio opuesto (intelligenti pauca).
El cabo Adolf muestra aquí una prosa de carácter oratorio de cierta calidad. Sin embargo, nos encontramos ante un hombre de cultura media, no un erudito, y que muestra carencias. Su fuerza reside en el carácter machacón, oratorio, duro.
Por otra parte, el cogollo hitleriano no es alemán, o si es alemán está pasado por el filtro inglés, darwiniano. No es la primera vez que se enuncia aquello del “darwinismo social”, pero es inevitable confirmar esta vinculación. Basta este párrafo para comprobarlo:
Cuando al declararse la guerra, se esfumaban de los cerebros de nuestros obreros los sueños de solidaridad internacional, para hacer que volviesen al mundo real de la lucha por la existencia donde un ser vive a expensas del otro y donde el exterminio del más débil representa la vida del más fuerte.
La “lucha por la existencia”, recuerda con su enorme frialdad a un tratado de biología. Hitler no es un hombre de la tradición, sino moderno, que culmina un siglo XIX frío, calculador y, a la vez, perseguidor de utopías.
La otra faceta del libro es la de cómo organizar un partido desde cero y llegar a las masas. Es aquí donde su autor ofrece un manual que deben tener en cuenta todos aquellos aspirantes a ganar elecciones.
“Mi Lucha" es un libro que, aunque profundamente controvertido, ofrece una visión directa del pensamiento y la ideología de Adolf Hitler. Como documento histórico, es una fuente primaria para aquellos interesados en comprender mejor los fundamentos del nacionalsocialismo y los orígenes del régimen que llevó al mundo a una de las épocas más oscuras de la historia.
La obra permite profundizar en la mente del dictador y en las ideas que posteriormente se traducirían en acciones catastróficas para millones de personas. Leer "Mi Lucha" no es una tarea sencilla ni agradable, pero puede ser útil para quienes deseen estudiar las raíces del totalitarismo y los mecanismos de la propaganda que lograron captar a una nación entera.
Es importante abordar este libro con un espíritu crítico y una clara conciencia de su contexto histórico, así como de las terribles consecuencias que tuvieron las ideas expresadas en él. Este no es un texto que se deba leer para justificar o apoyar su contenido, sino más bien para analizar y comprender cómo ideas extremistas pueden tomar forma y llevar a la tragedia.
En resumen, "Mi Lucha" es una lectura relevante desde el punto de vista histórico y académico, esencial para aquellos que desean explorar en profundidad el pensamiento de Hitler y sus implicaciones en la historia, siempre desde una perspectiva crítica y reflexiva.
Si bien el libro peca de ser demasiado largo (al menos mi edición) de lo que también peca es de salirse de tema cada dos párrafos. En un mismo capítulo se pueden tocar al menos tres o cuatro temas distintos que nada tiene que ver con el del capítulo en sí.
Rescato sin embargo aquellos en lo referente a su idea de la propaganda, es impresionante como algunas de sus ideas, sobre todo la de la propaganda, siguen hoy en día y no solo es que siguen, sino que es sumamente importante el cómo se maneja la publicidad hoy en día, existiendo publicidad para individuos más que para un movimiento, como él la empleó.
Es sumamente indefendible en todo lo que hizo, pero creo que también es necesario ver el otro lado de la moneda y no simplemente quedarnos con lo que nos enseñan en historia de él, o con la imagen "deformada" que tenemos de él.
Si bien llega a ser tedioso en muchos capítulos, creo que una lectura necesaria si te gustaría aprender más de este momento de la humanidad.
Y no puedo dejar de recalcar la cantidad de ideas que se expresan en este libro que siguen siendo vigentes hoy en día, sobre todo los dos primeros capítulos se sienten tan actuales, que es escalofriante.
Este libro es interesante desde el punto de vista político y social, pero también psiquiátrico, porque se ve que hay algo en el proceso mental de Hitler que se mueve entre la obsesión, la autoafirmación y la paranoia. Se aprecia como empieza analizando los problemas de Alemania, y cómo poco a poco la búsqueda de culpables (los judíos) y la fantasía de un país perfecto lleno de ciudadanos ejemplares (a los que insta a hacer deporte y cosas así) van convergiendo en un discurso racista con muchos matices que hacen pensar que no estaba contento del todo consigo mismo, y se proyectó (quizá por necesidad) en ese país de hombres superiores que él estaba ayudando a construir.
