La Pequeña apología de la experiencia estética, escrita con una clara intención polémica dos años después de la Teoría estética de Adorno, es una defensa apasionada del arte, del gozo estético frente a las estéticas de la negatividad y la seriedad intelectualista del arte ascético, desde Platón hasta Adorno. Contra la oposición entre gozo y trabajo, arte y conocimiento, en ella se afirma que gozar es la experiencia estética primordial. El arte así entendido permite un modo específico de libertad y contiene no pocas virtualidades morales y políticas. La estética de Jauss supone además un intento de devolver al arte su dignidad cognoscitiva; en la medida en que renueva la percepción de las cosas, el arte representa una estrategia contra la extrañeza del mundo. Daniel Innerarity, profesor de filosofía de la Universidad de Zaragoza, es autor de varios libros entre los que cabe destacar el más reciente, Ética de la hospitalidad (Península, 2001). Como traductor, ha publicado a los autores del entorno del romanticismo y del idealismo alemán y a diversos filósofos contemporáneos.
El volumen de esta PEQUEÑA APOLOGÍA DE LA EXPERIENCIA ESTÉTICA recoge una famosa conferencia pronunciada por H. R. Jauss en 1972, donde se exponen breve pero diáfanamente los preceptos básicos de la ‘Estética de la Recepción’.
Entre las propuestas que Jauss expone aquí cabe resaltar primero el énfasis que otorga a la figura del receptor, o receptores (carácter público del arte) respecto a la interpretación de la obra artística, y que es la base de la ‘Estética de la recepción’. En esta el receptor activo que recibe la creación artística no solo goza con la recepción sino que la interpreta o reinterpreta. Por ello Jauss vindica de la experiencia estética esas dos funciones, la primordial del goce (geniesse), amén de su capacidad cognoscitiva, sin que en ningún caso sean excluyentes.
A continuación articula esa capacidad de la experiencia estética placentera y cognoscitiva a través de reformulaciones de las dimensiones productiva (poiesis) «la actividad del artista es una acción que lleva consigo su propio conocimiento» (p. 59) al engendrar mediante la obra un mundo para sí, y donde las reglas de su realización se hacen evidentes tan solo en su propia producción. En la receptiva (aisthesis) la obra de arte invita a una percepción activa de esta y conlleva «una actividad cocreadora» (p. 70) al receptor, es decir a una reflexión que exige formular su significación, o su interpretación, devolviéndole a la aisthesis la función cognoscitiva e intuitiva alejada del embotamiento de la costumbre y de la primacía del conocimiento conceptual. Por último cuenta la función comunicativa (catharsis), es decir cuando el espectador alcanza a liberarse de la praxis cotidiana, de la «parcialidad de los intereses vitales prácticos» (p. 43) «a través de la imaginación» (p. 77), y con ello —aunque no necesario— si además la comunicación resulta positiva y ejemplarizante puede ofrecer la posibilidad de «tramitar modos de comportamiento, configurarlos nuevamente o quebrar normas acostumbradas» (p. 78).
Tipifica Jauss, además, al tipo de héroe e introduce un sistema asociativo a partir del modelo aristotélico que ayuda a categorizar los efectos comunicativos de la catarsis, de su modalidad respecto a su disposición receptiva. Estos son la identificación ‘asociativa’ (ponerse en el lugar de todos los participantes), ‘admirativa’ (admiración), ‘simpatética’ (compasión), ‘catártica’ (estremecimiento trágico, liberación del ánimo, alivio cómico), e ‘irónica’ (extrañamiento o provocación).
Por último afirma cómo la esencia de toda obra de arte descansa en su historicidad, es decir en «su efecto a lo largo del diálogo con el público» (p. 94) por tanto cabe tener en cuenta los diferentes horizontes estéticos que a lo largo de la historia, y a partir de su autonomía del arte, provocan esas tensiones entre lo novedoso, la negatividad y lo rupturista frente a la significación afirmativa, tradicional o convencional, dando primacía a lo novedoso en su desarrollo y evolución de las revoluciones estéticas y sus subsiguientes reconsideraciones sobre qué puede ser «considerado como material estético» (p. 19).
The conclusion is somewhat obvious, but on these times it had to be posited: aesthetic experience, strictly, has to connect us with material reality to be relevant.
Es un estudio que propone en disputa dos tradiciones: una alemana (Gadamer, Heidegger y Adorno entre los citados) y una anglosajona (con Dewey o Goodman). Por añadir, me parece muy bueno el rescate de Valéry en relación con Cézanne. Aunque puede sonar con potencia en un comienzo, para mí pierde mucho fuelle cuando acaba (entiendo) declinando la balanza hacia la mirada más naíf del pragmatismo estadounidense.
Comprende la estética alemana como una negatividad: una relación negativa entre gozo y trabajo, por ejemplo. Sin embargo, me parece una lectura muy sesgada para apoyar su postura ya propuesta como «estética de la recepción», ya que esta negatividad no es tal en la anulación de la libertad (no hay sustento de la obra en un afuera), sino que la obra no se comprende únicamente en el objeto que llamamos obra (y ahí la propuesta de Adorno con su Teoría estética, de la que me parece que Jauss ha hecho una lectura muy por encima).
POIESIS: producción de algo (obra, forma), conocimiento productivo, creador. AÍSTHESIS: experiencia abierta, previa al concepto, conocimiento sensible, perceptivo. CATHARSIS: efecto del arte sobre el espectador, conocimiento afectivo, emocional, identificación (asociativa, admirativa, cathartica, simpatética, irónica).
Quelque peu daté dans les références et réflexions sur l'art (1972), mais tout de même pertinent dans l'appréhension de l'expérience esthétique dans l'histoire. J'ai beaucoup apprécié le chapitre sur la catharsis de l'expérience esthétique.
Me introdujo al mundo de la estética. Esta escrito para los versados en Filosofía y estética. Aquellos no adeptos (dentro de los que me incluyo) no podremos sacarle mucho. No obstante si me dió algo más de luz para entender esta rama.
El libro con el que empezó realmente mi vocación por la teoría literaria. Un pequeño ensayo que prefigura la experiencia estética de Jauss y proporciona un placer incomparable.