Al parecer la muerte no es el fin de las historias. En realidad −como ocurre en esta novela−es solo el principio de ellas, y eso lo descubre Santiago Barón, un periodista terco y advenedizo, mientras investiga y escribe una crónica sobre el rodaje de la película Quemada, que fue filmada en Cartagena de Indias, y en la que actuó Marlon Brando.
Durante sus pesquisas, Barón descubrirá otra historia, acaso más una mañana cualquiera, durante la filmación de la película, un grupo de pescadores encuentra en el mar el cadáver de la cantante Evangelina Saumeth, a quien, por su belleza sobrenatural, confunden con un ser de otro mundo.
Santiago Barón intentará desenredar la telaraña que recubre, muchos años después, la muerte de la cantante, los idilios furtivos de Marlon Brando con sus admiradoras y la nostalgia sin tregua de un hombre−Giuseppe Tomassi−que no deja de hablar de los tiempos perdidos de la película y de sus andanzas con el actor.
Cuando ví la portada, me pareció horrorosa. Al avanzar en el libro, me di cuenta que era declaración de intenciones del autor. La portada imita un viejo cartel de cine , aquellos que eran hechos por artistas locales para un cine de barrio, cuando esté era el lugar de reunión de los vecinos, el sitio dónde habían conversaciones, romances, chismes y la pequeña historia. Un lugar donde la gente a la salida compartía, comía, amaba, se contaba se secretos, o pasaba el tiempo. Gran parte de la historia no deja de ser eso, con la excusa de la filmación de Quemada en Cartagena y las historias de Marlon Brando. Una historia de barrio, de sus gentes y lo que fue el cine para ellos. Todo escrito con singular maestría.
Junieles combina cine, música, género periodístico, poesía para presentarnos detalles de la Cartagena de finales de los 60s y actual. Ideal para los amantes del cine y del suspenso. Las alusiones a Joe Arroyo en tono espontáneo dejan conocer también un poco más de este cantante. Me hubiera gustado que desarrollara más el personaje de Evaristo Márquez que, a mi juicio, queda apenas esbozado en el relato.
De lo mejor que he leído este año. Junieles se mueve con solvencia entre la realidad histórica y la ficción policiaca para revivir una Cartagena delirante, caótica cómo siempre ha sido, pero bajo la lupa mágica de unos personajes maravillosamente construidos. Más libros así necesita Colombia.
Novela excepcional, fue una lectura muy grata. Me considero un gran fanático de las novelas detectivescas o de misterios, y puedo asegurar que esta es una de las mejores que he leído este año y en toda la vida, no tanto por el propio misterio que tanto se trata en la historia sino por dos factores muy importantes: la nostalgia y la localización en Cartagena de Indias, la cual, por cierto, es muy diferente a la que conocemos, llena de glamour, magia y puro sabor Caribe.
Aquí el mar tiene un papel casi que invisible, es más, parece que la novela ocurriera en algún lugar sin mar, como en una ciudad metida entre la selva -una selva llena de humanos y casonas coloniales-. Los personajes están bien creados hasta el punto de que parecen reales. Si pudiera escoger una palabra para este libro sería 'anecdótico'; usan mucho el recurso de las metáforas y refranes, algo que, si bien suelen usarlo con constancia los mayores, aquí se ve como que exagerado. Es por esta y otras cuantas cosas que nos recuerda que esto es una novela.
En fin, amé el libro, con sus virtudes y defectos. Debo admitir que sentí que la historia era bastante corta (a pesar de tener 400 páginas); esperé que ocurrieran más aventuras o más enredos, pero a lo mejor eso hubiera arruinado la experiencia. Una experiencia totalmente recomendada, muy divertida y llena de nostalgia y un amor evidente por el cine. Grande, Junieles.
El tiempo en Cartagena de Indias no debería medirse con relojes; esa sucesión de días y noches mejor tendría que distinguirse a la luz de los recuerdos y su vivacidad. Quizás por eso se ha escrito tanto sobre esta ciudad, en cuyas calles, plazas y patios se han filmado cientos de películas y donde la gente no para de contar historias sobre aquellas. Es la misma gente que, cegada como por un repentino rayo de sol, se pone a bailar delirante en cualquier esquina hasta que el cuerpo aguante. Es la ciudad donde viven muchos que todavía no conocen el mar y donde, como lo afirma J.J. Junieles, “se aprende a bailar antes que caminar, y los niños vuelven tambor cualquier cosa que caiga en sus manos”.
En su nueva novela 'El hombre que hablaba de Marlon Brando', Junieles, escritor sucreño criado en Cartagena, revela ese talante del que Cortázar habló alguna vez: “Todo lo que se escribe en estos tiempos y que vale la pena leer está orientado hacia la nostalgia.”
Me pareció una historia con buenas intenciones, una excusa valiosa para conocer un episodio necesario de Cartagena, (el de la heroíca como set de cine.)
El protagonista investigador a veces suele verse relacionado con personajes ampliamente explorados en historias de género, persecusiones por parte de manos invisibles, el poder local dictatorial, policias corruptos, parias.
Desafortunadamente el relato tampoco escapa del maldito fantasma del exilio ése lugar-estado del que parecen disfrutar-padecer muchos escritores a veces lugar común, manido estado subrayado hasta la saciedad, así como la comunicación epistolar del personaje principal, describiendo alguna sociedad fría, invernal.
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Un bueno y entretenedor thriller basado en el caribe colombiano! Junieles hace un trabajo espectacular de presentarnos con una Cartagena íntima y misteriosa. Muy recomendado.