Lo realmente aterrador es que una persona así pudiese arrastrar a tantos millones de alemanes a hacer lo que hicieron. Y uno se pregunta si había algún tipo de sentimiento latente dentro de ellos y Hitler lo despertó, o si ese sentimiento no estaba ahí, y Hitler lo creó.
En fin, que un libro muy interesante. Aterrador, pero interesante.
Es difícil dar reseña se Mi Lucha. Habla sobre muchas cosas, datos personales, ideas políticas, filosóficas, en ocasiones se sintió como un libro de coach de vida para terminar hablando de la política exterior alemana. No tenía una categoría clara. La calidad de las ideas tampoco era algo muy revelador. Solo era una persona enojada echando culpas por algo que no le parecía a otras personas y que estaba dispuesto a violar violentamente las libertades de otras personas para obtener beneficios.
Lo que me sorprende es que Hitler fué muy explícito y honesto con lo que planeaba hacer. Aún así nadie lo detuvo, nadie vio lo suficientemente mal sus planes para detenerlo. No fué hasta que ellos ya estuvieron amenazados que hicieron algo.
Ellos sabían del rechazo al pueblo judío. Permitieron que sucediera lo que Hitler dijo que haría y al final de la guerra actuaron como los indignados.
Me pregunto, ¿qué tanta sangre tienen en sus manos aquellos que permiten que permanezca el mal y que tanta superioridad moral tienen al ver que cae cuando ellos permitieron que sucediera?
Este libro la verdad me pareció bastante bueno en cuanto contenido. Uno aprende mucho sobre la ideología política detrás del mito del nacional socialismo. Es decir, uno no sabia que también ellos fueron perseguidos, que tuvieron que abrirse camino en la Alemania post Primera Guerra mundial a base de lucha real (golpes, balazos, muertes, etc.).
En esta obra, también parte de la autobiografía de Adolf Hitler, uno puede ver la visión de lo que era su partido político y como este se fue convirtiendo en lo que acabo de ser el partido Nazi, pero lo que mas me gusto fue ver como también desarrolla una política económica y externa bastante progresiva y a su vez exitosa.
De verdad yo invitaría a su lectura desde un punto de vista objetivo y critico, pues mas allá de la fase oscura que si la tuvo, como todas las ideologías políticas que matan a personas, uno puede comprender mejor y de manera mas imparcial cual fue la verdadera lucha del fuhrer.
El mejor bulto para poner debajo de la pata de la mesa cuando está coja. A nivel de calidad literaria, una prosa muy mala. A nivel de contenido, parece una mezcla entre libro de autoayuda barato y el diario de un adolescente inseguro y dolido. Eso sí, interesante de leer si no se acepta como verdad una mentira dicha repetidamente y carente de argumentos
Una obra un poco compleja para lectores principiantes pero bastante completa para entender la historia de Hitler, desde la su juventud hasta convertirse en el führer que conocemos, tomando en cuenta que la obra la escribió mientras estaba preso da razón a los ideas que motivaron a su movimiento y el análisis de ésta nos da respuesta a la mayoría de sus actos.
He audio escuchado este libro en castellano y la verdad que me esperaba más. No me ha gustado la voz de la narradora, ni tampoco cómo está el libro editado. Llevaba tiempo con ganas de leerlo, pero tampoco es para tanto.
Sin tener en cuenta al personaje histórico, es un libro que ayuda a saber como pensaba Hitler en los primeros años de dedicación a la política. Impresiona ver como comienza y como acaba...
Tiene un valor histórico tremendo. Interesante para saber todo lo que pensaba ya desde antes de llegar al poder. Increíble que después de haber escrito ese libro, tanta gente haya confiado en él.
La idea de leer el libro era para ver de primera mano la postura política de este personaje, sin embargo me encontré con que era una oda a su ego y hacía una manera nacio aliste radical de percibir el mundo, un libro que si bien no responde a un documento histórico da una base de lo que fue l comienzo, la filosofía y el pensamiento de uno de los personajes más crueles de la historia reciente.