El poemario deja entrever una honda reflexión sobre el paso del tiempo, sometido éste tanto a la inconsciencia del pasado (la infancia y la adolescencia) como a la plena lucidez del presente (la madurez de la autora) y a la incertidumbre del futuro, todo ello tratado con un peculiar estilo en el que la poeta configura un mundo propio en constante y progresiva recreación de las palabras, a las que somete a distintas combinaciones con las que logra significados sorprendentes. Estructurado en cuatro apartados, más un poema introductorio y otro que sirve de cierre, Los días eternos es un fiel reflejo del desarrollo existencial de cualquier individuo, en el que se entrelazan memoria y temporalidad, intensidad expresiva y espontaneidad, conocimiento amplio de la literatura y sabiduría poética; libro, este, en suma, sugerente y resuelto con meritoria brillantez.
Escritora jienense de 27 años, compagina sus estudios de Matemáticas, de los cuales cursa el último año del Grado en la Universidad de Granada, con la escritura. Comienza desde joven compartiendo pequeños relatos en distintos blogs de la red, derivando finalmente a la poesía. Ha recitado algunos poemas en escenarios abiertos del local La tertulia de Granada y colaborado en el recital preparado para el Día Mundial de la Poesía de 2014 por el mismo. Obtiene con su poemario "El agua y la sed" (Hiperión. Madrid, 2015) el XVIII Premio de Poesía Joven “Antonio Carvajal”, haciendo de esta su primera obra publicada. Ha ganado el Premio Nacional de Poesía Joven 'Miguel Hernández' 2021, dotado con 20.000 euros y concedido por el Ministerio de Cultura. Lo mereció por 'Los días eternos', poemario que ya procuró a la joven poeta el premio Adonáis en 2019.
Título: Los días eternos Autor: María Elena Higueruelo Editorial: Rialp
Este poemario llegó a mis manos gracias a Casa del Libro, que me lo regaló por ser embajador, junto a otros libros y regalos. Penúltima ganadora del “Premio Adonáis” (uno de los más importantes para jóvenes poetas), “Los días eternos”, es un poemario, en mi opinión, con luces y sombras.
Los gustos por la poesía son muy personales, está claro. Hay quien busca leer a autores consagrados y los disfruta y otros a quienes no les ocurre. Hay, también, lectores de poesía más actual, menos honda, más naíf… No es mi caso. Por eso, quizá, no ha sido una lectura de la que pueda hablar maravillado.
No es un mal poemario, no me malinterpretéis, pero, habiendo sido ganador del Premio Adonáis, sinceramente, esperaba un libro espectacular, y no me lo ha parecido.
Hay poemas muy buenos, figuras muy bien halladas, es original (en ocasiones, para alguien como yo, demasiado), pero no ha llegado a conectar conmigo de la forma que esperaba más que unas pocas ocasiones y ha habido bastantes poemas que no me han gustado.
El poemario habla del tiempo. De la infancia, la adolescencia y la madurez (perdonadme, pero hablar de madurez con veinticinco años… Qué queréis que os diga…). Vamos, de un tema (el del tiempo a través de los procesos vitales) que está ya tan usado que necesita, al menos, algo más, una vuelta de tuerca, un retorcimiento que lo haga distinto a todo lo que ya se ha escrito y leído al respecto.
Vuelvo a insistir en que, como siempre, lo que vuelco en mis reseñas es una opinión mía y no una verdad absoluta, pero, en ese sentido, el libro me ha traído muy poco nuevo.
Hay algunos poemas, sobre todo al principio, como “Biografía cero”, que sí me han gustado y que, incluso, he recitado en mi Instagram, pero no sabría decir si hay más poemas que me hayan gustado o que me hayan dejado indiferente.
Insisto, también, en que parte de mi opinión viene de saber que es un poemario con un premio muy prestigioso, y eso, guste o no, condiciona a la hora de opinar. Me cuesta creer (y tengo alguna constancia de otros libros finalistas y con accésit de esa misma edición) que este sea el mejor poemario presentado. Sin ir más lejos, uno de los accésito que se concedieron ese mismo año, “Toda la verdad”, de Diego Medina Poveda, fue, posteriormente, premiado con el “Premio Andalucía de la Crítica”. Siendo ambos autores andaluces, hay algo ahí que no me termina de cuadrar.
