La conocemos, nada más, porque en su casa se entonó el himno por primera vez, pero fue mucho más que eso. Muy grosa para esa época. Llegué al libro buscando la anécdota de que como no quería a su último marido y, aunque era del otro bando, era muy amiga de Rosas y le pidió el favor que lo mandara en alguna misión a algún lugar lejano. Adorable Mariquita. Escuché esto en alguna charla y ahora quiero la fuente. Esa anécdota no está en el libro, pero es muy lindo leer las noticias de la época en sus cartas a familiares y amigos.