Lo que está claro es que, por suerte o por desgracia, los gustos de cada uno son los que son y que, también por suerte o por desgracia, hay libros para cubrir todos esos gustos.
Mi sensación final, y el poso que espero dejar a quien lea esta reseña, es que no es un mal poemario ni pienso que la autora sea una mala poeta, sino que no me parece un libro merecedor de un premio tan importante. ¿Lo recomendaría leer? No puedo decir que no merece la pena leerlo, porque hay detalles que sí me han gustado y, como digo, no es, en absoluto, un mal libro. Pero hay muchos otros libros de poesía, incluso actual, que recomendaría muchísimo más. Sin ir más lejos, el último ganador del mismo premio: “Toda la violencia”, de Abraham Guerrero Tenorio, reseñado, por si os apetece leer mi opinión, hace muy poco:
Lo que más me ha gustado: esos poemas del principio, más “clásicos”, sin menos florituras estéticas que a mí no me suelen gustar, con esas imágenes potentes, precisamente, por el dificilísimo hallazgo de la sencillez.
De “Biografía cero”:
“el mismo miedo difuso, la misma ira repentina, las mismas imprevisibles y verdaderas ganas de llorar”.
De “Amiga imaginaria”:
“Le he dado ojos para verme llorar y no hace nada.
Le he dado pies para venir conmigo a todas partes.
Le he dado boca y me dice: «El corazón se te está pudriendo»”.
Lo que menos me ha gustado: además de todo lo que ya he argumentado, tengo que decir que no me gusta nada el título. Lo de la eternidad del tiempo es un concepto ya desgastado por el uso, y verlo, precisamente, en el título lo hace aún más hiriente.
¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?
¡Un abrazo!
“La despedida comienza siempre mucho antes que la separación”.
“Díptico: lunes, 21 de marzo de 2016”, María Elena Higueruelo
pf qué bien escribe esta chica. la cantidad de referencias hacia la que apuntan los poemas y las metáforas tan lúcidas...
Repudio al ave, invoco al pez: vientre casa, vientre silencio, vientre donde desnacerse, desnadarse, des― hacer la palabra: gestar: gesto creador: crear no a mi imagen, sino de mi imagen; no copia: prolongación. [...] Cuando pasado y futuro se fundan en el instante ―afilado hilo de luz― brotará la flor que descierra la puerta de los días eternos.
“Esta noche ha estallado la guerra. Sobre nuestras cabezas el cielo amenaza con caerse; bombardean los dioses sin consuelo la ciudad. Tropas sin cuerpo nos atacan; traidores envían el trueno mucho antes que el relámpago: no hay anuncio previo al fin. Esta noche será nuestro juicio mientras Granada se diluye en agua que la Roja tiñe en sangre.
Si esta casa no aguantar decidiera y en una desafortunada embestida de la lluvia se rindiese bajo el peso de la furia de los vientos, yerto entre los escombros encontrarían mi cadáver felizmente dormido bajo la protección de tu abrazo: a nada que ocurra contigo cerca me siento capaz de llamar muerte.”
Los poemas de María Elena son poemas-hormigón que comprimen en su centro una rosa que no está.
Higueruelo profundiza en el desasosiego del transcurrir del tiempo con levedad poética y gran lucidez, invitando al lector a reconciliarse con su naturaleza efímera. Aquí encontraremos versos que se desarrollan como lo hace la propia vida, en un vaivén de emociones cuya raíz es la convivencia del presente con las sombras del pasado y el desconocimiento de los días aún por existir.
El poema está estructurado en cuatro compases -más uno introductorio y otro de cierre-, dotando al poemario de un marcado sentido narrativo, que sintoniza con esa mirada poética que no deja de avanzar pese a los ejercicios memorísticos en los que se cristalizan instantes, días eternos.
Un libro sugerente y delicado y una compañía exquisita que ya ha encontrado un hueco en mi rinconcito de relecturas, siempre a mano.
Gustoume moito ese xogo entee a literatura e a vida, ir recoñecendo os mitos, os temas, algunha referencia básica a Quevedo. É un poemario ben coidado, con moita identidade, aínda que hai veces que algunhas das súas solucións literarias non me convencen demasiado
"yo soy la herida y la infección; corte profundo, suciedad inmensa. No ha de convertirme en cicatriz el tiempo: si la grieta es condición de vida, solo la muerte puede cerrarla"